146
LOS POSMENTIROSOS
En
la república carpetovetónica,
Había
gente de todos los gustos,
Desde
los más amargos chistes,
Hasta
los ingeniosos disgustos.
Con
el tiempo llegaron personajes,
Muy
atractivos y muy fascinantes,
Que
vendían los gatos por liebres,
Como
los perversos comerciantes.
Vendían
los gatos de las mentiras,
Como
liebres de grandes verdades,
Al
precio de la gratuita publicidad,
Favorecida
por las redes sociales.
A
los gatos los vestían de razón,
Y
los ponían nombres de Papas,
Abusando
de la autoridad papal,
Para
informar como unas ratas.
Imperdible
mensaje del Papa hoy,
Es
realmente sabio y emocionante,
No
te lo pierdas, y te pido por favor,
Que
lo divulgues hoy cuanto antes.
La
oferta publicitaria en facebook,
Se
repetía año tras año sin parar,
Y
los ingenuos y mal informados,
Compraban
el producto sin pensar.
El
producto estaba bien etiquetado,
Con
la promesa segura de felicidad,
Para
cuya adquisición casi segura,
Ofrecían
sabios consejos de moral.
Tu
vida es la mejor empresa aquí,
En
este mundo caduco y terrenal,
Busca
tu felicidad con la sabiduría,
Olvidándote
de todos los demás.
Todo
depende de ti para ser feliz,
Es
cuestión de capear problemas,
Sacando
partido de todo acontecer,
Como
de un pozo agua con cadena.
Piensa
por encima de todo en ti,
Y
usa en tu beneficio a los demás,
Incluso
la bondad de Dios si existe,
O
el falso perdón como el aguarrás.
No
dudes en pedir perdón a otros,
Ni
en decirles que los amas bien,
Tampoco
en confesar tus errores,
Pero
siempre y sólo para tu sostén.
Olvídate
de Dios y de los demás,
Piensa
solamente en tu felicidad,
Y
usa a los otros como los objetos,
Que
sólo sirven para usar y tirar.
Estos
consejos tan subliminales,
Distribuidos
por la redes sociales,
Son
atribuidos con gran habilidad,
A
Papas y grandes personalidades.
Pero
en la república carpetovetónica,
No
sólo eran sinvergüenzas e ingenuos,
Los
que se llevaban los gatos al agua,
Había
también gente de gran ingenio.
Cuando
los hijos de la posverdad,
Fueron
paridos en aquellas tierras,
Hasta
las prostitutas se asustaron,
Y
emigraron de su barrio a la sierra.
Un
turista muy libre de prejuicios,
Hizo
este misterioso comentario:
Los
profesionales de la posverdad,
Tienen
muy buenos secretarios.
Pues
vive Dios que ellos los tienen,
Replicó
un anciano desde un banco,
Hasta
donde alcanza mi memoria,
Siempre
dan certeros en el blanco.
Pero
la posverdad tiene pies cortos,
Como
todos los grandes mentirosos,
Pues
muy pronto serán descubiertos,
Y
reducidos a un ridículo bochornoso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario