martes, 13 de marzo de 2018

DOCUMENTOS MABEL


DOCUMENTOS MABEL
            La bella y pijotera Mabel fue destacándose progresivamente en el grupo de seguidores peripatéticos del filósofo rancio de la república carpetovetónica. Primero apareció de forma imprevista comenzando a llamar la atención sobre todo por su belleza y desparpajo pidiendo aclaraciones constantemente sobre los asuntos tratados por el filósofo. Cuando ella pedía la palabra para hablar todos eran ojos para verla y oídos para oírla. Así las cosas, un día declaró que estaba en posesión de una serie de documentos antiguos inéditos, dignos de ser publicados al menos de palabra. Todos la pidieron al unísono que leyera alguno de ellos para certificar que era verdad lo que decía y comenzó a leer uno de color ya amarillento por el mucho tiempo que había permanecido en un vetusto cajón de recuerdos. El documento constaba de dos partes con todos los visos de ser el resumen de un diálogo de amor, titulado “consejos para dormir y viaje espacial imaginario.
            El texto que leyó Mabel fue el siguiente.
            - El amante. Da cuerda a tu corazón con una breve oración antes de dormir para que durante el sueño no dejes de amar. Apaga todos los recuerdos desagradables de tu vida y enciende sólo tus recuerdos felices. Deja que tu cuerpo asuma naturalmente la responsabilidad de vestirse o desnudarse y de adoptar la postura más conveniente para descansar en la cama. Cuando te despiertes, da de nuevo cuerda a tu corazón con una breve oración de acción de gracias a Dios, para que sus latidos de amor marquen tus pasos durante la nueva jornada. Si haces esto todos los días al acostarte y levantarte de una manera natural y espontanea serás feliz y contribuirás a que sean también felices los que vivimos contigo. Después del desayuno en el autoservicio del Hotel Felicidad, pondremos en marcha nuestros corazones, pulsaremos un botón y aparecerán dos alas para volar. La temperatura ambiental está climatizada de tal suerte que aconsejan llevar poquita ropa puesta y muy ligera. Hay un cuadro de mando para regular la velocidad, hacer paradas para contemplar mejor el paisaje y conversar con las estrellas y cualquiera otro astro que nos salga en el camino. Como nuestros cuerpos quedan liberados de la ley de la gravedad, no tienen peso y no se produce el cansancio. Pero si en vez de viajar todo el tiempo abrazados de pié, tú prefieres para variar que yo te lleve en mis brazos, basta pulsar un botón para cambiar de posición. Por último, una observación importante. El viaje nos resultará totalmente gratuito y durará todo el tiempo que nosotros queramos. Mi amor, ¿te parece bien y pido ya la reserva del pasaje? Tú tienes la palabra. De todos modos te remito una muestra gráfica de cómo realizaríamos este viaje tan deseado por los dos.
            - La amada. En estas condiciones podíamos quedarnos en la estratosfera  a medio camino del cielo. ¿Para qué volver a la tierra y morir sin pena ni gloria, de odio, egoísmo y venganzas disfrazadas de justicia? Si amándonos la vida resulta tan bella y saludable, lo mejor es emigrar a las alturas del cielo donde no nos moleste nadie. El amado pensó que su amada estaba rezando a Dios y espontáneamente respondió sin saber lo que decía: Amén. Hágase tu voluntad de amor en el cielo y en la tierra también.
            Terminadas de leer estas palabras se produjo un aplauso cerrado que Babel recibió muy a placer. Luego hizo un gesto dando amorosamente las gracias y pidió silencio para continuar.        
            - El amante. Feliz día. Sólo un amor primerizo como el tuyo puede generar una tripita tan hermosa. Eres joven, hermosa y feliz preñada. ¿Qué más puedes pedir a la vida si además eres rica y admirada?
            - La amada. Las fotografías de embarazo engañan cuando son vistas después de muchos años de sol, agua y sequías con las arcas del amor exhaustas. ¿Parir sin dolor? Es lo que pretendieron tus compañeros de fatigas, pero sufrí más que lo que yo creía que podría soportar. Me dejaron muda y no podía hablar. Pero oía y soñaba desesperadamente sin poderlo remediar.
            - El amante. No entiendo tu forma de hablar. ¿Será que con el paso de los años he perdido la memoria de tu felicidad?
            - La amada. Ojalá la hubieras perdido pero te acordaras de mi dolor, pariendo lo que tú me dejaste sin amor ni compasión. En ausencia tuya pedí a Dios que mi hijo naciera bien, y aunque el parto fue muy complicado, nuestro hijo nació bien sin tu amor tan deseado y jamás gozado.
            - El amante. Tú tan rara y desagradecida como siempre. Cuando hablas, mejor sería que te callaras, y cuando callas deberías haber hablado.
            - La amada. En su interior, hablando a solas con Dios, hacía para sí estas reflexiones. Yo en aquellas circunstancias me puse en los brazos de Jesús de Nazaret y esa era la única compañía que sentía. Mi hijo es un hombre bueno, pero un tanto decepcionado de mí. ¿Qué hago? Y esta fue la respuesta que ella se dio. Han pasado muchos años y tengo claro que la gracia de Dios acompaña siempre en el dolor. Sin Él no podemos sobrevivir. Al cabo de los años felicito al padre y a mi hijo, pero yo me quedo con el Espíritu Santo. Pido a Dios que el padre goce de la paz del Señor y que mi hijo tenga cada vez más la gracia de Dios. Pensando luego en un buen amigo que tenía, reconoció amorosamente que siempre era un lujo su compañía.
            Se quedó dormida y soñó que alguien que había conocido en alguna parte respondía con estas consoladoras palabras que pudo retener en la memoria a pesar de lo difícil que es la memoria de los sueños. Una historia de amor la tuya muy distinta de esas otras a las que culturalmente nos tienen acostumbrados. Dios te bendiga en este valle de lágrimas. Yo sólo puedo decirte que te quiero y te amo. Poco es, pero Dios nuestro Padre pondrá el resto bien colmado.
            Mabel puso aquí punto final a su lectura y se armó un gran revuelo. ¿Historia novelada? ¿Producto de la fantasía? ¿Una historia real amorosamente contada?  Se repitieron los aplausos a Mabel y sus historias y el filósofo puso punto final a la sesión con esta frase sapiencial. Cuando anda por medio el amor verdadero no hay felicidad humana imposible en esta vida ni dolores sin consuelo.

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