CAPÍTULO X
EN EL REPECHO DEL PUERTO DE MI VIDA
1. Una nueva etapa y final
de mi vida
Con la crisis mundial de
fondo provocada por la pandemia del Covid19 sanitario y político reinante, y el
fallecimiento de mi hermana María, decidí cerrar el tomo VI de mis Memorias
mandando el texto a la imprenta. Esta decisión la tomé en el mes de noviembre
del 2020. Pero las conversaciones telefónicas con mis interlocutores y los
mensajes escritos no cesaron, cargados casi siempre de dolor y angustia humana.
Por otra parte, mi estado de
salud seguía su curso normal de debilidad creciente, y con frecuencia pedía yo
a Dios que me diera fuerzas para poder seguir escuchando a las personas que
acudían a mí mediante mensajes escritos y orales en las redes sociales
solicitando escucha y consuelo. Tampoco faltaron mensajes de consuelo, paz y
amor. El presente complemento del tomo VI de mis Memorias es sólo un
pequeño botón de muestra de lo que termino de decir.
La segunda quincena de
noviembre del 2020 fue una avalancha de contactos recíprocos con mis
interlocutores en las redes sociales y conversaciones telefónicas con mis
familiares, sobre todo hermanos y sobrinos, con motivo del fallecimiento de mi
hermana María de fondo. En este contexto quiero dejar constancia de la
publicación de un bello y entrañable complemento a sus Memorias,
titulado: María Blázquez Fernández, O.P., “IN MEMORIAM.”
Por otra parte, reanudé
moderadamente mi participación en la oración comunitaria doméstica, teniendo en
cuenta las circunstancias anormales en que nos encontrábamos todos inmersos a
causa de la pandemia. Sobre todo, pude presidir la Eucaristía durante toda una
semana sin dificultad. Incluso terminé de redactar dos artículos para la
revista STUDIUM y contribuí a su edición con algunas recensiones de libros.
2. Javier González, ex –
Provincial, O.P.
“Hola, Niceto: Enhorabuena por tu artículo sobre la Palabra de Dios en
STUDIUM. He leído hoy tu artículo que aparece en el número más reciente de
STUDIUM sobre la Palabra de Dios escrita por los hombres y quiero decirte que
me ha gustado. El tema es interesante, el artículo se lee muy bien y comunica
al lector su mensaje directamente. En él confirmas tu fama de pensador, al
estilo de San Agustín. Por eso mi enhorabuena y mis ánimos para que sigas
deleitándonos con tus escritos. Prometes al final otro episodio sobre el tema
de la inspiración. A por él. Lo leeré también con mucho gusto. Cuídate bien del
frío y de toda clase de virus que invaden el planeta. Un abrazo. Javier”.
Mi respuesta fue la
siguiente: “He leído tu generoso comentario sobre el artículo sobre la Biblia
en Studium. No es el único que me ha
llegado celebrando el que se hable del tema para ayudar a entender las
debilidades humanas y grandezas divinas que se encuentran en esa pequeña
biblioteca de bolsillo que es la Biblia. En el tercero, y último número de este
año catártico de 2020, aparecerá muy pronto otro artículo sobre el amor divino
sin fronteras y la venganza humana legalizada. Y para el número primero del
2021, si la revista no es suprimida antes, tengo preparado otro, titulado:
"Covid/19 y teología litúrgica". También he podido todavía publicar
las Memorias de mi hermana, fallecida en agosto, y un complemento de las
mismas "In memoriam". Por otra parte, mi mecenas está interesado en
que publique el tomo VI de mis Memorias, que he dado por terminado con
el fallecimiento de mi hermana. Como ves, estos son ya los coletazos finales de
mi vida en este mundo, por la que me siento cada día más agradecido a Dios por
su infinita generosidad conmigo y la ayuda y comprensión vuestra con mis
debilidades. Dios os lo pagará todo con creces. Buenas noches, Javier, y un
abrazo fraterno para ti y todos nuestros hermanos en Cristo y Santo Domingo.
3. Patricia de Grandis
“Hola mi querido y amado
Niceto. Perdóname por no haberte llamado antes. Hemos pasado una temporada muy
mala. Falleció de cáncer una prima de Diego, y al tiempo su tío con Alzeimer,
el covid y un trombo pulmonar. Después a la mujer de su tío la dio un ictus,
aunque se recuperó. Y hoy, a las 4 de la tarde, ha fallecido su madre Matilde.
Perdóname de no haberte
llamado antes. Diego estaba con depresión y ha sido horrible. Te quiero mucho.
Estamos mi cuñada y yo en el hospital con Matilde en cuerpo presente desde las
4 a ver si vienen los del tanatorio. Diego y sus hermanos con papeleo de
entierro. Te quiero mucho”.
- Sí, corazón. Suponía yo que
estabais pasando por algún mal momento, dadas las circunstancias en que nos
encontramos todos. Pero en mi corazón y en mi oración has estado siempre
presente. Aquí en mi casa, el convento, también el Covid/19 nos pegó muy
fuerte. Mi hermana falleció de cáncer y termino de publicar sus Memorias.
Tengo un ejemplar reservado para ti. Me hace ilusión que lo tengas. Ánimo,
tesoro de mi corazón, para ti y todos los tuyos. Al final, sólo nos queda el
amor como camino seguro para llegar a Dios. Patri, sigamos amándonos hasta que
el amor de Dios nos inunde con el suyo divino para siempre fuera de este valle
de lágrimas. Buenas noches, amor. Os quiero y te amo. Luego añadí una foto en
la que aparece una preciosa camiseta blanca con un retrato impreso en el pecho
de la fotografía que nos hicieron mientras firmábamos en el libro de
matrimonios el día de su boda. Mi comentario fue este: No tengo palabras para
comentar este gesto de amor por tu parte. Sólo Dios puede valorar el
significado de este tesoro para mí, que eres tú. Al día siguiente por la maña
temprano le puse un mensaje en estos términos: Buenos días, ¿Cómo se os
presenta el nuevo día? Y ella respondió:
“Buenos días, bombón de
cariño y amor. Diego se va al tanatorio y yo llevaré a Yaiza a las 9 al Instituto.
Luego a la una, vuelvo a recoger a Yaiza. Ayer, desde que se enteraron a las
cuatro y media de la tarde del fallecimiento de la abuela, las dejé solas hasta
las ocho y media. Hoy me voy mientras están en el colegio las dos hermanas.
Luego quiero hacerlas compañía. Me lo pide el corazón”. Mi réplica fue esta:
¿Una
colmena de dulce miel
para
endulzar mi triste vida?
Existe
una muy bella de amor,
Cuyo
dulce nombre es Patricia.
Su
gran dulzura es regalada,
Según
la medida de su corazón,
A
todos aquellos que la piden,
Y
pagan con monedas de amor.
Este mensaje lo ilustré con un
racimo de uvas con el siguiente comentario:
Este
hermoso racimo de amor,
lo
robé en la viña de tu corazón,
y
quiero devolvértelo pues es tuyo,
Para
que no me acusen de ladrón.
Ella: “Buenos días amor mío.
Estoy en el tanatorio. Si quieres llamar a Diego, está por aquí ya un poquito
más tranquilo en este momento”. Le llamé y mantuvimos un breve diálogo fraterno
de mutua simpatía y amorosa amistad con motivo del fallecimiento de su madre y
mi estado siempre precario de salud.
- Gracias por tus amorosas palabras
en mensaje de voz.
- Pues sí, el amor es lo que
nos queda. Los recuerdos y las vivencias, que han sido muchas y maravillosas.
- Buenas noches. Que
descanses, cielo. Desde mi corazón te mando mis besos de buenas noches.
- Gracias tesoro mío, te
adoro.
4. P. Jesús María
Hernández O.P., desde Venezuela
“¿Cómo estás, Niceto? Espero
que bien a pesar de todo lo que nos ha tocado vivir últimamente. Hace semanas
que llevo pensando en ponerte algún mensaje para darte el pésame por el
fallecimiento de tu hermana. Pensé haber aprovechado el momento de tu
cumpleaños, pero se me ha ido pasando.
Aquí también hemos vivido
tiempos fuertes. No sólo por lo que ya estamos acostumbrados, que espero no nos
acostumbremos, que es la situación tan calamitosa del país agravada por la pandemia.
La dureza ha sido debida a la pérdida de uno de los hermanos de la comunidad.
Era el más joven y tenía 36 años. Esta enfermedad nos lo arrebató en un mes. A
pesar de que hicimos todo lo que estaba en nuestras manos, al final, Dios tenía
otros planes para él y para nosotros. Era el párroco y el síndico, por lo que
nos ha tocado asumir estos trabajos. Lo de parroquia no es mucho en este
momento, pero cuando se reabran las iglesias se sentirá más su ausencia.
Confiamos en Dios que nos fortalece y si nos ha quitado a este hermano, es
porque algo mejor quiere para nosotros.
Estos meses desde marzo han
sido especialmente duros para la Provincia, pues hemos tenido bastantes
pérdidas. Ellos desde el cielo interceden por nosotros. Cuídate. Dios te siga
bendiciendo. Un abrazo fraterno. Chusmi”.
Mi respuesta fue la
siguiente. Sí, todo está siendo muy duro desde todos los puntos de vista, en
Venezuela, España y el mundo entero. Esta vida es realmente un misterio
insondable. Menos mal que para Dios no hay misterios y esto es un gran
consuelo. A nosotros nos basta que Él lo sepa todo, aunque dé la impresión de
que se calla. Según mi corto alcance, pienso que todo esto nos está enseñando a
descubrir lo que es realmente esencial y necesario para la vida y lo que no es
más que accidental, fútil e innecesario. Nos está ayudando a entender aquello
del Evangelio de que sólo una cosa es absolutamente necesaria, en todos los
órdenes de la vida, (el amor personal o caridad tal como Cristo nos enseñó),
incluido el orden de la vida religiosa. Acaban de aparecer las Memorias de mi
hermana fallecida y me hace ilusión enviarte en otro momento en PDF el texto
que ha sido publicado. La vida se nos va de las manos como el agua entre los
dedos, pero Dios nos espera y con esta certeza y confianza vale la pena
entregar incluso la propia vida, si con ello somos útiles a los demás, como
hicieron nuestros mártires.
Hay muchas formas de martirio
y tal vez a nosotros nos corresponde en este momento acudir a la fuerza de Dios
para asumir el nuestro como Cristo asumió el suyo propio con amor. Si con Él
vivimos y morimos, también con Él resucitaremos. Con estos sentimientos
fraternos te mando un abrazo fraterno inmenso, para ti y todos nuestros
hermanos en Cristo y santo Domingo.
5. Yolande Gimenes
Yolande era una admiradora
mía en Facebook con sus profundas raíces familiares y culturales
franco-españolas. Una tarde me sorprendió con una llamada telefónica que duró
cerca de una hora. Empezó expresándome su deseo de hacerme una consulta de
carácter ecuménico pensando que yo era jesuita. Pero tan pronto me identifiqué
como dominico se apresuró a expresarme la dificultad que encontraba para hablar
de temas teológicos con los PP. de la Compañía de Jesús. Había encontrado
siempre muy disponibles para escucharla a quienes había recurrido, pero de
nuevas a primeras la dejaban en la estacada cortando inesperadamente la
conversación. Los encontraba difíciles de tratar y deseaba hacerme una consulta
personal sobre el ecumenismo cristiano. El momento culminante de sus
conversaciones con dichos interlocutores, fue cuando ella tocó el tema del amor
como piedra angular del ecumenismo, y su interlocutor no manifestó interés por
el asunto. Luego se explayó a sus anchas hablando sobre la importancia de la fe
real en Cristo como rostro visible de Dios y el impacto feliz que ya desde niña
había dejado en ella su abuela sobre la primacía amorosa de Dios por encima de
todas las cosas y acontecimientos. Terminada la conversación telefónica me
apresuré a enviarle una planta de flores como respuesta final por mi parte.
En este contexto ella replicó
con estas palabras: “Hermosa rosa, padre. ¡Gracias, y más por su disponibilidad
para escucharme a mí! No tiene precio. Juntos en la oración, y este amor que
usted cuida y comparte con tanta sinceridad y arte. ¡Le llevo conmigo en mi
corazón, y ante Nuestra Madre María, que tan próxima a nosotros está! Un abrazo
fuertísimo. Cuídese mucho. Me ha llenado de alegría esta llamada. Repetiré.
Yolande”. Y como el tema estrella de la conversación terminó siendo el amor, le
hice llegar en pdf el texto de mi libro titulado “Versos de amor personal”.
Ella: “Padre, sí que usted me había enviado sus escritos, pero no los
encontraba. ¡Ya tengo alimento vivo! Muchas gracias querido padre. Y hasta
pronto. Seguro que encontraré frases de éstas que se te quedan para alimento
del alma. Ya le iré diciendo. ¡Qué bonita es la rama que tiene usted en la
mano! ¿Qué frutos son? Un abrazo muy fuerte. Yolanda”.
6. Mariel Fernández y más
Mariel es una sobrina mía muy
amorosa, argentina de nacimiento e hija de mi primo Jesús, ya fallecido hace
bastantes años. Los contactos con ella son siempre muy entrañables y me hacía
ilusión que conociera la trayectoria de mi hermana en este mundo. Por eso le
envié el siguiente mensaje: Mariel, reina. Termino de publicar este recuerdo de
María, mi hermana, que como sabes, falleció en agosto. Fue una gran mujer
admirada y querida por mucha gente que la conoció y trató de cerca. Me hace
ilusión que tengas un recuerdo de ella. En otro momento te pasaré el texto de
sus Memorias, que también ha sido publicado. ¿Estáis todos bien? Muchos besos y
cariños para todos. Y la respuesta no se hizo esperar:
“Hola Niceto: ¡Qué lindo y
merecido homenaje le haces a tu hermana! Muchas gracias por mandarme el libro,
lo leeré con mucho cariño, así además conoceré sobre su vida y la de usted
nuestra familia. Estamos todos bien, ahora en primavera, han disminuido los
casos de covid, pero seguimos cuidándonos hasta que llegue la vacuna. Este año
ha sido muy particular, mis niñas sin ir a la escuela, estudiando desde la
virtualidad. Yo también trabajaba desde casa y el único que salía era mi
marido.
Por suerte en mi familia, mis
hermanos tuvieron el virus, pero lo transitaron bien, sin complicaciones. El resto ninguno tuvo covid, y esperemos
seguir así. Ustedes, ¿Cómo transitan esta pandemia? Argentina está muy afectada
desde lo económico por esto. Han cerrado comercios y empresas, y con esto hay
más gente sin trabajo. Esperemos que se recupere pronto, ya que tiene mucha
riqueza para hacerlo. Tio Luis y familia están todos bien, nos comunicamos
seguido, aunque no nos vemos hace bastante tiempo porque no se podía circular y
ellos están a 235 km de distancia. Bueno Tío Niceto, siempre es lindo estar en
contacto con vos; seguid escribiendo y contando cosas de allá. Te mando un
abrazote. Mariel”.
Este coloquio con mi
sobrinita de Argentina fue un respiro de vida en la primera semana de diciembre
de 2020. Digo respiro, porque las conversaciones telefónicas durante este
tiempo fueron muchas, muy largas y teñidas de dolor. Un dolor debido a la edad
de las personas, la enfermedad y las incomprensiones humanas en las relaciones
personales de mucha gente, incluidas las familiares. En repetidas ocasiones he
pedido al Señor que me dé fuerzas para seguir escuchando a la gente que sufre y
busca consuelo. Y vive Dios que tales fuerzas no me han faltado, por más que
cada día mis recursos naturales de salud sean más limitados e inseguros. A
pesar de todo, he podido publicar algunos artículos sobre temas importantes de
actualidad en la revista Studium y las redes sociales y escribir reseñas de
libros para la misma revista. He sentido particular satisfacción en escribir
uno titulado Covid/ y teología litúrgica. En este orden de cosas volví a pensar
en la posibilidad de escribir un libro sobre la infalibilidad del Romano
Pontífice, pero me conformé con dejar escrito un artículo sobre el tema
indicando mi planteamiento personal del problema, muy distinto de la forma
tradicional de abordarlo por parte de los teólogos.
Por lo demás, sigo
concelebrando la Eucaristía casi todos los días de la semana en nuestra capilla
particular del convento, y administrando el sacramento de la penitencia en las
dependencias de la portería, cuando me requieren para ello, tomando todas precauciones
habidas y por haber para evitar el contagio de la pandemia. Por último, el día
3 de diciembre del 2020 fue un día de noticias tristes en casa. El Prior Miguel
Ángel Medina nos informó de la situación de tres frailes en crisis de salud, de
los cuales uno estaba siendo chequeado sobre el Covid/19 y otros dos estaban
padeciendo dolores corporales importantes. Sin olvidar las noticias de enfermos
y fallecidos que de forma más o menos cercana nos afectaban a todos. Como
alivio de esta situación diré también que, por fin, la publicación del tomo VI
de mis Memorias pudo entrar en la recta final y huelga decir que me
gustaría verlo publicado en letra de imprenta como los cinco tomos primeros.
El día 30 de noviembre de
1996 me quedó marcado en la memoria como un día apocalíptico para el resto de
mis días. Mi padre cayó enfermo. Ya he explicado en su momento cómo ocurrió
todo y cómo dicha fecha marcó un antes y después en mi vida. Muchas veces
pienso que el feliz acontecimiento de mi operación quirúrgica de corazón en
diciembre de 1990 fue una preparación providencial para sobrevivir después
ayudando a mi padre con el apoyo indispensable de mis hermanos.
7. La pena de muerte
El tema de la pena de muerte
fue para mí un desafío permanente hasta tener la satisfacción de ver corregido
el número 2267 del Catecismo de la Iglesia católica. Pues bien, el día 30 de
noviembre del 2020 tuvo lugar en Roma la jornada mundial de “Ciudades por la
vida, contra la pena de muerte” con el apoyo organizativo de la Comunidad
Sant´Egidio. El acto terminó con la iluminación del Coliseo, símbolo de la
campaña global contra la pena de muerte. El responsable de la Comunidad
Sant´Egidio de Barcelona, Jaume Castro, tuvo la amabilidad de mandarme el link
para que yo pudiera seguir el acto en directo desde Madrid. El mensaje que
envié fue el siguiente. La pena de muerte es un castigo inhumano e infernal
incompatible con el sentido común, la recta razón y las enseñanzas de los
hechos y dichos de Cristo. En este contexto, me encontré con una crítica
negativa contra mi obra la pena de muerte en san Agustín y me pareció coherente
recordar este acontecimiento. A continuación, presento la portada del libro,
seguida de mi respuesta a la crítica negativa de mi obra con el texto de réplica
correspondiente y un testimonio en lengua inglesa en mi favor. En el tomo IV de
mis Memorias hablé ampliamente sobre este tema en colóquio permanente con María
Asunción Milá Sagnier, considerada como una de las personas más comprometidas
contra la pena de muerte.
En este contexto publiqué una
serie de cartas que ella dirigió a diversos obispos españoles y no españoles
presionando para que el número citado del Catecismo de la Iglesia fuera
corregido sin dilación. La señora Milá, consiguió hacer una carta al Papa
Francisco, el cual la respondió tranquilizándola porque él había tomado cartas
en el asunto y dicha reforma se llevaría a feliz término, como de hecho
sucedió. Ella esperaba que apareciera de inmediato una edición nueva del
Catecismo con el número 2267 corregido y que el Papa protagonizara un acto
solemne para pedir perdón por haber tardado tanto tiempo en dicha corrección.
Cumplidos los 102 años de edad, me seguía expresando su insatisfacción por no
ver satisfecho su deseo. Cuando pasaba algún tiempo sin que yo la llamara por
teléfono para informarla de alguna novedad sobre el tema de la pena de muerte,
me llamaba ella preocupada por mi salud y terminaba casi siempre repitiéndome
su estado de insatisfacción por la razón dicha. También me informaba acerca de
otras cosas de tipo familiar y humano y de los homenajes de que era objeto por
parte de personas e instituciones importantes, nacionales e internacionales, que
tenían interés en conocerla personalmente. Una cosa que me repetía con
frecuencia era la alegría que sintió cuando leyó un pequeño libro mío sobre la
pena de muerte, en el que por primera vez se decía abiertamente que santo Tomás
de Aquino se equivocó en esta cuestión y que no podía ser invocado como
autoridad para justicar ese terrible castigo. Me trataba con mucho cariño como
una madre experimentada y amorosa, al tiempo que apelaba a mi presunta
autoridad teológica para hablar de este tema y desmontar los argumentos del
pasado y presente a favor de la pena capital. Sobre este tema realmente capital
de la pena de muerte y mis relaciones personales con la señora Milá, el lector
queda remitido al tomo cuarto de mis Memorias. Dicho lo cual, seguimos
adeleante reproduciento una respuesta mía a una crítica aparecida contra mi
obra sobre la pena de muerte en san Agustín en tono negativo, y una carta
elogiosa desde Esta Unidos alabando generosamente mis esritos sobre lo mismo.






Este
testimonio se encuentra también en la página 14 de mi libro La pena de muerte
en el Banquillo, Madrid 2017.
8. Cumpleaños del P. Fausto Gómez Berlana, O.P.
Querido Fausto. Ayer en
vísperas y hoy en la Eucaristía, tuve el placer de oír tu nombre suplicado a
Dios lo mejor para ti, con ocasión de tu cumpleaños. Los dos somos de 1937, una
fecha no precisamente gloriosa, pero la vida es lo que es, y la Providencia
divina también. Leyendo tu magistral artículo sobre la ley natural, que ha
llegado para Studium, pensaba yo en la oportunidad del mismo, ahora cuando se está fraguando una nueva ideología
político-jurídica, cuyo objetivo principal inmediato es barrer de la cultura,
justamente todo eso que tú tan magistralmente explicas. Así es la vida: unos a
construir lo mejor y otros a destruirlo para reemplazarlo con lo peor. Un
abrazo inmenso, Fausto, unidos fraternalmente en la oración y N.P.S.D. Feliz
día. Niceto.
“Querido Niceto: Muchas
gracias por tu amable y generosa felicitación. Tú artículo sobre la ley natural
me ayudó: tan claro y tan bien ensamblado como todos los que publicas en
STUDIUM. Desde que empezaste a publicar sobre la pena de muerte te sigo con gozo.
Sigue dando aire a STUDIUM, para que no agonice. Aris está haciendo algo
maravilloso. Espero que la Provincia no la deje morir. Es lo único que tiene a
nivel académico y de investigación. Dentro de unos años nuestros jóvenes en
Asía, profesores en el estudiantado, podrán continuarla. Que el terrible
COVID-19 nos siga dejando en paz - si pudiera ser, a todos, claro. A ver si la
vacuna nos inmuniza. Saludos a los hermanos. Un fuerte abrazo. Fausto”.
9. Mensajes amorosos
Ella, la ancianita: “Mientras
hablábamos por teléfono, he contemplado las flores que te adjunto, y he pensado
lo siguiente: que no hemos de fijarnos
en las espinas que los demás tengan, sino en sus buenos frutos”.
- YO: Preciosa reflexión la
tuya. No la olvidaré.
- Gracias igualmente y que Dios nos conceda
vivir en su presencia y amarnos cada día más.
- Buenos días y feliz segundo domingo de
adviento. Pensando en tu último amoroso mensaje, se me han ocurrido estas
breves palabras henchidas de amor para ti.
EL ROSAL Y LA COLMENA
Cuando
mires a otras personas,
Míralas
como se mira un rosal:
No
te fijes en sus finas espinas,
Sino
en su ejemplo para amar.
Antes
de juzgar a las personas,
Cálzate
su zapato desmedido,
Para
tratar mejor sus rarezas,
Y
ser en tus juicios comedido.
¿Una
colmena de la dulce miel
para
endulzar la amarga maldad?
Existe
una muy hermosa de amor,
Cuyo
dulce nombre es Soledad.
Su
gran dulzura es regalada,
Según
medida de su corazón,
A
todos aquellos que la piden,
Y
pagan con moneda de amor.
Luego saludé con los buenos
días del II Domingo de Adviento a Pilar, paciente de dolores físicos y morales
en aumento, y antigua alumna mía. La saludé con una tacita de chocolate con
churros de forma virtual, y su respuesta al tiro fue esta: “¡Qué rico! Feliz
Domingo para ti también de mi parte. Te quiero mucho”.
El día 8 de diciembre, fiesta
de la Inmaculada, recibí un video bellísimo de homenaje a la Virgen María de
Mercedes Sánchez, O.P, cuya historia dramática y amorosa siempre me impresionó.
Una gravísima enfermedad la tiene recluida, pero su mente y corazón siguen en
pleno apogeo. Yo remití el video a varias personas y me resulta grato de dejar
aquí constancia del breve diálogo amoroso que surgió con Pilar, mi antigua
alumna.
- Con todo mi amor para Ella
y para ti, Pilar.
- Precioso. ¡Gracias,
corazón! Tú siempre estás ahí dándome todo tu amor. Estás conmigo. Feliz día de
la Inmaculada.
- Qué te parece si en el día
de hoy le ofrecemos a la Madre de Jesús este corazón tuyo y mío?
La verdad es que el dibujo de
un corazón rojo y amarillo lleno de colorido me vino como anillo al dedo para
enviárselo a mi interlocutora en un momento tan significativo como la
celebración de la fiesta de la Inmaculada.
- Buenos días, Sole, con todo
mi amor.
- Buenos días y gracias. Me
emociona otra vez tu wasap. Gracias Niceto, gracias con todo mi amor. Es
precioso el video sobre la Virgen María. ¡Una meditación y un regalazo! Gracias
Señor por ponerle en mi camino. Un besazo.
- Buenas tardes, cielo. Te
paso lo que pensaba santa Teresa, mi paisana de Ávila, de la oración. Esta
definición es con la que el Catecismo del Vaticano II comienza el tratado de la
oración. Espero que te guste. Más besos y cariños en la fiesta de la
Inmaculada: “Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada
lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor en las penas como
en las alegrías” (C 25r).
- No tengo palabras. Que Dios
te lo pague. ¡Gracias Señor, por ponerle en mi camino!
- Pilar, cariño. Te paso este
video precioso de homenaje a la Virgen María, Madre de Jesús en la fiesta de la
Inmaculada 2020, con todo mi amor para Ella y para ti.
- ¡Precioso! ¡Gracias
corazón! Tú siempre estás ahí dándome todo tu amor. Estás conmigo. Feliz día.
- ¿Qué te parece si en el día
de hoy le ofrecemos a la Madre de Jesús este corazón tuyo y mío?
Gracias por el regalo de tu sonrisa de amor dibujada en la fotografía
adjunta. Que Dios te inunde con el suyo divino. Se lo pido para ti y todos los
tuyos con todo mi corazón.
- Gracias por todo el amor
que nos tienes a toda mi familia. Ya sabes que tú eres uno de tantos de
nosotros. Sí, nuestros corazones son para la Madre de Jesús que tanto nos cuida
como hijos suyos que somos. Feliz descanso y todo mi amor para ti. Y Maricarmen
Martínez Sola replicó: ¡Qué bonita canción la del video que me has enviado
sobre la Virgen María! Que ella nos proteja y nos permita conocer y disfrutar
de la Verdad, que es Dios.
10. La Navidad 202o
Este año la celebración del
nacimiento de Cristo esta teñida de muerte, falta de libertad y dolor. Existe
una paradoja evidente que causa estupor. Las formas de expresar nuestro amor al
Niño-Dios con besos a su icono navideño han de ser prohibidas por caridad.
Pretender expresar nuestro amor a Dios con riesgo alto de contagiar a nuestros
seres queridos una enfermedad como la Covid/19, sería una falta inaceptable de
caridad, incompatible con el amor saludable y salvífico de la caridad. Por otra
parte, esa paradoja tiene un contexto socio-político a escala mundial debido a
lo que se ha denominado “coronavirus político”, que azota a la entera
humanidad. Así estado las cosas en el mes de diciembre del año 2021, me pareció
oportuno y conveniente escribir para la revista Studium un artículo con el
título Covid/19 y teología litúrgica. Luego se me ocurrieron los versos
siguientes, que también fueron publicados en Facebook, tratando de mentalizar a
la gente sobre la forma de expresar a Dios nuestra gratitud amorosa por el
nacimiento de Cristo redentor.
FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO
La celebración de la Navidad,
En tiempo de pandemia viral,
Nos pide preparar el corazón,
Para dárselo a Dios y no más.
No tengamos miedo a morir hoy,
Por enfermedad o el odio mortal,
Cristo murió como delincuente,
Y venció a la muerte al resucitar.
Con el nacimiento de Jesucristo,
Nació nuestra esperanza segura,
De conseguir después de morir,
La felicidad con amor sin fisura.
El Niño Dios en su belén navideño,
Significa más que una escultura,
Simboliza el rostro visible de
Dios,
Sacándonos de la triste sepultura.
Pero besar a la escultura del
Niño,
En tiempo de coronavirus mortal,
Hay que evitarlo sin lugar a duda,
Para amarle sin faltar a la
caridad.
El amor a Dios no necesita de
besos,
Sino que exige la entrega del
corazón,
Limpio de rencor y odio a los
demás,
Para conservarlo en medio del
dolor.
Feliz Navidad y próspero Año
Nuevo,
A pesar de la epidemia
socio-política,
Que invade la vida humana hoy día,
Como hierba envenenada en botica.
11. Encuentro con Santa
Teresa de Ávila
El día 7 de noviembre de 2020
hubo en casa noticias sobre fallecidos y enfermos cercanos a nosotros, pero
también tuve la satisfacción de recibir algunos mensajes consoladores. En este
contexto me es grato referirme al encuentro en el archivo de la biblioteca
conventual restaurada de un tomo de las obras completas de Santa Teresa de
Ávila, o de Jesús, como ella firmaba, editado en 1949. Releyendo sus poesías,
me vinieron a la mente unos pensamientos de los cuales me deseo dejar aquí
constancia. Tengo que decir que, leyendo las Memorias de mi hermana María,
pensé en la afinidad de sentimientos existente entre las dos. José Antonio
Fernández Sarasqueta, hombre inteligente donde los haya, hizo un comentario
breve sobre dichas Memorias, y me dijo, que, leyéndolas, en algún momento pensó
en la afinidad existente de ambas protagonistas. Estimulado por la belleza y
calado teológico de las poesías de la santa de Ávila, y sin olvidar las
experiencias espirituales de mi hermana, se me ocurrieron los siguientes
pensamientos.
A) El amor.
Ama y haz lo que quieras,
decía S. Agustín, porque hagas lo que hagas, siempre lo harás con amor y no por
otros motivos ajenos al amor de Dios y al prójimo. Santa Teresa, más pegada
literalmente a los textos evangélicos, decía: “Para quien ama, nada es
imposible”. Lo sabía por experiencia propia. Sin ese amor poderoso, ella no
hubiera sido capaz de hacer las cosas que hizo y defenderse triunfalmente
contra las asechanzas de la Inquisición.
Frases de Santa Teresa de
Jesús sobre el amor cristiano:
Sólo el amor es el que da
valor a todas las cosas. El crecimiento del alma no está en pensar mucho, sino
en amar mucho. Dios se da a sí a los que lo dejan todo por Él. La perfección
verdadera es el amor de Dios y del prójimo.
Creo haber resaltado
suficientemente en mis escritos la importancia de acertar en la búsqueda y
práctica del amor personal. Pues bien, santa Teresa tranquilizaba con sus
sabias observaciones a los que viven inquietos y preocupados porque no saben en
qué consiste el amor. Pero, aunque no sepamos definir qué es amar, no hemos de
preocuparnos por ello. Basta, según ella, con tener el deseo sincero de amar a
Dios por encima de todo en cumplimiento de su voluntad. Todo lo demás vendrá
por añadidura, si nosotros no lo impedimos.
«Quienes de verdad aman a
Dios, aman todo lo bueno, favorecen todo lo bueno, todo lo bueno lo dan, con
los buenos se juntan siempre y los favorecen y defienden”. “Sólo el amor es el
que da valor a todas las cosas.
“La perfección verdadera es el amor de Dios y
del prójimo”. “El amor a Dios es el árbol de la vida en medio del paraíso
terrenal”.
“Quienes de verdad aman a
Dios, aman todo lo bueno, favorecen todo lo bueno, todo lo bueno lo dan, con
los buenos se juntan siempre y los favorecen y defienden”.
“Sólo el amor es el que da
valor a todas las cosas”.
“La perfección verdadera es
el amor de Dios y del prójimo”.
“El amor a Dios es el árbol
de la vida en medio del paraíso terrenal”.
“El amor de Dios se adquiere
resolviéndonos a trabajar y a sufrir por Él”.
“El amor de Dios se adquiere
resolviéndonos a trabajar y a sufrir por Él”.
“La mejor manera de descubrir
si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo”.
Con mis 83 años de edad
cumplidos contra todos los pronósticos en contra, me atrevo a decir que he
conocido a muchas personas y que muchas de ellas han consumido inútilmente su
energía vital en la satisfacción de deseos efímeros en este mundo. Al menos por
mucho tiempo. En contrapartida, santa Teresa confesaba que su mayor deseo
siempre fue ver a Dios; su gozo permanente, la esperanza firme de conseguirlo,
y su mayor temor, perderlo. Con tales deseos y aspiraciones nos augura una gran
paz interior, sin la cual es imposible en este mundo la felicidad. Nos ocupamos
de muchas cosas, aparentemente indispensables, pero en realidad sólo una es
absolutamente necesaria: el amor. En el Evangelio y en la experiencia de la
vida encontramos esta lección de vida siempre como pan reciente.
Existe un refrán castellano
que reza así: ¡Fíate de la Virgen y no corras! En consecuencia, ponemos toda
nuestra atención en señalar los defectos ajenos para disimular los propios
considerándonos superiores a los demás. La santa de Ávila, por el contrario,
recomendaba, como Cristo, ver siempre de primera mano las virtudes y cosas
buenas que hay en los otros. Y cuando veamos también sus patentes defectos,
mirémoslos con humildad teniendo en cuenta nuestras propias debilidades humanas
y pecados, convencidos de que es mejor y más hermoso tener a todos por mejores
que nosotros. No seamos como aquellos que denuncia el Evangelio, que ven
siempre la paja en el ojo ajeno y se olvidan de la viga que tienen en el suyo
propio.
“Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo
yo, es Cristo quien vive en mí. Aunque al presente vivo en carne, vivo en la fe
del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. (Gal 2,20).
Así las cosas, que Dios nos guíe por donde quiera, ya que por la fe y el
amor “ya no somos nuestros, sino suyos”. La única ley absolutamente necesaria
es el amor a Dios y a todos los seres humanos sin discriminación de pueblo,
raza o nación.
B) La oración.
Cuando yo era niño, el
párroco de Hoyocasero, D. Sebastián Cuenca Ortega, nos pidió a los niños que
nos preparábamos para hacer la primera comunión, que rezáramos por él. A mí me
sorpredió mucho aquella súplica porque en mi familia se acostumbraba a rezar
por los difuntos, pero nunca había yo oído decir a nadie que había que rezar
por los vivos. Lo cierto es que a lo largo de mi vida nunca me he olvidado de
rezar por D. Sebastián. ¿Pero qué es rezar? Lucas nos dice: “Acaeció que,
hallándose Él orando en cierto lugar, así que acabó, le dijo uno de los
discípulos: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñaba a sus
discípulos”. Y les enseñó no más que la oración del Padrenuestro. (Lc 11,1-4).
Los tratados sobre la oración son incontables y el Catecismo de la Iglesia
dedica al tema nada menos que toda la IV parte del mismo. Pero como grata sorpresa
nos encontramos allí (2558), como punto de partida la famosa definición de la
oración de Santa Teresa de Jesús:
“Para mí, la oración es un impulso del
corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento
y de amor en las penas como en las alegrías” (C 25r). Si ahondamos en el profundo sentido teológico
y realista del Padrenuestro, que Cristo nos enseñó, y en la definición amorosa
y realista de la definición teresiana de la oración, y a esto añadimos la
propia experiencia de la vida, la mayoría de los grandes tratados especulativos
sobre la oración y los centenares de rúbricas litúrgicas para rezar, están
prácticamente de sobra.
C) La fe como confianza.
Tened gran confianza, decía
santa Teresa, sabiendo que Dios es amigo de las almas animosas que se manejan
con humildad y que no ponen su confianza en ellos mismos, sino en Dios. Tener
confianza en Dios es lo mismo que tener fe en Él. La fe es una forma de
conocimiento, pero la fe bíblica en Dios es antes que nada la confianza que
depositamos en Él. Cuando Cristo lamentaba la falta de fe, lo que reprochaba
era que, a pesar de las cosas extraordinarias que hacía y decía, la mayoría de
la gente no se fiaba de Él. El aumento de la fe no consiste en incrementar el
volumen de nuestros conocimientos teológicos, sino la confianza en Dios.
Confesamos públicamente que creemos en Dios cando recitamos el Credo en la Misa
dominical. Pero ¿nos fiamos de ÉL? Esa desconfianza queda muy bien expresada en
el dicho popular castellano: ¡Fíate de la Virgen y no corras!
D) Dios y nuestra libertad.
Dios respeta escrupulosamente
nuestra libertad. Hasta el extremo de no perdonar al que rechaza el perdón y al
sujeto que es capaz de perdonarlo todo como es Dios. No es que Dios no pueda o
no quiera perdonar nuestra maldad. Es que el pecador desprecia el perdón y se
niega a recibirlo. Es algo así como cuando un enfermo grave aborrece al médico
que podría curarle, pero se niega ser curado y maldice al médico.
Santa Teresa nos recuerda de
otra forma que Dios no nos obliga a nada ni va contra nuestra voluntad. Dios
toma de lo que le damos, pero no se da a sí del todo hasta que nosotros hasta
que nosotros nos damos del todo a Él. Dios nos quiere mucho y su misericordia
no tiene límites. Pero nos pide que nos dejemos querer y le queramos a Él, pues
estos son sus verdaderos amigos. La presencia de Cristo en la Eucaristía del
tabernáculo del altar, es una prueba de este misterio de amor recíproco como
amigos de Dios.
E) La búsqueda de Dios.
Mucha gente se pregunta cómo
buscar y encontrar a Dios. S. Agustín lo buscó en el cielo, la tierra y los
abismos fuera de él, hasta quese dio cuenta de que estaba y había estado
siempre dentro de su propio ser. Pero nunca es tarde si la dicha es buena.
Tarde lo halló en la soledad mirando dentro de sí mismo, y allí le encontró.
¡Tarde te amé, hermosura tan
antigua y tan nueva,
tarde te amé! y tú estabas dentro
de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscaba; y,
deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas que
tú creaste.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba
contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas
cosas que,
si no estuviesen en ti, no
existirían.
Me llamaste y clamaste, y
quebraste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y
curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume, y lo aspiré,
y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre
y sed de ti;
me tocaste, y deseo con ansia la
paz que procede de ti.
"Nos hiciste, Señor,
para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti". (San
Agustín, Confesiones).
Santa Teresa sentenció sobre
esta cuestión: «Lo único necesario para buscar a Dios, es ponerse en soledad y
mirarlo dentro de nosotros mismos». “Pidamos a nuestro Señor que nos dé con
perfección el amor al prójimo, …. y procuremos esto en todo lo que podamos; …
hasta olvidar nuestro bien por el del prójimo. No pensemos que no nos costará,
sino miremos lo que le costó a nuestro Señor el amor que nos tuvo…» “Nada te
turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza;
quien a Dios tiene nada le falta: Sólo Dios basta.”
12. Visita de mis
sobrinos Miguel Ángel y Marina
A las 17,30 del día de la
Inmaculada 2020, se presentaron en mi convento esta hermosa y amorosa pareja de
sobrinos, para recoger los ejemplares reservados de las Memorias de mi hermana,
para mi hermano Ángel y sus hijos. Por razón del Covid1/9, habíamos convenido
que nuestro deseado y feliz encuentro durara muy poco tiempo, pero nos
encontrábamos en un recibidor amplio y bien saneado, por lo que el encuentro se
prolongó algo más de lo previsto. Fueron momentos de gran emoción por ambas
partes, admirando las Memorias de nuestra hermana y recordando momentos
familiares del pasado muy entrañables. También hicimos comentarios sobre la
transitoriedad de esta vida y la necesidad de estar siempre preparados para
afrontar con realismo y sin miedo las circunstancias adversas de la vida con
amor y esperanza puesta en Dios. Después de su visita, ellos tenían programado
ir a oír misa en alguna parte y ello nos dio pie para comentar algunas
observaciones que yo había publicado en Internet sobre la recepción del
sacramento de la penitencia, la comunión espiritual, la confesión espiritual,
la comunión en la boca o en la mano, la adoración del Niño Dios en Navidad y de
la Cruz en Viernes Santo. También hablamos del acceso a otras publicaciones
mias, antiguas y actuales, en Blogger y Facebook.
13. Conversación sobre la
iglesia de los dominicos de Basilea
Una tarde de la primera
semana de diciembre de 2020, me entró una llamada telefónica del tenor
siguiente. Se trataba de un señor jubilado como profesor de filosofía, versado
en cuestiones teológicas e interesado por conocer la trayectoria de la
presencia de la Orden de Predicadores en Basilea, ciudad donde vive un hijo
suyo y que visita frecuentemente con mucho gusto. La conversación se prolongó
durante tres cuartos de hora y tuvimos la ocasión de recordar a filósofos
españoles con los que ambos habíamos mantenido contactos importantes como
profesionales de la filosofía en el ámbito de la Universidad Complutense de
Madrid. Estaba en posesión de varios títulos académicos obtenidos en las
instituciones de la Iglesia, pero un buen día decidió desconectarse del mundo
eclesiástico para conocer mejor el mundo laico y fue así como aterrizó en la
UCM. Hablamos con mucho gusto por ambas partes de san Alberto Magno, el
maestro, y santo Tomás, el discípulo. Pero lo que en este momento le interesaba
mucho era tener alguna información autorizada acerca de la presencia actual de
los dominicos en Basilea y sus relaciones con los protestantes. Me dijo que
había visitado la famosa iglesia de los dominicos en Basilea, donde los
turistas pueden admirar la famosa pintura en la que se inspiraron después los
pintores para representar los emblemas de la muerte humana apoderándose de
todos los rangos sociales y grados de personas por igual. Existen numerosos
cuadros sobre este tema inspirados, según los expertos, en este tema de la universalidad
implacable de la muerte.
Mi interlocutor me habló de
algún tipo de convivencia ecuménica en esta ciudad entre dominicos y
protestantes en nuestros días. Realicé una pequeña investigación sobre esta
presunta presencia de los dominicos en Basilea y no encontré ni rastro de ella.
Él se comprometió a recabar más información sobre el terreno durante su próxima
visita a Basilea, y yo consulté a personas y rastreé pistas de información
documental sin resultado alguno, si no es el aspecto turístico de la susodicha
pintura, conservada en la iglesia atribuida a los dominicos. Como yo no soy
historiador de la Iglesia, tampoco me impliqué en más averiguaciones sobre el
pasado.
Así estando las cosas, me
dirigí al secretario general de la Orden de Predicadores solicitando
información en estos términos: “Querido P. Jean, soy Fr. Niceto Blázquez, del
convento de S. Pedro Mártir de Madrid. Me han hecho una consulta sobre la
presencia actual de los dominicos en Basilea y sus presuntas relaciones
ecuménicas con los protestantes. Yo creo que en el momento actual no existe
ningún convento de nuestra Orden en Basilea y sí he oído decir que desde
Friburgo algunos iban antes por allí. Pero no estoy seguro de nada, ya que ni
siquiera he visitado Basilea como turista para conocer la antigua iglesia de
los dominicos ni tengo a mano el Catálogo general de la Orden. ¿Me puede decir
algo sobre este tema para responder con seguridad a la pregunta que me han
formulado? Feliz Navidad, a pesar del Covid19, y un abrazo fraterno lleno de
esperanza, reforzada una vez más por el fausto acontecimiento del nacimiento
del Hijo de Dios en carne mortal”.
El secretario Jean-Ariel
Bauza-Salinas me respondió inmediatamente en estos términos: “Estimado fr
Niceto. Gracias por el mensaje. Transmito la pregunta al Provincial de Suiza,
pues yo no sabría bien responder. Un saludo fraterno, buen fin de Adviento y
feliz preparación a la Navidad”.
La respuesta del Provincial
de Suiza, Guido Vergauwen no se hizo esperar:
“Querido Padre Niceto, gracias
por su petición. En la actualidad nuestra Orden no tiene una comunidad en
Basilea. La Orden llegó a Basilea ya en 1233 y fundó una comunidad allí. La
Iglesia Dominicana fue consagrada por San Alberto Magno en 1269. Hoy en día la
iglesia pertenece a la Antigua Iglesia Católica. Es una hermosa y muy bien
conservada iglesia del Alto Gótico. Con motivo del aniversario de la
consagración de la iglesia en 2019, prediqué el sermón allí. En los años
setenta y ochenta hubo una rama de nuestra orden en Basilea durante un corto
tiempo. Tenía la tarea de establecer la atención pastoral en la universidad.
Sin embargo, la comunidad fue abandonada por la Provincia Dominicana de Suiza.
Hasta hace unos años, los
miembros de la Provincia Española de la Orden se encargaban de la pastoral de
los compatriotas de lengua castellana. Hay contactos esporádicos entre la
Facultad de Teología de Friburgo y la Facultad de Teología Reformada de
Basilea. Hay buenas relaciones con la Iglesia Reformada en Basilea. Espero
poder responder a algunas de sus preguntas con esta breve respuesta. Feliz
Navidad. Fr Guido Vergauwen o.p. Prior provincial”.
Mi respuesta tampoco se hizo
esperar: Querido P. Provincial Guido Vergauwen O.P. Sus palabras son un honor
inmerecido para mí y una alegría inmensa, añadida a la celebración de la
Navidad, en este año fatídico 2020. Su respuesta no puede ser más certera para
responder a la pregunta que me ha formulado un intelectual español, vinculado a
la ciudad de Basilea con vínculos familiares, y muy interesado en conocer la
trayectoria histórica de la presencia dominicana en esa ciudad, antes y después
de la irrupción protestante. Feliz Navidad para usted y todos los hermanos en
Cristo y Nuestro Padre Santo Domingo. Fray Niceto Blázquez, O.P.
14. Visita de Santiago
Sánchez Casillas y más
De Santiago Sánchez Casillas
he hablado ya en repetidas ocasiones. Es una persona entrañable por su
trayectoria familiar con mis padres desde hace muchos años. Luego se alimentó
con el alimento de la verdad y la fe en la Orden de Predicadores y nos llama
hermanos en la fe con inmenso cariño y gratitud. Su visita en esta ocasión
estuvo justificada para recibir un ejemplar impreso de las Memoras de mi
hermana María, en las que su nombre tenía lógicamente que aparecer. Él conocía
muy bien y de primera mano el talante humano y amoroso de mi hermana. Dadas las
circunstancias creadas por la pandemia del 2020, fue una visita relámpago y
prudentemente precavida, pero de alto voltaje humano y cristiano.
Como felicitación posterior a
esta visita me envió el siguiente mensaje:
FELIZ NAVIDAD, amigo Niceto. Llamé al P. Pelegrín por su cumpleaños. Le vi
muy lúcido, y se puso muy contento. También he felicitado al P. Luis Miguel,
buen amigo, y le he mandado un relato relativo al P. Sancho, que te envío.
FELIZ NAVIDAD amigo Luismi, y que el próximo año sea mejor. Deseo que se amplíe
para todos los miembros de la comunidad. Hace unos días estuve en el convento.
Me llamó el P. Niceto para darme dos libros. Uno con las memorias de su hermana,
a la que yo conocía desde niño y quería muchísimo. El otro, del P. Sancho.
Cuenta el P. Sancho cómo contribuyó a normalizar relaciones y buscar alianzas
con los EEUU, y uno de ellos fue el convenio de colaboración de 1953 para la
defensa mutua, viniendo otros posteriores. Para el cumplimiento de esos
acuerdos se crean dos Comités de Cooperación, uno español y otro de los EEUU.
Curiosamente he estado 8 años en el Comité como uno de los vocales de la parte
española. Los españoles cada año invitábamos a los americanos a una salida. El
año que me tocó a mi organizarla fuimos a Ávila. Nos recibieron el alcalde y
demás autoridades, organizando una visita a la ciudad. Estaba en Ávila el P.
Recio y le invité a sumarse a los actos. Estando en el Comité también visité la
base naval de Rota, y allí estaba fondeado el portaaviones Príncipe de Asturias
y al realizar la visita conocí también al capellán, que era un padre dominico
de la Provincia de España. Como ves, he llegado a puestos importantes que no
habría sido posible sin la formación que recibí de los Padres dominicos. Un
fuerte abrazo”.
Por otra parte, Mercedes
González también ha sido protagonista en repetidas ocasiones en mis Memorias
por su vinculación a un movimiento internacional relacionado con la familia y las
Naciones Unidas, entroncada en una familia japonesa. A raíz de una histórica
conferencia que yo tuve en ese centro internacional en Madrid, quedó entre
nosotros un lazo de amistad y simpatía que no se rompe, sino que se fortalece,
a pesar de mis reservas sobre el nacimiento de ese movimiento que ella lidera
en España. Así las cosas, yo la hice llegar un ejemplar de las Memorias de mi
hermana al tiempo que llegó también la Navidad del fatídico año 2020. Con este
trasfondo se produjo el siguiente intercambio de mensajes.
- ¡FELIZ NAVIDAD, 2020!
Nuestros mejores deseos. Osamu & Mercedes, Kento, Kuni y Hideto. Familia
Tomita González.
- Muchas gracias. Merche, por
vuestra amorosa felicitación (un belén precioso con una imagen de la Virgen con
el Niño en brazos, realmente bella y amorosa). En medio de las circunstancias
duras de la vida que hemos de afrontar en nuestro tiempo, el nacimiento de
Cristo sigue siendo un estímulo de amor y esperanza insuperable. Un abrazo
inmenso para ti y toda tu familia. Os quiero y os tengo en mi corazón.
- ¡¡¡Infinitas gracias!!!
Padre Niceto. Muy bonitas todas sus palabras y buenos deseos. ¡Eternamente
agradecidos! ¡¡¡Infinitas Gracias!!! Padre Niceto, por compartir la gran vida
de su hermana María. Realmente fue y es una Santa. Ahora estará con nuestro
Jesucristo y seguirá haciendo el bien y ayudando a Dios. Con todo mi corazón,
le ofrezco mi sincera gratitud. Siempre suyos, Mercedes y familia.
Pero la Covid19 terminaba de
rematar la vida del P. Marcos Ramón Ruíz, O.P., y un antiguo compañero suyo de
colegio comentó:
- Hola, Niceto. En memoria al
Padre Ramón Marcos Ruíz Arbeloa, aquí dejo una estrofa:
Padre Marcos, salvador,
me libraste de aquel río,
pues eras buen nadador.
pero el covid te llevó...
nos quedamos sin amigo
y
tú te quedas con Dios.
Un cordial abrazo de condiscípulo: José Sergio de Cabo (alias Panizo).
YO: Comparto tus bellos y cristianos sentimientos, Sergio. Un abrazo
fraterno. Niceto.
15. Fallecimiento de Ángel
Benito Jaén (11/12/2020)
A lo dicho en las pp. 66-73
del tomo I de estas Memorias, quisiera añadir lo siguiente. Abandonó el Opus
Dei después de muchos años de militancia y actividad académica en esta
institución, y llegó a la Universidad Complutense de Madrid con el apoyo del P.
José Todolí, O.P., y fue allí Decano de la Facultad de Ciencias de la
Información durante ocho años con la intención de continuar su decanía. De
entrada, no fue nada favorable a que yo entrara en esa Facultad, si bien sus
obstáculos personales terminaron siendo superados. Cuando le venía bien, me
usaba para causas nobles, pero creo que en ningún momento fui santo de su
devoción, como no fuera para sacarle alguna castaña del fuego o contribuir a su
ego personal. En una ocasión me pidió que le tuteara, pero yo siempre le traté
de usted. Cuando se programó la publicación de un diccionario de ciencias de la
información con la colaboración de profesores de la Facultad, él, que al final
asumió la responsabilidad de coordinar dicha publicación, alegó sus pintorescas
razones para excluirme de la colaboración en dicho el diccionario.
En las páginas antes citadas,
omití deliberadamente por respeto y hablar con más libertad, el nombre de los
miembros que formaron el tribunal, presidido por él en mis oposiciones a
Titular de Universidad. Los nombres de los miembros de dicho tribunal fueron
los siguientes: Ángel Benito Jaén, presidente; Javier del Rey; M. Teresa
Velázquez; César Coca y Ricardo Acirón. Por lo que se refiere a mi
participación en el libro homenaje que se publicó en su honor, no se privó de
llamarme por teléfono para pedirme que participara y decirme que mi participación
en dicho homenaje era impagable. Tampoco tuvo reparo en pedirme por teléfono mi
voto en su favor en una ocasión en que mi voto contaba para sus intereses, a
pesar de que el suyo creo que me fue siempre denegado cuando se trataba de
intereses míos. De hecho, existía una convicción generalizada en la Facultad de
que el verdadero culpable de que yo no hubiera obtenido la promoción a profesor
titular, era él, Ángel Benito. Hablando de mi participación en su libro de
homenaje quisiera decir aquí que aproveché la oportunidad para escribir un
artículo en dicha obra colectiva, en el cual hice una crítica bastante negativa
de su gestión como coordinador del Diccionario de la Facultad. Esta vida está
llena de ironías.
Pero esto no significa que yo
haya mantenido en ningún momento algún sentimiento de aversión o falta de
aprecio y respeto a su persona. Fue un hombre con una personalidad muy
destacada, con virtudes y defectos como otro cualquiera. Por lo demás, su
actitud poco o nada favorable hacia mí, desde el punto de vista académico y
profesional, me ha hecho reflexionar y llegar a la conclusión de que esa parte
negativa de mis relaciones con D. Ángel Benito formaron parte de los designios
de la providencia divina. Por ello, doy gracias a Dios por haber conocido a
este hombre y pido de corazón que Dios le tenga en su gloria.
16. Cumpleaños de Pilar Sebastián
(16/12/2020)
Feliz cumpleaños, mi Pilar,
Y gracias por tu dulce amor.
Quiero recordarte otra vez,
Que te llevo en mi corazón.
Y gracias por ese chalequito,
Que, con tus manos de plata,
Estás tejiendo con tu ternura,
Para que lo luzca en la plaza.
Lo llevaré en mi pecho indigno,
Como un abrazo de tu corazón,
Para vivir juntos en todas partes,
Con la dulzura del amor de Dios.
Cuando haga frío, me dará calor,
Y cuando calor, me dará frescor.
Feliz cumpleaños, amiga del alma,
Y que Dios te inunde con su amor.
17. Amanecer, diciembre
2020
El día 18 de diciembre de
2020, cumpleaños de mi hermano Pelegrín Blázquez, O.P., recibí el número 21 de
la revista AMANECER, en el que, además de un artículo mío sobre normas
prácticas litúrgicas para tiempo de pandemia, apareció una larga entrevista con
el ilustre exmiembro de la O.P. Manuel Reyes Mate, el cual dijo algo sobre el
perdón muy hermoso respondiendo a una pregunta sobre la marcha actual de la
Iglesia de cara al futuro.
Pregunta: ¿Por dónde debería
caminar la Iglesia?
Respuesta: “Creo que la
figura del Papa Francisco tiene una significación epocal, pues alcanza a la
Iglesia y al mundo. Este Papa ha desacralizado a la Iglesia. Durante demasiado
tiempo se ha confundido la autoridad del creyente o religioso con la posesión
de poderes casi mágicos. Remitir la autoridad de un sacerdote, obispo o
religioso a lo que haga y diga y no sólo a lo que representa, me parece un
cambio espectacular. Veo además que pone el acento en valores que son claves
para la humanización de la convivencia y que hasta ahora han podido pasar
desapercibidos. Pienso, por ejemplo, en su insistencia en el perdón. La
existencia humana sin perdón sería un infierno y vamos camino de él porque
camuflamos los errores, blanqueamos las responsabilidades con exculpaciones o
dibujamos un mundo feliz al precio de negar la libertad. Hay una extraña
complicidad entre libertad y culpa, como si la humanización del hombre fuera un
proceso de superación de sus propios errores, traiciones (“pecados”). Pues
bien, la superación del pasado sólo es posible si el perdón ocupa un espacio
público que no tiene. El cristianismo tiene mucho que decir a este respecto
(más que el judaísmo o el islam) y este Papa ha asumido la responsabilidad de
defenderlo públicamente”.
Mi comentario fue este:
Totalmente de acuerdo, querido Manuel Reyes, sin reconocimiento de errores
cometidos y perdón real y no sólo diplomático por los daños ciertamente
recibidos, no puede haber paz personal ni social, y terminamos convirtiendo
este mundo caduco en un infierno eterno, aunque no creamos en su existencia.
18. Cardenal Arzobispo de
Valladolid
D. Ricardo Blázquez recibió
un ejemplar de las Memorias de mi hermana María, que terminaba yo de publicar,
y respondió con estas palabras de su puño y letra:

19. La caridad en las redes
sociales
- Niceto, buenas noches,
comentemos por favor algo sobre la Eutanasia, usted es de los que más saben del
tema en toda España. En estos momentos de desorientación, no caería en saco
roto. ¡Gracias!
Sé que tiene un libro, donde
quizá ilustre productivamente y de modo amplio este tema tan delicado y
manipulado por quienes quieren convertir todo en bondad, a la vez, pero no lo
tenemos. Al menos que nos pueda dejar sus palabras tan claras, en estas cosas y cerca de la vanguardia sobre lo que se
deba pensar o discutir. Es lo que al fin quería decirle.
- Sí, tengo un libro titulado
Bioética. La nueva ciencia de la vida. Ed. BAC, número 7 de ensayos. El
capítulo XII se titula: Eutanasia y suicidio asistido. Veré cuando pueda la
forma de dar a conocer ese capítulo en las redes sociales. Un abrazo.
-¡Gracias Niceto! Es que como
no hable usted, que es autoridad también en esto, nadie lo va a hacer. Bueno,
algún médico, otros religiosos, pero si al pueblo no se le habla claro, solo
escuchamos la voz de los que dicen que esto es una ley buena: los políticos.
Gracias, otra vez Niceto, un abrazo. ¡Feliz Navidad! ¡Sacarán también decretos,
seguro!
Después de pensar en publicar
en mi blog de internet el capítulo del libro mencionado, se me ocurrió publicar
en Facebook el siguiente comentario sobre la legalización de la eutanasia en
España, válido para todos los países en los que la muerte bajo pretextos
clínicos y políticos es ya una rutina.
ZANATISMO LEGAL
Los carroñeros devoran los cadáveres
y los que promueven y practican la eutanasia
matan cobardemente a los más débiles y necesitados de ayuda
para vivir y morir con dignidad, como Dios manda,
y no la razón legal pervertida y
envenenada
de políticos y médicos con falsos sentimientos de humanidad.
Estas personas no tienen derecho a
gobernar a los demás,
ni nadie está obligado en conciencia
a respetar sus leyes y servicios médicos legalmente zanáticos.
La ingenuidad en esta materia es muy mala consejera.
Por otra parte, tratando de
ayudar a una angustiada madre por la situación personal de su hija, le envié el
siguiente mensaje de consuelo. “Te paso lo que se me ha ocurrido después que
hablamos sobre el punto segundo acerca del contexto filosófico de Mounier y
Maritain, como información de emergencia para tu hija.
Hablando de filósofos
franceses del siglo XX, cabe decir que muchos de ellos hicieron escuela en el
campo de la filosofía, pero sólo nos ocuparemos aquí de dos cristianos:
Emmanuel Mounier (1905-1950), y Jacques Maritain (1882-1973). Estos nombres
evocan otros muy afines como Paul Ricoeur (1913-2005), Henri Bergson
(1859-1941) y Étienne Henri Gilson (1884-1978) entre otros muchos de menor
renombre.
Para situar a Mounier y a
Maritain en su propio contexto filosófico francés, resulta interesante recordar
la actitud filosófica más destacada de algunos de ellos durante esa época.
Henri Bergson, por ejemplo,
que tiende a desacreditar el conocimiento científico, las leyes de la ciencia y
el pensamiento lógico y racional, ya que, para él, la verdad filosófica es
inaccesible al conocimiento científico, y el pensamiento lógico, incapaz de
penetrar la realidad. Con Pièrre Dhem y Alexandre Koiré la filosofía deriva
hacia la filosofía de las matemáticas con filósofos como Gaston Bachelard y
Jean Cavaillés. Durante el periodo entreguerras se destacaron notablemente el
personalismo de Emmanuel Mounier, que considera la persona humana como es ser
espiritual constituido como por una forma de subsistencia y de independencia en
su ser. En su revista Esprit se puede seguir su trayectoria de pensamiento.
Mounier y Jacques Maritain renovaron y enriquecieron mucho el pensamiento
filosófico cristiano y católico en base a una reflexión profunda sobre la
dignidad de la persona humana y el pensamiento de santo Tomás de Aquino, que
alcanzó un apogeo muy notable desde los tiempos del Papa león XIII. Maritain se
convirtió al tomismo y ambos criticaron desde sus puntos de vista respectivos
con valentía tanto el individualismo liberal extremista de aquellos tiempos
como el colectivismo marxista rampante. Por otra parte, ambos trataron de
hermanar a su modo en lo político y social, cristianismo y democracia.
Después de la segunda guerra
mundial surgieron dos corrientes potentes en el escenario filosófico francés.
Por un lado, el existencialismo de Jean –Paul Sastre y Albert Camus, que
contribuyeron a dar una orientación literaria a la filosofía, así como el
existencialismo cristiano de Gabriel Marcel. Por otro lado, el marxismo, hasta
la llegada del estructuralismo, representado por Levi Strauss y Athusser.
Sin olvidar la tradición
epistemológica profesada por pensadores como Georges Canquilhem, así como como
la fenomenológica y el marxismo siempre en alza con pensadores tales como
Emmanuel Lévinas o Jan - Luc Marion, en el lado de la fenomenología. Otros como
Althusser, se fueron alegremente por los cerros del marxismo.
Durante la década del 1970 la
crítica de estas dos corrientes dio lugar a la formación del
posestructuralismo, que reunió a pensadores heterogéneos, bajo el pensamiento
estructuralista. Entre ellos cabe destacar a Michel Foucault, Jacques Derrida,
Gilles Deleuze y Roland.
En medio de todo este
remolino filosófico francés, estaba la presencia del tomismo como referencia
suprema de la filosofía cristiana, que será punto de encuentro entre Mounier y
Maritain, aunque con matices muy personales y originales por ambas partes, como
veremos después.
Pero hablando de filosofía
cristiana, o sea, de una reflexión filosófica propiamente dicha de cuño
cristiano, surgió la cuestión sobre si esa filosofía realmente podía existir en
sentido estricto. Tanto Mounier como Maritain, como tantos otros, son un
ejemplo de cómo la profesión de fe cristiana no solo no es un obstáculo para
filosofar en sentido estricto, sino que incluso es un estímulo eficaz para
razonar y hacer filosofía de mejor calidad que cualquiera de las otras marcas
antes señaladas con la etiqueta del racionalismo puro, del marxismo, del
anarquismo salvaje y de la investigación científica en bruto.
Una aclaración importante a
este respecto es la siguiente. A raíz de la restauración del Tomismo por León
XIII, algunos daban la impresión de que hablar de filosofía cristiana era
prácticamente lo mismo que hablar de filosofía tomista. La razón era porque
este sistema respeta la debida independencia de los diversos órdenes del saber
y predica la armonía y complementariedad entre la fe cristiana y el puro
razonar humano. Pero Pablo VI empezó a hablar de “filosofía escolástico-tomista”
evitando confundir la parte principal de la filosofía cristiana con el todo. La
filosofía escolástico tomista es un capítulo de alta calidad, pero dentro
siempre de la filosofía cristiana en general. Dicho lo cual, es correcto decir
que Mounier se sitúa en el contexto de la filosofía cristiana en general y
Maritain en el contexto más particular de la escolástica cristiana tomista.
Como he dicho y repetido en mis Memorias, la
Red es una plataforma admirable desde la cual podemos estar presentes en los
problemas de los demás sin barreras ni distancias interceptoras para escuchar y
consolar a las personas que sufren y buscan fuerzas morales y consuelo en sus
penas. En este contexto se amor y caridad una señora de avanzada edad me hizo
un resumen informativo de sus penas y dolores durante su vida hasta el día de
hoy en que la pandemia del 2020 ha venido a complicar las situaciones ya
difíciles de por sí. En pocas palabras:
Años de edad creyó que se
moría sin remedio. Fue atropellada por una vaquilla toreando. Un ladrón la
atacó con navaja y la hirió seriamente en una mano para robarla. Infarto con
pérdida del conocimiento. Caídas al suelo y roturas de huesos a punta de pala
ya entrada en años. Graves y permanentes problemas con los bronquios y la
respiración. Pérdida del marido y una hija en plena juventud por causa del
cáncer. Dolores agudos tras un esfuerzo desproporcionado a su edad, poniendo su
espectacular Belén tradicional en casa con motivo de la Navidad 2020. Me dice
con humor que le gustaría escribir un libro monográfico sobre sus caídas al
suelo, penas y dolores de todo tipo. Igualmente, sin perder el sentido del
humor, se inculpa de haber sido y seguir siendo muy bruta haciendo cosas sin
medir sus fuerzas desgastadas. A los servicios de urgencia hospitalaria tienen
que llevarla siempre ya que ella por su cuenta no es partidaria de visitar esos
lugares. Su hija la llevaría a su casa para cuidarla, pero ella prefiere estar
siempre en la suya haciendo sus cosas y recibiendo a los demás como cuando era
joven. Pero digámoslo todo. Tiene una perrita muy chiquitina de compañía, que
la mira con mucha pena cuando se ausenta de casa sin ella, y se pone loca de
contenta cuando la ve regresar.
Otra señora y amiga
entrañable desde la lejanía, me cuenta sus penas, dolores y alegrías por causa
de su hija e hijos, sobre todo por razones absurdas de herencias. Pero ella
encuentra siempre motivos para dar gracias a Dios. Me he despojado por fin de
todo lo material por mis hijos (poco o nada agradecidos, añado yo) pero he
salido ganando en paz y sosiego vital. Ella piensa que yo significo para ella
un apoyo moral importante y me dice por activa y por pasiva. En este contexto
he tenido la oportunidad de enviarle un libro para ayudarla en esa misión de madre
de ayudar a su hija. Me cuenta cómo la divina Providencia no la deja nunca sola
ante el peligro y cualquier detalle por mi parte con ella, aunque solo sea una
llamada telefónica, lo interpreta con alegría como una prueba más de que Dios
sigue siendo el hilo conductor de su vida desde su infancia. Y cada día su afán
y su sorpresa:
“Buenos días, tus palabras
son bálsamo. Ayer otra vez mi hija arremetió, con una incontinencia verbal
extrema. No comprende. Ahora el problema como siempre es el dinero. Ahora dice
que no quiere quedarse sin cochera, porque en el centro de la ciudad es
imprescindible. A no ser que dispongas de economía para comprar. Hoy es
aniversario de mi amiga la que desde mi casa voló. Y he ido misa y ahora me
estoy tomando un café iré a la peluquería, para cuidar un poco también el
aspecto físico. Así que yo sí que puedo decirle al Padre: en tus manos
encomiendo mi vida. El me cuidará y me sorprenderá con su sabiduría. Yo también
te quiero mucho, muchísimo. Ya te contaré las sorpresas del día”.
Por otra parte, tampoco
faltan momentos de consolación. Por ejemplo, cuando mi tía Diosdada de 102 años
de edad y la señora Milá, de 101, me felicitan la Navidad y conversamos por
teléfono. La señora Milá ha superado felizmente el golpe del Covid19 y sigue
analizando con lupa la encíclica Fratelli tutti del Papa Francisco por lo que
se refiere al capítulo séptimo donde habla de la pena de muerte. Me pide lo lea
con atención y la llame por teléfono para conocer mi opinión. Ella no está del
todo satisfecha con la redacción del capítulo y hasta piensa que alguien
pudiera haber retocado el texto con buena voluntad, pero desacertadamente. En
el número 263 dice lo siguiente:
“Hay otra manera de hacer
desaparecer al otro, que no se dirige a países sino a personas. Es la pena de
muerte. San Juan Pablo II declaró de manera clara y firme que esta es
inadecuada en el ámbito moral y ya no es necesaria en el ámbito penal. No es
posible pensar en una marcha atrás con respecto a esta postura. Hoy decimos con
claridad que «la pena de muerte es inadmisible» y la Iglesia se compromete con
determinación para proponer que sea abolida en todo el mundo”.
Sobre la redacción de este
párrafo pienso lo siguiente. Como dije en su día, Juan Pablo II dio un paso
adelante muy importante contra la pena de muerte, pero se quedó corto. El
considerar la pena de muerte como un castigo legal inadecuado e innecesario
actualmente deja pensar que en tiempos pasados sí que lo fue, con lo cual queda
siempre un portillo abierto para que algunos lo sigan considerando adecuado y
necesario en nuestro tiempo, como de hecho ocurre.
El Papa Francisco, en cambio,
califica ese castigo como inadmisible sin concesión ninguna a su aplicación en
tiempos pasados. Y, además, por considerarlo contrario al Evangelio. Por lo
mismo, hubiera sido más afortunado haber prescindido de Juan Pablo II en la
redacción del párrafo insistiendo en la absoluta inadmisibilidad de la pena
capital, sin hacer ningún tipo de concesión al pasado. Por otra parte, la
señora Milá se indigna cuando el cardenal Ladaria habló del tema en una ocasión
como si la decisión del Papa Francisco, de proscribir teórica y prácticamente
la pena de muerte, fuera sólo una demostración de cómo la Iglesia fue
evolucionando hasta llegar a esta decisión. Y tiene razón. La corrección del
2267 del catecismo ha sido una rectificación en toda regla de un error grave
que la Iglesia venía arrastrando durante siglos y no una mera demostración de
precaución y prudencia doctrinal. La alta jerarquía de la Iglesia se equivocó y
su error ha sido reconocido y corregido.
Vagando por las redes
sociales me encontré con una petición de amistad por parte de un tal Pasquale
Miranda Paiotta. Como hago siempre en estos casos, me informé sobre la
personalidad del potencial amigo en las redes y me encontré con un texto por él
publicado que me gustó mucho. Luego descubrí que se trataba de un hombre
italiano familiarizado con la Orden de Predicadores que divulgaba un
pensamiento del famoso de Blaise Pascal, que en italiano reza así: “Il Dio dei Cristiani è un Dio di amore e di
consolazione, è un Dio che riempie l’anima e il cuore di cui Egli s’è
impossessato, è un Dio che fa internamente sentire a ognuno la propria miseria
e la Sua misericordia infinita, che si unisce con l’intimo della loro anima,
che la inonda di umiltà, di gioia, di confidenza, di amore, che li rende
incapaci d’avere altro fine che Lui stesso” (Pascal, Pensieri, 556). La forma
de entender al Dios revelado por Cristo como un Dios de amor y consuelo me
encanta y fascina y por ello me ha parecido oportuno dejar constancia de ello
una vez más aquí, pensando en la angustia en la que está sumida el mundo en el
año 2020 por causa de la pandemia del Covid19, y del virus mortal y rampante de
la política internacional. Baste sólo mencionar la aprobación arrogante y
descarada en España de una ley recomendando y amparando la eutanasia.
Al mismo tiempo he de
confesar también que la aparición de las Memorias de mi hermana María están
dejando una estela de simpatía y admiración importante. En este contexto recibí
un mensaje del P. Antonio Rivero, desde Méjico, en estos términos: “Estimado
padre Niceto: Un saludo cordial y mi felicitación por la próxima Navidad. Me
acaba de avisar mi hermana que llegó un paquete que usted me envió. ¡Mil
gracias! No pude ir a mi casa por la Navidad por la dichosa pandemia.
Paciencia. Iremos, Dios mediante, en julio, como siempre he ido. Dios le
bendiga mucho. Me encomiendo a su querida hermana María Luisa, a la que tanto
he querido en vida y tanto bien espiritual me hizo”. Se trata del In Memoriam
que publiqué después de las Memorias, cuyo texto impreso ya había llegado antes
a Sanchidrian, Ávila, localidad familiar del P. Antonio, que ejerce su fecundo
apostolado en Méjico.
El P. César Valero Bajo,
Vicario Provincial O.P, en Madrid me hizo llegar otro mensaje similar: “Querido
Niceto: “Gracias por el regalo de tu libro sobre tu hermana Sor María Luisa.
Siempre permanecerá en nuestro recuerdo la luz de su sonrisa y su exquisita
sensibilidad. Feliz domingo y sana y dichosa Navidad. César Valero Bajo, OP”.
Huelga decir que los mensajes
de felicitación navideña en este año fatídico 2020 llovieron abundantemente en
conversaciones telefónicas y mensajes escritos rezumando cariño, amor y
esperanza cristiana en el futuro. Sólo un ejemplo como botón de muestra.
- No te he oído cuando me
llamaste por teléfono porque estaba escuchando la misa del Papa en televisión.
Que tengas una feliz Noche Buena, y todos y todos los demás días de Navidad. Le
pido a Jesús que siga regalándonos su amor. Yo le di los buenos días de Navidad
con el envío de un corazón de rosas muy hermoso y una fotografía suya de hacía
muchos años sonriéndome. Y yo añadí esta leyenda: Gracias, reina, por tu
amorosa sonrisa. Y ella replicó: “Gracias a ti. Veo que conservas bien los
recuerdos”.
20. Felicitación de
Navidad 2020
Es una tradición secular en
la Orden de Predicadores que el día 24 de diciembre el subprior del convento
convoque a todos los miembros de la comunidad para felicitar al Prior con
motivo de la fiesta de la Navidad, y brindar juntos fraternalmente por el
nacimiento de Cristo. El subprior abre la sesión con unas palabras de
felicitación al Prior y a toda la comunidad, y el Prior corresponde con las
suyas haciendo alguna exhortación pertinente con motivo del nacimiento de
Cristo y lo que ese acontecimiento significó para nosotros. Mis palabras de
introducción fueron las siguientes.
Una vez más tenemos la
oportunidad de celebrar el Nacimiento de Cristo como rostro visible de Dios.
Algunos de entre nosotros nos dejaron en el camino durante el año y seguro que
lo estarán ya celebrando felizmente en la casa común del Padre. Así las cosas,
en nombre de todos los miembros de esta comunidad de S. Pedro Mártir, después
de las siempre preferenciales gracias que hay que dar a Dios por todo, es mi
deber hoy como subprior de la comunidad darte las gracias también a ti, querido
Miguel Ángel, por tus desvelos caritativos desplegados como Prior, ayudándonos
a todos a sobrellevar con dignidad y esperanza cristiana, las penas y
quebrantos con los que este año fatídico 2020 nos ha tan generosamente
agasajado. Muchas gracias, de nuevo, y que Dios te siga bendiciendo y ayudando.
A pesar y por encima de todos los pesares, no nos quitaremos el sombrero, pero
sí la mascarilla, para brindar a cara descubierta una vez más por el fausto
acontecimiento del nacimiento de Cristo. ¡FELIZ NAVIDAD 2020 y PRÓSPERO AÑO
NUEVO 2021!
A continuación, tomamos
turrón y algunos incluso una copita de vino o sidra, pero en muy moderada
cantidad. Ni la edad ni la salud nos permitían a la mayoría hacer el más mínimo
exceso de nada comiendo o bebiendo. Éramos cinco menos que el año pasado en la
felicitación de Navidad. Como complemento al aguinaldo que nos entregó el P. Prior
a todos, cabe destacar la aparición del nº 21 de Amanecer y el fascículo 3 de Studium.
En el primero aparece un artículo mío titulado Covid/muerte, Covid/divino de
vida. En el segundo, otro artículo de más envergadura con el título Perdón
cristiano y venganza legal. Por otra parte, las felicitaciones y mensajes por
teléfono y Facebook fueron incesantes y reconfortantes. Lo que más me agradó es
comprobar la conciencia creciente que existe sobre la importancia del amor
verdadero en esta vida mortal. Paradójicamente, el dolor y la vecindad de la
muerte contribuyen a veces mucho más que la vida fácil sin problemas aparentes.
El culmen de esta paradoja fue la vida, muerte y resurrección de Cristo, cuyo
nacimiento en carne humana mortal celebramos con las fiestas de Navidad.
21. Alicia Olmedo de los
Ríos y M. Perantón Illán
Conocí la empatía de estas
dos mujeres a través de las redes sociales. Como es sabido, M. Perantón es una
de mis habituales interlocutoras desde hace muchos años. Luego descubrí que
estas dos mujeres, ya entradas las dos en años, eran de la misma población
manchega de Valdelucillos. Pues bien, con motivo de la Navidad del 2020, Alicia
publicó un texto, que leí con mucha atención pensando en su contenido. Pero me
dejó insatisfecho porque describe muy bien la situación creada por el Covid19,
pero no aterrizaba en el significado explícito de la Navidad en este año tan
duro y desconcertante. Pero en otra misiva terminó el suspense y me gustó mucho
el desenlace final. Por eso me pareció pertinente reproducir los dos textos
juntos y hermanados. El texto completo sobre la Navidad en tiempo de pandemia
mundial ue el siguiente:
“Os deseo que paséis una
noche muy corta a….
Los que estáis esperando
algo y sabéis que nunca sucederá.
Los que esperáis cariño
y nadie os lo va a dar.
Los que estáis solos y
nadie os va a escuchar.
Los que tenéis la mesa
vacía y nadie os la va a llenar.
Los que tenéis la casa
fría y nadie os la va a calentar.
Los que estáis en
hospitales y allí os vais a quedar.
Los que no tenéis amigos
ni sabéis lo que es la amistad.
Los que tenéis tristeza
y nadie os va a ayudar.
Los que creéis en Dios y
tampoco sabéis dónde está.
Los que no creéis en
Dios y tampoco sabéis dónde está.
Y sobre todo a los que
se nos ha ido alguien y no los podemos buscar
y cuando les abrazamos
todavía se van más y cuando les llamamos
se alejan un poco más.
A todos vosotros los
abandonados, los solos, los infelices, los tristes y los que ya no esperáis
nada, ojalá que tengáis, aunque sea solo un motivo para seguir adelante y en
esa noche que todo el mundo es muy feliz, vosotros encontréis un motivo para la
esperanza. (Alicia Olmedo de los Ríos).
Feliz no Navidad de este
aciago año 2020. Este año en que la Navidad no es blanca, porque el color negro
invade el mundo, porque estamos de luto por todas esas personas que se han ido
solas y tristísimas.
Todos estamos sufriendo, por
el miedo al futuro, porque no podemos abrazar a quien más queremos y porque
todo se derrumba a nuestro alrededor.
Pero si es Navidad, porque el Niño Dios nace y nos da un motivo para la esperanza
e igual que hace 2020 años, ahora viene de nuevo a llenar la nuestra y a
decirnos que no estamos solos, que viene para quedarse.
Vivamos la Navidad "de
los ojos". Con esa mascarilla que
nos salva la vida, no podemos ver la cara de los demás, pero hemos aprendido
que se puede amar con los ojos, abrazar con los ojos y reír con los ojos, y
que, aunque nuestra boca esté tapada, podemos expresar todos nuestros
sentimientos con la mirada. Solo le pido al Niño Jesús salud, esperanza, y paz.
Con todo mi cariño. (Alicia Olmedo de los Ríos).
Luego me di un paseo por el
Facebook de M.C. Perantón Illán, su admiradora, y me encontré con este texto:
“Cuando pierda todas las
partidas
Cuando duerma con la soledad
Cuando se me cierren las
salidas
Y la noche no me deje en paz
Cuando sienta miedo del
silencio
Cuando cueste mantenerme en
pie
Cuando se rebelen los
recuerdos
Y me pongan contra la pared
Resistiré, erguido frente a
todo
Me volveré de hierro para
endurecer la piel
Y aunque los vientos de la
vida soplen fuerte
Soy como el junco que se
dobla,
Pero siempre sigue en pie
Resistiré, para seguir
viviendo
Soportaré
los golpes y jamás me rendiré
Y aunque los sueños se me
rompan en pedazos
Resistiré, resistiré
Cuando el mundo pierda toda
magia
Cuando mi enemigo sea yo
Cuando me apuñale la nostalgia
Y no reconozca ni mi voz
Cuando me amenace la locura
Cuando en mi moneda salga cruz
Cuando el diablo pase la
factura
Si alguna vez me faltas tú
Resistiré, erguido frente a
todo
Me volveré de hierro para
endurecer la piel
Y aunque los vientos de la
vida soplen fuerte
Soy como el junco que se
dobla,
Pero siempre sigue en pie
Resistiré, para seguir
viviendo
Soportaré los golpes y jamás
me rendiré
Y aunque los sueños se me
rompan en pedazos
Resistiré, resistiré”.
Desde el principio hasta el
final me pareció que estas confesiones eran un retrato fiel de la autora, y no
me equivoqué. En varias ocasiones le había yo sugerido que escribiera sus
Memorias y con reticencias me dio a entender en una ocasión que lo haría,
pero luego me dijo que no, porque tendría que decir cosas muy duras que podrían
hacer daño a algunas personas y no quería que su hijo conociera sus avatares en
la vida. La lectura de este texto me aconsejó felicitarla la Navidad por
teléfono, después de haberme dado un paseo de placer por su estupendo
documental fotográfico paisajístico e histórico, durante el cual encontré fotos
suyas muy bellas. Entre ellas me llamaron particularmente la atención dos.
Después de confirmarme que, efectivamente, el texto anterior era de su autoría
en cuanto a su contenido, yo la reenvié una de ellas preciosas con su busto
bañado con gotas de lluvia y que hacían pensar en lágrimas, muy acordes, me
pareció a mí, con el contenido del relato escrito. Al pie de la foto escribí
esta leyenda interpretativa: “No llores. Tus lágrimas son de amor. Son de esas
que conmueven a Dios, cuando brotan del corazón”.
- Eso son tonterías que yo
hago.
- ¡Realmente eres una
artista! Tus tonterías son auténticas bellezas que a mí me encantan y supongo
que no sólo a mí. Y hablando de bellas tonterías, me atrevo a pedirte que, como
una hermosa tontería más, me dediques alguna de esas fotos hermosas tuyas como
regalo de Reyes. Por ejemplo, esa en la que estás con mascarilla u otra que tú
prefieras. Besos y que descanses con los angelitos.
- No sé a qué foto te
refieres.
- La he visto en tu
repertorio de FB. ¡Estás muy primaveral!, de blanco y manga corta y con
mascarilla. La buscaré ahora y te la envío por Wasapp.
22. Noche Buena de Navidad
2020 y más
La tarde de la Noche Buena
fue una lluvia de mensajes navideños de felicitación y de conversaciones
telefónicas largas de calibre teológico y espiritual. La gran novedad fue este
año la no celebración de la tradicional Misa del Gallo a las 12 de la noche. En
la cena conventual nos reunimos 11 frailes cuando hasta tiempos muy recientes
nos juntábamos por decenas. La cena resultó breve, de calidad y parca. Hasta el
año pasado resonaban en esta Noche los villancicos acompañados por el buen
humor y el disfrute de dulces y bebidas bien seleccionadas para poner alegre el
corazón del hombre. Tampoco faltaban los invitados, como el personal de
servicio y algunos familiares, como en mi caso, en que mi hermano Ángel solía
compaginar sus obligaciones familiares con la cena en mi compañía. Al principio
aprovechábamos para disfrutar de la música con mi piano (regalo suyo), nuestras
composiciones musicales y el acompañamiento del Órgano en la Iglesia durante la
Misa del gallo a media noche. Pero todo esto y más hubo que abandonarlo por
razón de la pandemia y otros motivos más comprensibles y normales, como la edad
de las personas y la disminución del número de las mismas en la comunidad.
Amanecido el día de Navidad,
siguieron lloviendo los mensajes de felicitación y las llamadas telefónicas a
granel. Pero por la tarde me vino la corazonada de que debía yo hacer una
llamada a D. José Manuel Muñoz, cuya trayectoria de amistad era larga y
ferviente, y su esposa Maritza me informó con todo detalle sobre su estado
crítico en los servicios de la UCI, e inmediatamente le pasó mi llamada. Padre,
me dijo, me estoy muriendo, rece por mí”. Le animé, se puso en manos de Dios
desde su interior y le di la absolución sacramental como si se hubiera
confesado, que era lo que él esperaba de mí. Pasadas unas horas volví a llamar
y su esposa me dio a entender que su situación era extremadamente grave. Pero
estaba más tranquilo que antes e incluso me dijo que estaba dormido y descansando.
Me agradeció mucho mis
llamadas, con la esperanza ya puesta sólo en las manos de Dios, aceptando su
voluntad y suplicando oraciones. De la forma más espontánea, al oír yo antes su
voz, me vino a la mente aquello de que Dios nunca desprecia los corazones
contritos y humillados y pronuncié, como digo, la absolución sacramental que
mucho debió reconfortarle. Hacía tiempo que esperaba poder invitarme a comer en
su casa para hablar largo y tendido conmigo y confesarse. Pero tanto mi
delicado estado de salud como la pandemia rampante no lo permitieron y tuve la
ocasión de administrar así el sacramento de la penitencia a mi entrañable amigo
D. José Manuel en la UCI sin moverme de casa. Dios provee siempre y nunca deja
solos a los que le suplican misericordia con el corazón contrito y humillado en
la mano. Quiero dejar constancia también de que, durante estos últimos meses de
pandemia, pude administrar el sacramento de la penitencia aquí en el convento
fuera del confesonario, lo que me permitió hacer una catequesis con los
penitentes, preparándolos para practicar la “confesión espiritual” de modo
similar a como se hace la “comunión espiritual” siguiendo la misa por
televisión, sin necesidad de asistir corporalmente a los ritos litúrgicos en
los templos. Varias personas me agradecieron mucho esta catequesis y expresaron
su deseo de seguir en contacto conmigo en el futuro.
Mi prima Rosario me ha
contado el último susto con motivo del Covid19. Su marido Juan estaba recién
operado en el hospital, recuperándose satisfactoriamente de la intervención
quirúrgica cuando fue a visitarle su hija Yasmina, la cual dio después positivo
en la prueba rutinaria del Covid19. Ella informó inmediatamente de la visita a
su padre, el cual dio también positivo. Así las cosas, la hija se entristeció
profundamente convencida de que había contagiado a su padre. Rosario dio
negativo, pero estaba aterrorizada de lo ocurrido, pero no dejaba de dar
gracias a Dios, porque la situación había mejorado sensiblemente. Yasmina dio
negativo en la siguiente prueba y los síntomas de su padre contagiado habían
prácticamente desaparecido. Estaba yo algo amoscado por el hecho de que hacía
días que no hablábamos por teléfono durante los días de Navidad. Por otra
parte, nos llegó la triste noticia de que el P. Antonio Díaz Paniagua había
dado también positivo en Venezuela, donde la pandemia del Covid19 había venido
a agravar aún más la pandemia política que ya estaba asolando al país. Sin
olvidar las noticias que pronto llegarán acerca del estado de mi amigo D. José
Manuel Muñoz, cuya esposa me dice que ya está todo en las manos de Dios. Cada
día que pasa del año 2020, a punto de fenecer, no dejo de pedirle al Señor que
me dé fuerza para escuchar penas y quebrantos y consolar a quienes vienen
suplicando la absolución sacramental de la penitencia en la portería del
convento. El miedo está en el cuerpo de todos y las palabras de esperanza
salidas de la boca de Cristo son muy eficaces para perder el miedo existencial
contemplando y meditando en la muerte y resurrección de Cristo.
23. Sorpresa de Santiago
Sánchez Casillas, felicitaciones y más
Hola, Santiago. Termino de
abrir un mensaje en el que nos informan que Antonio Paniagua ha dado positivo
del Covid19.
- Si. Ya nos lo avanzó ayer.
Esperemos que se recupere pronto. Te reenvío el mensaje que envíe al P. Luis M.
Martín Moro: Hace unos días estuve en el convento. Me llamó el P. Niceto para
darme dos libros. Uno con las memorias de su hermana, a la que yo conocía desde
niño y quería muchísimo. El otro del P. Sancho (las Memorias que yo había
publicado). Cuenta el P. Sancho cómo contribuyó a normalizar relaciones y
buscar alianzas con los EEUU, y uno de ellos fue el convenio de colaboración de
1953 para la defensa mutua, viniendo otros posteriores. Para el cumplimiento de
esos acuerdos se crean dos Comités de cooperación, uno español y otro de los
EEUU. Curiosamente, he estado 8 años en el Comité como uno de los vocales de la
parte española. Los españoles cada año invitábamos a los americanos a una salida.
El año que me tocó a mi organizarla fuimos a Ávila. Nos recibieron el alcalde y
demás autoridades, organizando una visita a la ciudad. Estaba en Ávila el P.
Recio y le invite a sumarse a los actos. Estando en el Comité también visité la
base naval de Rota, y allí estaba fondeado el portaaviones Príncipe de Asturias
y al realizar la visita conocí también al capellán, que era un padre dominico
de provincia de España. Como ves, he llegado a puestos importantes que no
habría sido posible sin la formación que recibí de los padres dominicos. Un
fuerte abrazo. Santiago”.
Buenos días, Anna. Besos para
ti y tu mamá. Os quiero mucho.
- Ana Yang: Niceto ¡Muchísimas gracias de
corazón! Este domingo día 27 iremos a misa de 12h para tocar el órgano y el
violín. Esperamos poder verte y saludarte pues hace mucho que no te vemos y nos
acordamos mucho de ti. ¡Un abrazo gigantesco!
- Pilar: Buenos días Niceto, esperando la
llegada del Niño Dios. ¡Besicos!
- Buenos días, amor. Por el
camino del amor, como ves, hemos de caminar esperanzados de llegar a Dios.
Gracias, Pilar, por ese amoroso rinconcito que me has reservado en el belén
hermoso de tu corazón.
- Buenas noches, Marta. Mira
el Belén que ha puesto nuestra cocinera al lado del comedor. Feliz Navidad con
besos y turrón en el corazón. ¡Es precioso! Me encanta. Feliz Navidad Niceto,
espero que la disfrutes muchísimo.
- Buenas noches Padre, ¿cómo
está? Hoy quiero desearle una feliz Navidad. Dios le bendiga y le proteja.
Siempre agradezco a Dios por su amistad, que me ha hecho reír y disfrutar de su
compañía. Le mando un fuerte abrazo.
- Estaba yo en deuda contigo.
Cristo es lo más grande y hermoso que se ha paseado por este mundo, y por ello
brindamos por su nacimiento con la ilusión de que un día nos deje felizmente
con Dios del que él fue su rostro visible. Un abrazo de corazón para ti y todos
los tuyos.
- Qué bello Padre. ¡Ojalá nos
conceda Jesucristo ver al Padre eterno para gozar de la felicidad plena que
tanto anhelamos y aspiramos! Un fuerte abrazo. Pronto nos vemos.
- Sarita: Feliz Navidad Tío
Niceto.
- Buenos días, corazón. Sí, a
pesar de todo lo que está pasando, Feliz Navidad, como consuelo. Besitos.
- Querido Niceto. ¡Feliz
Navidad! Sé que el Niño Dios nos mirará con cariño en 2021.
- ¡Por supuesto, Merche! De
eso no me cabe la menor duda. Con ese tejadito del Belén, made in Hoyocasero
con tanto arte y amor, a Jesús le tenemos a un tiro de escopeta de nuestros
corazones. Besos y cariños para todos.
Las felicitaciones se
mezclaron con noticias tristes, pero también con otras de enhorabuena. Por
ejemplo, mi querida prima Rosario me informó puntualmente de la evolución
satisfactoria de su marido Juan, y la tranquilidad recobrada de su hija Yasmina
al saber que, tanto su padre como ella, habían superado la crisis de la que he
hablado antes. ¿Cómo va la cosa? Francamente bien, me dijo, pero estuvo
aterrada siguiendo el incidente de su marido e hija. Pero siempre dando gracias
a Dios por el consuelo de Él recibido. La profesora Martínez Sola me comunicó
que había terminado de recibir el libro que yo le había enviado para ayudar a
su hija en la realización de un trabajo académico y estaba preparada para
firmar un acuerdo familiar sobre la herencia después de muchas penas y
quebrantos para conseguirlo. Me llegó a decir que ya no se fiaba ni de sus
hijos y que, después de su madre fallecida a los 95 años de edad y que tuve la
suerte de conocer, sólo yo la quedaba como persona de confianza segura. Siempre
cuando hablamos, termina bendiciendo a Dios por la ayuda moral que de Él ha
recibido durante toda su vida, marcada por el sufrimiento moral. Con María
Genara Ochotorena converso con frecuencia para acompañarla en sus crecientes
penas por causa de su salud cada vez más deficitaria. La lista de espera para
compartir penas y repartir alivio es muy larga desde distancias muy grandes,
pero que con las nuevas tecnologías de la información se acortan y desaparecen
como copos de nieve a la luz del sol.
24. Tesis de filosofía y
saludo Basenji
Carlos Daniel Pimienta me
despistó en Facebook con su foto de identidad entre los centenares de amigos
declarados en dicho medio. Pero un día me sorprendió gratamente con este
mensaje: “Muy respetado y admirado Sr. Niceto Blázquez, reciba un cordial
saludo. Mi nombre como aparece en mi cuenta de Facebook es Carlos Daniel
Pimienta, soy un estudiante de filosofía de la Universidad de Cartagena,
Colombia. Me encuentro actualmente realizando mi tesis de pregrado titulada:
“El concepto de verdad en la ciudad de Dios de Agustín de Hipona”, y una de las
bibliografías secundarias primordiales que demás ya he leído, es su libro
“Filosofía de san Agustín que me ha ayudado formidablemente, sin embargo, la
biblioteca del Banco de la República únicamente cuenta con un único ejemplar, y
actualmente no está disponible. Por tal motivo me he atrevido a escribirle por
este medio pidiéndole con el mayor de los respetos su usted pudiera concederme
una versión digital de la obra. Con la seguridad de utilizarla únicamente para
fines académicos. Muchas gracias de verdad por su contribución a la filosofía y
teología”
Mi respuesta inmediata fue:
Hola, Carlos. Perdona mi retraso en responder a tus amables y generosas
palabras. Te felicito por haber escogido el tema de la verdad y en S. Agustín,
sobre todo en esta época que vivimos de pandemia o coronavirus de la mentira
institucionalizada, llamada postverdad. Buscaré lo que me pides y te lo enviaré
por el correo electrónico. Mi correo es: Niceto.blazquez@gmail.com. Un abrazo y
hasta pronto.
Beatriz Basenji, también
desde el otro lado del Atlántico, me envió una rosa preciosa como felicitación
navideña con esta leyenda. Aquí os envío a una bella criatura, pequeña y
espinosa, ¡que nos ha brindado su primera flor! Luego de muchos cuidados -porque
ella no pertenece a nuestro clima- ella nos demuestra su amor. ¡Lo mejor para
usted en estas Navidades 2020! Y yo al tiro respondí: La flor se parece mucho a
ti. Ella entonces replicó adjuntando una fotografía preciosa abrazada a su
hija, y yo repliqué de nuevo: De tal palo tal astilla. Besos para las dos.
25. La mascarilla
comentada y el Año Nuevo
En el corazón ya no hay
mascarillas,
En el corazón solamente
hay amor,
El aire que se respira
es su perfume,
Y cada beso se convierte
en una flor.
La pandemia fatal del
coronavirus,
También deja márgenes de
libertad,
Para amarnos los unos a
los otros,
En esta vida camino de
la eternidad.
El miedo es siempre mal
consejero,
Para afrontar la muerte
con dignidad,
El mejor consejero es el
amor sincero,
Sin vergüenza y sin
jamás descansar.
Ojalá que una gran
pandemia de amor,
Contagiara a este mundo
sin corazón,
Para afrontar la muerte
con gran paz,
Y esperanza de
encontrarnos con Dios.
La publicación de estos
versos comentando la mascarilla de la pandemia 2020, dio lugar a comentarios
altamente significativos y me parece oportuno reseñar aquí algunos de ellos.
VAL DUBUC Y SU MADRE respondieron como sigue en un delicioso mensaje de voz
que reproduzco fielmente:
“Hola, Niceto, acabo de leer
tu mensaje y estoy aquí con mi mamá, dispuestas para comenzar a cenar después
de un largo día de menesteres y se me ha ocurrido de repente contestarte con un
mensaje de voz porque siempre es más bonito hacerlo así que por escrito, pues
las palabras resultan a veces frías, y quería agradecerte tus versos, que voy a
enviar a mi mamá. Es increíble que a alguien se le ocurra de pronto como a ti,
unos versos así de improvisados, lo cual pone de manifiesto tu capacidad que yo
siempre he admirado. Todos tenemos ciertamente unos dones personales, pero unos
más que otros. Por lo que se refiere a ti, todo lo que tiene que ver con el
intelecto, la capacidad creativa, el alma y el corazón y la trascendencia,
digamos que es tu fuerte, porque eres un hombre de paz, un hombre de Dios. Pero
no todos los hombres de Dios lo tienen y no todos saben transmitirlo como tú.
Te lo dije ya hace unos veinte o veinticinco años, cuando yo era una niña, y
tuve ojo y dije: este tío me mola al hablar. Lo cual debía ser por algo, y
después de veinte años te vuelvo a repetir y reiterar lo que te dije entonces.
Siéntete privilegiado y orgulloso, no sólo del amor que has dado, sino de que
todos los corazones que has tocado, estoy segura y a toda la gente con la que
te has topado has marcado en ellas un antes y un después, un momento relevante
de sus vidas, y no por ello no has pasado desapercibido pues no eres
precisamente una persona común y corriente. Por todo ello te mando un besito
muy fuerte. Yo, no sé si por timidez o por lo que sea, pero te enviaré un
mensajito antes de terminar el año 2020. Durante estos días mi mamá y yo hemos
hablado mucho de ti, y no quiero dejar de hacerlo cuanto antes, pues nunca se
sabe lo que puede pasar el próximo año a la vista. Por eso quiero felicitarte
cuanto antes enviándote mis cariños y recuerdos. Mi mamá te manda también los
suyos. Que pases una buena noche. No quería contestarte muy tarde para este
mensaje te ayude a dormir. Un besito y que sepas que mi mamá y yo te queremos
mucho”.
