MISTERIOS DEL AMOR
Oh, los misterios del
amor,
Lo
más pesado hace ligero,
Lo
malo lo hace más mejor,
Y
canta como lindo jilguero.
Desmiente la palabra
falsa,
Se introduce en el
corazón,
Abraza como amigo
bueno,
Y hace allí su dulce
mansión.
Obras son buenos
amores,
No simples y bellas
razones,
Sino las hermosas
acciones,
A corazón abierto con
flores.
El amor a Dios y al
prójimo,
Son dos hermanos
gemelos,
Distintos pero muy
unidos,
Con mucho gozo y
misterio.
El amor desea todo lo
bueno,
Sin egoísmo y sin
preguntar,
Si será o no él
correspondido,
Con desprecio o con
amistad.
Si tú quieres ser muy
amado,
Ama primero y sin
pensarlo,
Como Dios ama al
hombre,
Que tiene el corazón a
mano.
Nuestra bondad no
consiste,
En el saber mucho y
meditar,
Consiste en amar sin
medida,
A Dios y a toda la
humanidad.
El amor a los seres
humanos,
Es medida de nuestra
calidad,
Quien no ama a su
semejante,
Nada de Dios puede
esperar.
El amor no se reserva
joyas,
Para ofrecer un mundo
feliz,
A personas ellas
ambiciosas,
De gloria mundana y
barniz.
La cruz es signo del
cristiano,
Nos enseñaron ya a los
niños,
Esta es una gran
verdad social,
Que no se ha echar en
olvido.
Pero el carné de su
identidad,
Es amar a Dios y a su
prójimo,
Sin dudas ni más
discusiones,
Como Cristo a la
humanidad.
Los automóviles van y
vienen,
Sin saber el por qué
sí o el no,
No tienen sentido de
su viajar,
Porque ellos no pueden
amar.
El amor da sentido a
la vida,
De hombre y mujer por
igual,
Indicándoles el norte
y el sur,
Para no perderse al
caminar.
El amor protege las
virtudes,
Nos protege contra
todo mal,
Y cuando caemos en
tentación,
Nos ayuda a salir y
continuar.
No existe el amor sin
justicia,
Pero sí justicia seca
sin amor,
Las leyes son por sí
represivas,
Y el amor siempre
liberación.
Ama y haz luego lo que
quieras,
Lo harás todo movido
por amor,
El cual no convalida
la injusticia.
Cuando amor es igual a
perdón.
Los corazones dichos
de piedra,
Hay que sustituirlos
de urgencia,
Con otros de carne y
sensibles,
Antes que la muerte
nos venga.
El que ama es feliz
consigo mismo,
Disfruta de la
felicidad del prójimo,
Se siente alegre hasta
en sus penas,
Y entrega su cariño a
manos llenas.
Al fin de esta nuestra
vida mortal,
Todo nos parece
intrascendente,
Como una ráfaga
caliente de aire,
Sólo el buen amor es
superviviente.
Vivir es amar y amar
es vivir bien,
Sin amor la vida
humana se agosta,
Como las flores de los
almendros,
Y el griterío otoñal
de las moscas.
Caminos de la vida
sólo hay uno:
La verdad por delante
con honor,
Por detrás y también
en el medio,
Alimentada siempre por
el amor.
Que sabía del cocinar
y pucheros,
Encontraba el sentido
de su vida,
Con amor siempre en el
candelero.
El amor es como el
ardiente fuego,
Si no se lo atiza con
leña se apaga,
Pero una vez que ya se
ha apagado,
Cuesta mucho volver a
encenderlo.
La grandeza de
cualquier persona,
Se mide por las cosas
que ella ama,
Como
la belleza de vulgares versos,
La demuestra quien
bien declama.
Hay cosas difíciles de
multiplicar,
Otras muy difícil de
bien repartir,
El amor es el único y
bello tesoro,
Que se multiplica él
solo con vivir.
En el atardecer de
nuestras vidas,
Hemos de prestar mucha
atención,
No preguntarán qué
hemos hecho,
Sólo querrán conocer
nuestro amor.
La vida humana sin el
pan de amor,
Muere con pena y aún
más tristeza,
Que un prisionero de
guerra cautivo,
Esperando a novia que
nunca llega.
Los que no aman o no
saben amar,
Se encuentran siempre
perdidos,
Como supervivientes de
naufragio,
En lo profundo del mar
hundidos.
¿Cuánto tiempo vivimos
de verdad?
Pregunta fácil de
hacer sin engaño,
Y de responderla
seguros también:
Vivimos sólo lo que
hemos amado.
El que dice amar a
Dios de corazón,
Sin amar también a
todo hombre,
Es
mentiroso decía ya el viejo Juan,
Porque Dios es el Amor
universal.
Dios no castiga a los
que más ama,
Dios consuela a los
que más sufren,
El consuelo a los
presos del dolor,
Es una insignia
preciosa de su amor.
El cielo comienza ya
aquí en la tierra,
Buscando nuestra felicidad
amando,
A Dios sobre todas las
demás cosas,
Y a nuestros pecados
todos llorando.
Dios está de seguro en
todas partes,
Más no todos los
caminos llevan a Él,
Sólo amando sin
desmayo es posible,
No perdernos para
vivir en su vergel.
A Dios no llegamos
caminando a pie,
Hemos de andar con
pies de corazón,
Amándonos bien a
nosotros mismos,
Y
a los amigos y enemigos sin temor
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