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AMOR SÍ, ROMANTICISMO NO
Nos
predican los románticos,
Que
las llamaradas del amor,
No
se apagarían ellas nunca,
Si
las atizáramos con pasión.
Pero
aunque se nuble el cielo,
Y
la luna dejara luego de lucir,
El
sol del amor nos amanece,
Y
sentimos más gana de vivir.
Se
secarán todos los océanos,
Los
bosques serán quemados,
Pero
quienes bien se amaron,
Morirán
siempre consolados.
Existen
muy buenas razones,
Para
que este mundo muera,
Como
una colilla de cigarrillo,
En
una abandonada papelera.
El
romántico teme a la muerte,
La
combate como una pantera,
Pero
acaba abrazándose a ella,
Como
desconsolada plañidera.
El
gran drama de los románticos,
Es
que no saben el arte de amar,
Y
se ahogan en grades lamentos,
Como
los náufragos en alta mar.
El
amor es como vela encendida,
Ante
la dignidad de las personas,
Y
no un jarro de pasión ardiente,
Que
arrastra como agitadas olas.
Quien
aprende el arte de amar,
No
se ahoga en el río de la vida,
Respeta
la suya y de los demás,
Y
no camina nunca a la deriva.
No
esperes a los años maduros,
Para
aprender el arte del amor,
Apréndelo
mientras eres joven,
Y
no engañes a tu buen corazón.
Para
salir de este mundo caduco,
Ponte
tú el mejor traje multicolor,
Y
ten repleto tu morral del viaje,
Con
frutos de inteligencia y amor.
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