154
FUGACIDAD DE LA VIDA
Mabel
preguntó a un maestro,
Sobre
el tiempo en su opinión,
Y
éste contestó de un plumazo,
Evadiendo
astuto la cuestión.
Cuando
tú no me lo preguntas,
Sé
muy bien lo que para mí es,
Pero
si alguien me lo pregunta,
Ya
no sé cómo responder bien.
Pues
existe un tiempo biológico,
Y
otro solamente convencional,
El
primero lo mide la naturaleza,
El
segundo el reloj de despertar.
Mabel
continuó preguntando más,
Sobre
el ser de cada vida humana,
La
de quienes han vivido mucho,
O
muy poco y se morirán mañana.
La
vida es un sueño, dicen algunos,
Otros,
que para ellos es un engaño,
La
vida es lo más grande que existe,
Pero
llena de dolores y desengaños.
Hay
quienes se matan por vivir más,
Otros
lo hacen para así vivir menos,
Otros
son matados muy cruelmente,
Para
dar trabajo en los cementerios.
Pero
en cualquiera de estos casos,
Replicó
Mabel ahora con angustia,
¿Qué
diferencia existe entre todos,
Si
la muerte a todos ellos sepulta?
Fue
luego cuando el sabio rancio,
Remangando
su larga experiencia,
Reveló
lo que todos sabemos bien,
Sin
necesidad de estudiar ciencia.
La
vida de cada persona humana,
Es
la suma de momentos fugaces,
Que
reduce la longitud del tiempo,
Como
la del trigo segado en haces.
Pero
la brevedad de la vida terrena,
Es
síntesis de la eterna e inmortal,
Reservada
por Dios desde siempre,
A
los que cultivaron el arte de amar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario