SUEÑOS DE PRIMAVERA
Con motivo de una gran sequía,
En la república carpetovetana,
Existía ya mucha impaciencia,
Esperando la lluvia con ganas.
Hubo invernal mes de marzo,
Comenzó la nueva primavera,
Las lluvias fueron generosas,
Y fecundaron la tierra entera.
Como jóvenes que todos lo eran
Los alumnos del rancio filósofo,
Decidieron reiniciar sus clases,
Tumbados en un césped goloso.
Pero nada era tan dulce para ellos,
Como las sugerencias de su Mabel,
De cuya boca salían sus palabras,
Muy dignas de leer y de aprender.
Y así antes de empezar a hablar,
Descubrió hermoso y dulce retrato,
De un angelito con alas para volar,
Deseando suerte y amor a destajo.
Uno de los jóvenes allí presentes,
Pidió la palabra para hablar presto,
Pues su corazón empezó a palpitar,
Temiendo de felicidad ser muerto.
¿Me dejas soñar noche y día contigo?
Yo iré a donde tú en tus alas me lleves,
Lo mismo me da que sea en domingo,
Que en lunes martes sábado o jueves.
¿A quién miras con ojitos angélicos?
A Dios en lo alto del cielo despejado?
O bien a algún perdido en la felicidad,
Y que amando es él bienaventurado?
¿Puedo besar tus mejillas de terciopelo,
Saborear la miel de tus tiernos abrazos,
Declararme siervo de tu gran corazón,
Y dormir yo como un niño en tu regazo?
Alguien hizo señales de hacer ya callar,
Al espontáneo amante de la gran Mabel,
Pero ella muy amorosa los miró a todos,
Suplicando el máximo respeto para él.
También dijo que diera fin al discurso,
Para que todos ellos pudieran hablar,
Abriendo las puertas de sus corazones,
Para habitar todos en ellos y sin pagar.
Un espontáneo puesto en pie habló,
E hizo una declaración muy original:
¿Cómo Dios no te va a querer, Mabel,
Si del mejor amor eres tú manantial?
Abusando él de la confianza de todos,
Prosiguió su discurso sin pedir permiso,
Le hizo una propuesta sincera a Mabel,
Y nadie allí se extrañó cuando la hizo.
¿Qué te parece si aprovechando un día,
De esta hermosa primavera tan florida,
Nos damos un paseo por verdes
prados,
Compartiendo el amor como comida?
Mabel respiró hondo y le respondió:
Tu idea me parece divina y no
broma,
Escucharemos música de los
pajaritos,
Y muchos besos volarán como
palomas.
Luego acariciaremos nuestros rostros,
Pues somos imágenes de Dios
creador,
Disfrutando de la vida que Él nos
dio,
Devolviéndole muy felices el
corazón.
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