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SER Y PARECER
Un
muy sabio pensador antiguo,
Hizo
él razonables reflexiones,
Sobre
sus cualidades humanas,
Sin
amor propio ni adulaciones.
Unos
me aman como a Dios,
Otros
me odian como villano,
Ninguno
de ellos tiene razón,
Sólo
yo conozco lo que valgo.
Unos
piensan que soy bueno,
Pero
otros dicen que soy malo,
Yo
pienso que no tienen razón,
Y
pongo las cosas bien en claro.
Yo
te adoro, me dijeron algunos,
Yo te
aborrezco por tu maldad,
Me
dijeron los mal informados,
Y
a todos ellos les diré verdad.
No
soy tan bueno como parezco,
Ni
tan malo como me recriminan,
Yo
sólo soy un pobre ser humano,
Que
busca paz y amor sin inquina.
El adular a los amigos y
enemigos,
Es
un deporte humano peligroso,
Que
daña la reputación del amigo,
Y
mata al enemigo más temeroso.
No
busco complacer a los hombres,
Tampoco
quiero dejarlos de amar,
Aunque
esto pueda parecer difícil,
Con
Dios desaparece la dificultad.
Nuestro
sabio hizo estas reflexiones,
Después
de vivir muchos años recios,
En
el jardín de las alegrías legítimas,
Y
en el infierno de insipientes necios.
Como
de costumbre bien conocida,
Finalizó
su discurso con conclusión:
Busca
tú la verdad sin concesiones,
Aunque
otro te imponga su opinión.
Las
apariencias siempre engañan,
Pero
no la realidad de nuestro ser,
Sé
razonable y honrado con todos,
Y
déjate por Dios siempre conocer.
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