Como no podía ser de otra
manera, me apresuré a responder a mi interlocutora con otro mensaje de voz en
estos términos:
Buenas noches, Val. No tengo
palabras para agradecerte el regalo que me has hecho con esa dulce sinfonía de
palabras bellas que me has dirigido. Todas ellas, escritas con tanto amor.
Cuando eras una niña, te introdujiste en mi corazón y te he llevado siempre
allí hasta el día de hoy, y el solo oír tu dulce voz, me hace recordar muchas
cosas agradables y dignas de recuerdo. Quería decirte que tu mamá y tú habéis
contribuido mucho a mi felicidad y yo no puedo pagaros el amor que me habéis
dado. Pero quiero deciros en voz alta a las dos, que me habéis hecho feliz y
que siempre que os oigo me hacéis más feliz aún. Eso yo no os lo puedo pagar,
pero estoy seguro de que Dios os lo pagará con creces, como sólo Él sabe
hacerlo. Val, querida, cuando te oigo hablar en tu mensaje, siento como si
estuviera escuchando una hermosa sinfonía del mejor músico que haya existido.
Tus palabras resuenan en mi corazón como en un auditórium, donde todo me suena
a amor. Tengo 83 años de edad, y te aseguro que, al fin de cuentas, me quedo
con el amor. El amor es lo más hermoso que existe, y lo que más felices nos
hace. Por algo Nuestro Señor nos dijo: “Sólo os mando una cosa, que os améis
los unos a los otros como Yo os he amado”. Pues bien, Val, yo sólo quiero
amaros a tu mamá y a ti como Cristo nos enseñó. Os debo mi corazón, os amo
profundamente y pido a Dios que os pague como sólo Él sabe hacerlo, el regalo
impagable de vuestro amor. Podéis pasar por la vida diciendo que, por lo menos,
habéis hecho feliz a un hombre, y ese hombre afortunado he sido yo. Que Dios os
bendiga. Os quiero con todo mi corazón.
Respuesta inmediata de Val.
“Mañana, al final del día 31 te llamo para felicitarte mi mamá y yo y contesto
a tu mensaje. ¡Mira que yo soy o tengo fama de ser una tía muy dura! No
insensible, pero que aguanto mucho y que no me vengo abajo con nada, pero la
verdad es que tus palabras me han tocado. Y es que, a veces, nos son las
palabras sino cómo se dicen las cosas y quién las dice, pues no puede dejar el
mismo poso una persona que te las dice, a la que admiras, que otra por la que
no sientes nada. Lo cierto es que tus palabras me han tocado al corazón.
Hablaremos tranquilamente y nos felicitamos mañana o pasado, reiterándote que,
como te he dicho siempre, a lo largo de todo ese tiempo en que nos conocemos,
ese sentimiento de simpatía y admiración por ti te lo expreso compartido por las
dos, mi mamá y yo. También tú eres muy importante para nosotras y esperamos que
nos dures mucho tiempo. Porque, aunque sé que el día que tú faltes, y a pesar
de que especialmente contigo también sentiremos consuelo pensando que está
bien, y que esto ha sido simplemente un trance, un preámbulo, sentiremos mucho
tu marcha. Así que, cuídate mucho y que nos dures mucho tiempo.
Sobre todo, lo que más me ha
sorprendido ha sido tu aplomo, tu tranquilidad y lo pausado que eres. Esto me
gusta mucho porque eres lo contrario de una persona alocada sin cimientos. Tú
eres una persona con cimientos. Y es que hay gente entrada en años que no los
tienen.
Bueno, no me lío más. Te
mando un montón de besos, y que sepas que tú también a nosotras nos has hecho
muy felices. Nosotras recordamos cómo te conocimos y fue evolucionando nuestra
amistad. Aunque no tengo recuerdos de cuando yo era pequeña, sin embargo, me
acuerdo perfectamente de lo que sentí estando sentada en uno de los bancos de
la iglesia; cómo me llamó la atención lo que decías y cómo le trasladé a mi
mamá lo siguiente: mamá, me gusta lo que dice, este tío habla distinto. ¿De
dónde habrá salido con lo atípico que es eso en la institución de la Iglesia? Y
me acuerdo perfectamente de cómo te esperamos una vez, cómo te llamamos y
fuimos a merendar. Te mandamos un beso muy fuerte, Niceto, y te queremos
mucho”.
Refiriéndose ahora más en concreto
a los versos que dieron lugar a este amoroso diálogo, añadió lo siguiente.
“Preciosos tus versos y admiro tu intelecto. Me ha gustado mucho, como te decía
antes, la espontaneidad que con que usas las palabras, porque no todo el mundo
tiene ese don y facilidad para sentir lo que dice transmitiéndolo, poniendo
calor a las palabras. Son muchos los atributos y tú los tienes.
Intelectualmente es increíble cómo han salido de ti. Estás como en otra
frecuencia, en otro nivel. Por todo ello me siento muy orgullosa de tenerte con
nosotras, que nosotras hayamos sido capaces de calarte… No sé, sólo puedo
decírtelo de esta forma. Más besos de las dos”.
Sólo algún testimonio más
sobre el impacto mediático del poema de la mascarilla. Teresario: “Son unos
pensamientos sabios como siempre ha sido todo lo que has escrito con
anterioridad. Gracias por tenerme en el pensamiento y enviármelos. Hoy, volví a
leer los versos de tus pensamientos y ellos enriquecen los míos.
Mi amiga Soledad, muy entrada
ya en años, me envió un gráfico precioso en el que muestra una llave, que es
Dios, y describe la esencia del amor. Mi respuesta fue la siguiente. Buenos
días, Sole, por el regalo mañanero de tu amor. Pidamos a Dios que sea Él el
portero de nuestros corazones para que, con la llave de su divino amor, abra
los corazones del mundo entero como ha abierto tan dichosamente los nuestros.
Que nos ayude a dar gratis a los demás ese amor que nos ha dado a nosotros.
Muchas gracias por tu amor, Sole. Te quiero. Me contestó con un mensaje de voz
difícilmente de entender por causa de la emoción. En diversas ocasiones me ha
manifestado esta ilustre y anciana amiga que daba gracias a Dios por haberme
puesto a mí en su camino. Cualquier disculpa es buena para expresar nuestro
amor a Dios y darle gracias por ello. Pilar: “Niceto, buenas noches corazón, y
muchas gracias por esos pensamientos que compartes conmigo y que están llenos
de amor”.
C. STROIA DUME: ¡Qué lindos
versos! ¡De un alma tan noble y sensible solo pueden nacer pensamientos iguales!
¡Gracias de todo corazón por compartirlos conmigo!
El primer día del año 2021 le quiero mandar mis mejores deseos, salud y
mucho amor, para que le acompañen en que todos y cada uno de los días que están
por vivir. ¡Un beso muy grande y La Multi Ani!
- Muchas gracias, Cristina, por esa planta de
flores que me envías con tanto amor. En mi modesto parecer, ninguna de ellas en
particular ni todas juntas, te superan a ti. Para mí, tú eres más bella y
amorosa que todas ellas. Dios sabe que te llevo en mi corazón y yo me siento
muy feliz sabiendo que tú me acoges y proteges en el tuyo. Cristina, cielo, a
mis 83 años de edad, estoy convencido de que la fuerza motriz que nos ayuda a
caminar por este valle de lágrimas con la esperanza de llegar hasta Dios, es el
amor, como Cristo, su rostro visible nos enseñó. Con esta convicción,
comprenderás que sienta la necesidad quererte con todo mi corazón. La Multi
Ani, de asemenea si cu mare dragoste te pup.
Pero la ironía en la vida
también tiene rostro. Después de haber sobrevivido durante el año 2020
castigado por la pandemia del covid-19, llegamos providencialmente al año 2021,
al menos muchos de nosotros, y el paso de un año a otro se merecía algún
comentario irónico. A mí se me ocurrió el siguiente, que publiqué en Facebook,
como lo había hecho con el comentario sobre la mascarilla. El texto fue el
siguiente:
MIRANDO AL FUTURO
Feliz Año Nuevo 2021
E infeliz Año Viejo 2020.
Que Dios nos libre del Covid-19
Y de los políticos indecentes.
Los comentarios suscitados
por la mascarilla y esta felicitación del Año Nuevo en Facebook, fueron muchos
y significativos. En todos ellos había un mensaje de aprobación y de amor
inconfundible, expresado a veces con una sola palabra. Por ejemplo, amén. O
reiteradamente amén, amén, amén. O diciendo que así sea y que se cumplan mis
deseos expresados, tanto en la vida corriente de las personas como en la vida
política. Todos los testimonios que siguen en este apartado están relacionados
con la mascarilla y el breve mensaje de Año Nuevo miran al futuro.
Mi antigua alumna TERESA DEL
RÍO: Muy buenos días y hoy feliz Nochevieja y feliz todo lo que siga de nuestra
vida. Coincido en los deseos que tienes para el 21 con los tuyos y que Dios nos
proteja. Gracias por tu llamada telefónica, pero a esa hora ya estaba dormida y
eso que quería estar despierta porque me habían aconsejado una buena película.
Con este nuevo año te deseo mucha salud y todo lo demás por añadidura.
- Buenos días 2021. Te mando
unos churros con chocolate preparado en mi corazón con mucho amor para ti en
este comienzo del nuevo año.
- Están muy ricos Niceto, y
más en este tiempo que está un poco frío como es lo normal. Muchas gracias. Te
quiero.
La grande y amorosa PATRICIA
DE GRANDIS me informó por teléfono y mensajes de audio sobre sus quehaceres y
obligaciones familiares.
- Me gustaría tener alguna
fotito reciente de las niñas juntas. Un abrazo inmenso para Diego.
- Vale. Te mando una después.
Ahora vamos a cenar con mi madre y Ramón.
- Un abrazo inmenso para
todos de mi parte. Os acompaño en el corazón.
- Gracias, solete. Te
queremos y lo prometido es deuda (unas fotos hermosísimas de sus dos hijas).
Gracias por este regalo de
reyes tan hermoso de tu amor. Os quiero, corazón.
M. C M. SOLA: Precioso. Dices
verdad (Se refiere al comentario de la mascarilla)
Ya estoy en casa. Todo
concluido. Ya se firmó todo, y yo quedé ya sin piso, sin dinero, pero tranquila
de que he reparado algo. Te contaré mañana.
Nosotros tenemos una riqueza,
aprender a amar sin miedos y sin Vergüenzas, pero sí reconociendo el Don de
Dios. Esa es nuestra fuerza y energía. Dios nos guarde.
- Vale, mi amor. Mañana
hablamos.
- Querido Niceto, Feliz Noche
Vieja y también año 2021. Tenemos la mejor parte: el disfrutar sin ver de la
cercanía amorosa de la Santísima Trinidad.
- Así parece que es y muchas
gracias tenemos que dar por ello.
ROSARO PRIMA: Yo quiero
felicitaros con esta oración que recibí y que hoy rezo por todos vosotros.
Parafraseando a Santa Teresa
de Ávila:
Para este 2021 que va a
empezar, quiero desearte UN AÑO LLENO DE DIOS.
No pido que no tengas problemas, sino que cuando los tengas ... que NADA TE
TURBE; que ante las adversidades que este nuevo año te presente ... NADA TE ESPANTE,
y que recuerdes que en esta vida ... TODO SE PASA, todo se puede superar, todo
se puede vencer, porque DIOS NO SE MUDA, Dios no cambia, nos ama siempre, basta
que enfrentes los problemas, cogido de su mano
y con tranquilidad sabiendo que ... LA PACIENCIA TODO LO ALCANZA;
Que tu fortaleza sea el Señor, ya que ... QUIEN A DIOS TIENE lo tiene todo,
tiene lo principal, ... NADA LE FALTA.
Pero, sobre todo, pido a Dios que este 2021, lo vivas con el completo
convencimiento de que ... SOLO DIOS BASTA
- ¡Te deseo de todo corazón
lo mejor para el 2021!
- ¡Qué bonitas! Se refiere a
la portada y contraportada del libro donde aparece ella.
SANDRA: Tío, muchas gracias
por tu mensaje. ¡Te deseo de corazón que estés bien! Dejamos atrás un año muy
duro pero la vida sigue y hay que mirar para adelante
MARISA/GOYO: Hola Niceto,
estas son las fotos que he encontrado. Selecciona las que te gusten. Un abrazo
inmenso de los dos. Cuando nos veas comprobarás lo que hemos mejorado
- Gracias mil. Estas fotos no
las había visto yo.
- Que así sea. Muchas gracias
por tu cariño de ahora y siempre.
- Cariño y admiración para
vosotros por los siglos de los siglos. ¡Mucha ilusión me hicieron las fotos que
ve envió M. Luisa...
- Nos alegramos mucho. Ha
sido fácil y barato. ¡Que te vaya lindo, y que sigas siendo tan buen tipo!
- Bueno, eso de buen tipo
requiere una aclaración. Siendo estudiante se celebró un concurso de feos
durante nuestras vacaciones de verano en La Mejorada, Valladolid, y quedé en
segundo lugar…
MARIBEL SOBRINA:
- Felicem faustumque annum
novum MMXXI
- Gratias tibi ago et valete
omnes. Cor meum tibi est.
- ¡Cura ut valeas etiam tu!
¡Te amplector!
CARLOS TIRADO:
Buenas noches padre, ¿Cómo
está?
Perdone estaba en la calle y no escuché el teléfono, ¿Le puedo devolver la
llamada?
Padre hoy quiero desearle una feliz Navidad, Dios le bendiga y le proteja
siempre. Agradezco a Dios por su amistad que me ha hecho reír y disfrutar de su
compañía le mando un fuerte abrazo.
- Estaba yo en deuda contigo.
Cristo es lo más grande y hermoso que se ha paseado por este mundo, y por ello
brindamos por su nacimiento con la ilusión de que un día nos deje felizmente
con Dios del que él fue su rostro visible. Un abrazo de corazón para ti y todos
los tuyos.
- Qué bello eso que dice,
Padre. Ojalá nos conceda Jesucristo ver al Padre eterno para gozar de la
felicidad plena que tanto anhelamos y aspiramos. Pronto nos vemos.
- ¡Un abrazo inmenso para ti
y todos los tuyos!
- Muchas gracias, le mando un
fuerte abrazo para usted también. Le comento que ya me llegó el regalo de reyes
anticipado: Extranjería ya respondió positivamente al trámite, así que muy
pronto estaré de nuevo en la biblioteca.
- ¡Qué alegría me das con
esta noticia!¡ Te echaba ya tanto de menos!
- Igual yo, Padre, ya estaré
muy pronto en la biblioteca. Solo falta algún que otro trámite para
formalizarlo todo. Y ahí estaremos liados con los libros nuevamente.
ALICE DUBUC: Querido Niceto,
te deseo un 2021 bendecido y abundante, lleno de luz y amor.
- Esos corazones de amor y
luz que me envías, Alice, son muy hermosos, pero yo me quedo con el tuyo. Te
quiero y te amo, tesoro de mi corazón.
SANTIAGO: El buen Dios no nos
abandona nunca. Un fuerte abrazo.
JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ:
Gracias por llamarme. No oí. Llevo dos días oyendo poco y mal. Tapones, parece.
Feliz Navidad y que sepamos discernir a los decentes (políticos) y a los
indecentes.
MANOLO:
Buenos días, Manolo e infeliz año viejo.
Feliz Año Nuevo, Amigo Niceto. Te deseo lo mejor para el año que entra y
dejemos atrás los malos momentos del año pasado, sin olvidar nunca lo bueno del
año. Muchos abrazos y felicita de mi parte a todos los Padres y frailes de tu
comunidad.
ANDRÉS CRESPO: Que así sea.
Un fuerte abrazo de mi madre y mío.
MERCHE MARTÍN: Querido
Niceto. Feliz Navidad. Sé que el Niño Dios nos mirará con cariño en 2021.
- Por supuesto, Merche De eso
no me cabe la menor duda. Con ese tejadito del Belén que me has enviado, made
in Hoyocasero, con tanto arte y amor, a Jesús le tenemos a un tiro de escopeta
de nuestros corazones. Besos y cariños para todos.
- Rezaremos para que el Señor
nos ayude. Un beso enorme.
- CRISTINA STROIA DUME: “El
primer día del año le quiero mandar mis mejores deseos, salud y mucho amor,
para que le acompañen en todos y cada uno de los días que están por vivir. ¡Un
beso muy muy grande y La Multi Ani!
