DOCUMENTOS MABEL
La bella y pijotera
Mabel fue destacándose progresivamente en el grupo de seguidores peripatéticos
del filósofo rancio de la república carpetovetónica. Primero apareció de forma
imprevista comenzando a llamar la atención sobre todo por su belleza y
desparpajo pidiendo aclaraciones constantemente sobre los asuntos tratados por
el filósofo. Cuando ella pedía la palabra para hablar todos eran ojos para
verla y oídos para oírla. Así las cosas, un día declaró que estaba en posesión
de una serie de documentos antiguos inéditos, dignos de ser publicados al menos
de palabra. Todos la pidieron al unísono que leyera alguno de ellos para
certificar que era verdad lo que decía y comenzó a leer uno de color ya
amarillento por el mucho tiempo que había permanecido en un vetusto cajón de
recuerdos. El documento constaba de dos partes con todos los visos de ser el
resumen de un diálogo de amor, titulado “consejos para dormir y viaje espacial
imaginario.
El texto que leyó
Mabel fue el siguiente.
- El amante. Da cuerda a tu corazón con una breve oración antes de
dormir para que durante el sueño no dejes de amar. Apaga todos los recuerdos
desagradables de tu vida y enciende sólo tus recuerdos felices. Deja que tu
cuerpo asuma naturalmente la responsabilidad de vestirse o desnudarse y de
adoptar la postura más conveniente para descansar en la cama. Cuando te
despiertes, da de nuevo cuerda a tu corazón con una breve oración de acción de
gracias a Dios, para que sus latidos de amor marquen tus pasos durante la nueva
jornada. Si haces esto todos los días al acostarte y levantarte de una manera
natural y espontanea serás feliz y contribuirás a que sean también felices los
que vivimos contigo. Después del desayuno en el autoservicio del Hotel Felicidad, pondremos en marcha
nuestros corazones, pulsaremos un botón y aparecerán dos alas para volar. La
temperatura ambiental está climatizada de tal suerte que aconsejan llevar
poquita ropa puesta y muy ligera. Hay un cuadro de mando para regular la
velocidad, hacer paradas para contemplar mejor el paisaje y conversar con las
estrellas y cualquiera otro astro que nos salga en el camino. Como nuestros
cuerpos quedan liberados de la ley de la gravedad, no tienen peso y no se
produce el cansancio. Pero si en vez de viajar todo el tiempo abrazados de pié,
tú prefieres para variar que yo te lleve en mis brazos, basta pulsar un botón
para cambiar de posición. Por último, una observación importante. El viaje nos
resultará totalmente gratuito y durará todo el tiempo que nosotros queramos. Mi
amor, ¿te parece bien y pido ya la reserva del pasaje? Tú tienes la palabra. De
todos modos te remito una muestra gráfica de cómo realizaríamos este viaje tan
deseado por los dos.
- La amada. En estas condiciones podíamos
quedarnos en la estratosfera a medio
camino del cielo. ¿Para qué volver a la tierra y morir sin pena ni gloria, de
odio, egoísmo y venganzas disfrazadas de justicia? Si amándonos la vida resulta
tan bella y saludable, lo mejor es emigrar a las alturas del cielo donde no nos
moleste nadie. El amado pensó que su amada estaba rezando a Dios y
espontáneamente respondió sin saber lo que decía: Amén. Hágase tu voluntad de
amor en el cielo y en la tierra también.
Terminadas de leer
estas palabras se produjo un aplauso cerrado que Babel recibió muy a placer.
Luego hizo un gesto dando amorosamente las gracias y pidió silencio para
continuar.
- El amante. Feliz día. Sólo un amor
primerizo como el tuyo puede
generar una tripita tan hermosa. Eres joven, hermosa y feliz preñada. ¿Qué más
puedes pedir a la vida si además eres rica y admirada?
- La amada. Las fotografías de embarazo engañan cuando son vistas
después de muchos años de sol, agua y sequías con las arcas del amor exhaustas.
¿Parir sin dolor? Es lo que pretendieron tus compañeros de fatigas, pero sufrí
más que lo que yo creía que podría soportar. Me dejaron muda y no podía hablar.
Pero oía y soñaba desesperadamente sin poderlo remediar.
- El amante. No entiendo tu forma de hablar. ¿Será que con el paso de
los años he perdido la memoria de tu felicidad?
- La amada. Ojalá la hubieras perdido pero te acordaras de mi dolor,
pariendo lo que tú me dejaste sin amor ni compasión. En ausencia tuya pedí a
Dios que mi hijo naciera bien, y aunque el parto fue muy complicado, nuestro
hijo nació bien sin tu amor tan deseado y jamás gozado.
- El amante. Tú tan rara y desagradecida como siempre. Cuando hablas,
mejor sería que te callaras, y cuando callas deberías haber hablado.
- La amada. En su interior, hablando a solas con Dios, hacía para sí
estas reflexiones. Yo en aquellas circunstancias me puse en los brazos de Jesús
de Nazaret y esa era la única compañía que sentía. Mi hijo es un hombre bueno,
pero un tanto decepcionado de mí. ¿Qué hago? Y esta fue la respuesta que ella
se dio. Han pasado muchos años y tengo claro que la gracia de Dios acompaña siempre
en el dolor. Sin Él no podemos sobrevivir. Al cabo de los años felicito al
padre y a mi hijo, pero yo me quedo con el Espíritu Santo. Pido a Dios que el
padre goce de la paz del Señor y que mi hijo tenga cada vez más la gracia de
Dios. Pensando luego en un buen amigo que tenía, reconoció amorosamente que
siempre era un lujo su compañía.
Se quedó dormida y soñó que alguien
que había conocido en alguna parte respondía con estas consoladoras palabras
que pudo retener en la memoria a pesar de lo difícil que es la memoria de los
sueños. Una historia de amor la tuya muy distinta de esas otras a las que
culturalmente nos tienen acostumbrados. Dios te bendiga en este valle de
lágrimas. Yo sólo puedo decirte que te quiero y te amo. Poco es, pero Dios
nuestro Padre pondrá el resto bien colmado.
Mabel puso aquí punto final a su
lectura y se armó un gran revuelo. ¿Historia novelada? ¿Producto de la
fantasía? ¿Una historia real amorosamente contada? Se repitieron los aplausos a Mabel y sus
historias y el filósofo puso punto final a la sesión con esta frase sapiencial.
Cuando anda por medio el amor verdadero no hay felicidad humana imposible en
esta vida ni dolores sin consuelo.
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