Muchas gracias, Cristina, por
esa planta de flores que me envías con tanto amor. En mi modesto parecer,
ninguna de ellas en particular ni todas juntas, te superan a ti. Para mí, tú
eres más bella y amorosa que todas ellas. Dios sabe que te llevo en mi corazón
y yo me siento muy feliz sabiendo que tú me acoges y proteges en el tuyo.
Cristina, cielo. A mis 83 años de edad, estoy convencido de que la fuerza
motriz que nos ayuda a caminar por este valle de lágrimas con la esperanza de
llegar hasta Dios, es el amor, como Cristo, su rostro visible nos enseñó. Con
esta convicción, comprenderás que sienta la necesidad quererte con todo mi
corazón. La Multi Ani, de asemenea si cu mare dragoste te pup.
- ¡Estoy completamente
convencida de ello! El amor es el motor de la vida y yo tengo muchísimo en mi
corazón para usted. Me encanta esta estampa fotográfica que me adjunta. Estoy
segura que algo de su alma tan bonita y generosa sin duda perdura allí, en ese
pinar”. (Se trata de una fotografía en
el famoso pinar de Hoyocasero).
YOLANDE GIMENES
- Feliz Noche, padre.
- Qué ilusión tener noticias
tuyas, Yolande. Gracias de corazón. Te envío una tonelada de besos y cariños
para el Nuevo Año que comienza, después del Infeliz Año Viejo que termina. Que
Dios te bendiga. Yo te quiero mucho.
- ¡Gracias, querido Padre! Un
abrazo muy fuerte de mi parte, igualmente, y mis mejores deseos de salud, paz y
alegría, para este año que todos deseamos que sea especialmente nuevo, renovado
y esperanzador.
LIVIA BURZO: “Muchísimas
gracias. ¡Me hace muy feliz que compartas esas frases tan hermosas! (se refiere
al poema de la mascarilla). Feliz salida y entrada del nuevo año. Un abrazo muy
grande”.
26. Cumpleaños de Patricia
de Grandis y M.C.P. Illán
Pocos días antes del 4 de
enero del 2021, Patricia, esta gran mujer de belleza y bondad, rompió su
silencio para felicitarme por la llegada del nuevo año sin olvidar las penas y quebrantos
del 2020. La pandemia ha hecho estragos, pero en su familia había dos personas
muy reacias entre ellas a olvidar y perdonar las palabras ofensivas que
mutuamente se habían regalado por motivos de herencias. Al terminar la
entrañable conversación, me recordó la fecha próxima de su cumpleaños. Los
siguientes versos fueron la respuesta que se me ocurrió a su ruego, pero con
una matización importante, que no había tenido lugar en años anteriores.
Compuse una pequeña canción y se la envié con música cantada por mí mismo. Con
83 años de edad a la espalda, no pensaba yo que podría cantarla grabando mi voz
de forma satisfactoria. Pero me encerré en la planta baja de la biblioteca y
allí, donde nadie podía oírme, entrené la voz y conseguí grabarla como vehículo
transmisor de mis palabras de felicitación. El texto de la canción, que le hice
llegar por Wasap, fue el siguiente, con las debidas repeticiones de estribillo
postuladas por la estructura musical.
Cumpleaños
feliz,
Cumpleaños
amor,
Patricia
de mi vida,
Te
doy mi corazón.
El
día en que tú naciste,
Hubo
un eclipse de sol,
Deslumbrado
el astro rey,
Por
el fuego de tu amor.
Gracias
muchas doy a Dios,
Por
haberte yo conocido,
Y
le pido con toda mi alma,
Que
te invada su amor divino.
Cumpleaños
feliz,
Cumpleaños
mi amor,
Patricia
de mi vida,
Te
entrego mi corazón.
Luego llegó con rapidez el 22
de febrero y tenía yo que felicitar también por su cumpleaños a M.C. Perantón,
mujer dura y de sentimientos de otro calibre, como quedó patente en otras
ocasiones en las que me he referido a ella. Se trata de dos personalidades muy
distintas en edad y gobierno de sí mismas y forma de relacionarse con los
demás, pero amiga fiel a su modo y digna de admiración por sus cualidades
personales. El tono de la felicitación requería otra clave musical, si bien
tenía que sonar necesariamente a música de amor y nada más.
Marinera
fuera de los mares,
Y enamorada de los tifones.
Más dura que todas las peñas, Buscando amor de
corazones.
Cumpleaños
muy Feliz,
Maricarmen
Perantón,
Te
deseo hoy y siempre
Con
todo mi corazón.
El
día en que tú naciste,
Hubo
un eclipse del sol,
Deslumbrado
el astro rey,
Con
el fuego de tu amor.
27. Política, biología y
tomo VI de mis Memorias
Al cabo de un año FB recordó
mi alegato en verso sobre el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez. Con
este motivo, Rufino García Álvarez, antiguo alumno dominico, comentó:
“¿Psicópata? Me parece un calificativo fuera de lugar”.
Mi
respuesta rápida fue esta: ¡Ojo al parche! Rufino. No digo
"psicópata" sin más. Hablo de "psicópatas integrados", como
contexto propio de ciertos psicópatas cada vez mejor conocidos en el campo de
la psicología clínica más avanzada. Pues bien, en ese contexto, muchos creemos
que las disfunciones psicológicas de Pedro Sánchez, como presidente del
Gobierno español, deben recibir un tratamiento adecuado sin necesidad de
meterlo en la cárcel ni en un psiquiátrico tradicional en toda regla. "El
psicópata integrado" puede encontrarse donde menos se piensa conviviendo
como uno más en el rango de los inteligentes y líderes de cualquier especie. Lo
que ocurre es que en el campo de la política estos personajes con ese perfil de
personalidad resultan casi siempre nefastos y exigen por parte de los votantes
más responsabilidad que la habitual, para que no revienten a los demás
caprichosamente cuando hacen uso del poder, ilegítima o legítimamente
adquirido. Por todo esto y mucho más, sigo pensando que no está fuera de lugar
lo que digo, sino todo lo contrario.
Por su parte, la señora
Yolanda Gimenes escribió: “La biología… ¡la ciencia cuyo estudio tiene como
efecto transformar ateos en creyentes! El estudio de la vida, la que se defiende
por sí sola. La primera guerra mundial fue la gran fiesta de la muerte: se
apuntó la gripe, mal llamada española; firmaron el armisticio y desapareció. Un
delirio divino mío, que comparto sin complejos porque los estudiantes de esta
ciencia lo dicen ellos mismos: a partir de un cierto momento de conocer los
mecanismos que desarrollan la vida, o crees en Dios o acabas loco”.
YO: Hola Yolande. ¡Qué
ilusión encontrarme contigo por sorpresa en los campos de la biología!
- Feliz día de Reyes, querido
Padre Niceto. La estudié (la biología) en bachillerato más que nada.
- Yo he definido la bioética
en mis libros sobre el tema, como la nueva ciencia de la vida, y la celebración
de la muerte en sus múltiples formas de hacerlo, como durante las guerras y
tantas otras formas más, como BIOTANASIA. Realmente, hay que ser cortos de
inteligencia o deficientes de buena voluntad, para desvincular alegremente la
vida humana de la divina, que se expresa con un solo término: DIOS. Nada tiene
de extraño, pues, que el desvincular irresponsablemente la vida humana de Dios,
sea un riesgo muy grande de locura y desasosiego moral.
- Es que, si no se asienta en
Dios la dignidad humana, es imposible respetar su naturaleza. Así estamos.
Hasta pronto, querido padre.
- Tienes toda la razón,
Yolande. Yo también estoy muy convencido de lo que dices. No sé con qué cara de
cemento armado se puede hablar de respeto a la dignidad humana si no se
reconoce el principio y origen único de la misma. Es tan ridículo como pretender
beber agua potable de fuentes que no existen o que han sido previamente
envenenadas por las ideologías políticas.
El día 5 de enero de 2021
recibí 26 ejemplares impresos del tomo VI de mis Memorias y los recibí como un
auténtico regalo de Reyes de José Antonio Corchado Quílez, mi gran amigo y
mecenas generoso e incondicional. Inmediatamente publiqué la portada en FB de y
tuvo eco muy notable en este medio de comunicación. A la publicación
de la portada añadí esta leyenda: “A pesar del COVID19, que me pegó fuerte.
¡¡La ironía de la vida!! Desde esa cumbre de Navasolana, en Hoyocasero, a más
de 1000 metros de altura sobre el nivel del mar, os abrazo a todos y a todas
con todas mis fuerzas, cada día más escasas, pero dispuestas para seguir siendo
invertidas en amistad y amor del bueno hasta el último suspiro. Infeliz año
viejo 2000, y ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO 2021!!!
Y mi gran amigo Faustino
Martínez García replicó: “Una vida consagrada y fructífera. Que el Señor de la
Historia te siga llenando de Bendiciones, querido P. Niceto. Un fuerte abrazo
Por
lo demás, el día de Reyes llovieron los mensajes de felicitación con el tono
amoroso habitual. Baste recordar algunos como botones de muestra. Desde el otro
lado del Atlántico, Beatriz Basenji me hizo esta recomendación: “Niceto, Bayer
tiene un complejo vitamínico muy bueno bajo la denominación BEROCCA. Con una
tableta diaria se va a sentir muy bien compensado (Se lo sugiero, porque ahí
publicó que se siente con menos fuerzas). Felices Reyes”. Mi respuesta obligada
fue: Gracias, Beatriz. Seguiré tu consejo. Con la ayuda de Dios y la de
corazones como el tuyo, no hay más que pedir en este mundo.
Carmen López, de la familia
de los mártires Tomás y Macario, OSA: Feliz Año Nuevo ¡Este Año será mejor para
todos y para ti también, Niceto”.
-
Hola, Carmen, bonita. Muchos besos, cariños y bendiciones para ti. Niceto.
Petri Diaz: “Feliz año 2021.
Que el señor nos dé mucha salud a todos. Un abrazo P. Niceto”.
-
Muchas gracias, Petri. Yo también deseo para ti y los tuyos lo mejor del cielo
y de la tierra.
Al margen de los mensajes en
la Red, hay que tener en cuenta las frecuentes conversaciones telefónicas
escuchando penas y quebrantos de todo tipo, sembrando esperanza y consuelo en
estos tiempos duros de pandemia, envejecimiento natural de las personas
queridas y forma de afrontar con dignidad la muerte, que no deja de llamar día
y noche a nuestras puertas. Pero digámoslo todo. Las circunstancias patéticas
en que se encontraban muchas personas de mi alcance pastoral, no colapsaron ni
impidieron los mensajes de reflexión serena a la luz de la experiencia de la
vida y del Evangelio de Jesucristo. La fuerza del amor de Dios está siempre por
encima de todas las debilidades y maldades humanas.
28. Nieve, amor y dolor
El día 7 de enero del nuevo
año 2021 cayó una nevada en Madrid. El jardín del convento de san Pedro Mártir,
mi domicilio madrileño, se convirtió en una nevera como en los meses de julio y
agosto suele convertirse en un horno. Me apresuré a publicar fotos del evento
en Facebook y llovieron comentarios de simpatía y admiración. Entre las fotos
había algunas en las que aparecía yo cámara en ristre rodeado por la nieve. Una
de esas fotos me pareció ideal para enviarla por wasap a mis amigos
invitándoles a darse un paseo conmigo por el jardín del convento y tomarnos un
helado en el mismo, como si fuera una terraza de verano en un parque, o la Gran
vía de Madrid en verano. Los comentarios a esta ironía fueron muy sabrosos. A
una amiga mía muy entrada en edad y con sentido de la ironía le envié la foto
con esta leyenda: en estos momentos estoy contemplando una lluvia de amor
blanquito en el jardín de tu corazón. Como puedes ver, cada uno de esos copos
de nieve es un beso blanco muy tierno, propio de estas fechas navideñas. Te
invito a un paseo y nos tomamos un helado en una terraza abierta. Ella replicó
con no menos humor e ironía: gracias por la invitación. En seguida salgo a tu
encuentro. Dime dónde estás. En el jardín del convento, le respondí. Pues bien,
replicó ella desde la lejanía geográfica, estoy en la puerta, hace frío y la
puerta no se abre. De modo que buenas noches.
YO: Os invito a todos a tomar
unos helados en esta terraza que se ha inaugurado esta mañana en Madrid. Bueno,
también podíamos meter mano a un roscón que tengo aquí guardado. Es de la
famosa marca comercial Pilar. Y Pilar respondió al tiro y con buena puntería:
¡Qué buena tu invitación! Vaya nevada y mañana más. Qué bonito es ver caer la
nieve. Besos, Niceto.
Para entender este breve
diálogo hay que tener en cuenta mi alusión al roscón tradicional de la fiesta
de los Reyes Magos. El marido de mi antigua alumna Pilar es un aficionado del
roscón de Reyes y disfruta con sus nietas haciendo el habitual roscón familiar.
En este contexto hicieron uno muy exquisito para mí y me lo trajeron a casa de
forma rápida y con mascarilla en ristre desafiando al Covid19.
Val Dubuc, cuya historia
personal es impresionante desde su niñez, cuando la conocí con su madre al
salir de una Eucaristía que yo había celebrado en la parroquia del Espíritu
Santo de Madrid, tampoco se calló.
- Feliz Año Nuevo, Val. Me
hace ilusión compartir contigo estos recuerdos de mi infancia. Y por supuesto,
con mucho amor. Te quiero.
- Feliz año, Niceto. Muchas
gracias por compartir conmigo tan lindas palabras y por acordarte de mí. Un
millón de besos. No tienes ni un aire a ese chico bebé de la foto.
Contexto del diálogo. Yo le
había remitido previamente a Val mi poema sobre el niño y el arbolito,
ilustrado con una foto mía de adolescente. Ahora, como ilustración de la nevada
en Madrid el 7 de enero del 2021, adjuntaba una de mis fotos junto a un arbusto
nevado con la leyenda, invitándola irónicamente a tomar un helado. Obviamente,
esta foto a los 83 años de edad poco tenía de parecido con la del triste
episodio del arbolito cando yo era un imberbe adolescente. Pero no me aclaró
cuál de las dos fotos le resultaba a ella más atractiva. No obstante, por el
contexto de nuestras relaciones desde que ella era una niña, deduzco que mi foto
a los 83 años de edad era la preferida para ella.
Pero las escenas de alegría y
amor durante el comienzo del año 2021 estuvieron salpicadas de numerosas y
largas conversaciones telefónicas, escuchando situaciones de dolor,
principalmente por causa de la edad de las personas, las enfermedades
padecidas, las incomprensiones humanas y la peste del Covid19. Como Dios conoce
perfectamente el significado de todas estas confidencias orales con quienes
buscaban consuelo en medio de las adversidades, me voy a limitar a dejar
constancia aquí de un mensaje relacionado con la situación de los dominicos de
Venezuela.
El día 8 de enero del nuevo
año ya en curso, el secretario Timoteo Merino, O.P., divulgó una información
cautelar del Viario Provincial de Venezuela Fray Kleyver J García B., O.P., en
estos términos: “Envío este mensaje aclarando la situación de los frailes
dominicos: Fray Jesús María Hernández (Fr. Chusmi) se encuentra mejor y
continúa hospitalizado en la Policlínica Táchira. Fray Antonio Diaz Paniagua,
se encuentra muy recuperado en el Convento de la Iglesia El Ángel en San
Cristóbal. Ni la Parroquia Santo Domingo ni los Padres Dominicos estamos
pidiendo colaboración monetaria alguna, en ninguna cuenta bancaria, ni dentro
del país ni fuera. Agradezco denunciar cualquier cadena de WhatsApp que indique
lo anterior planteado.
Seguimos orando por la
recuperación de los enfermos. Fray Kleyver J García B., O.P. Vicario de los
Dominicos en Venezuela”.
Como contrapunto a lo que
termino de decir e insinuar sobre la presencia del dolor humano y forma
pastoral de tratarlo, me es grato dejar también constancia de lo siguiente.
Un día se me ocurrió intentar
cantar una versión que compuse de la Salve Regina y enviársela a mi entrañable
amigo Faustino Martínez García, antiguo alumno de los dominicos e ilustre
músico asturiano. Le dije: Mira lo que se me ocurrió el otro día a mis 83 años
de edad cumplidos. A la vejez viruelas. Pero bueno, menos es nada.
- Faustino: Sale de tu
corazón, con unción y sentimiento, ¿La has pasado a música? Si no, escríbela.
Gracias, P. Niceto. Felices 83 años y que el Señor te siga bendiciendo.
- En mis buenos tiempos,
cuando yo empecé a hacer pinitos con un programa de composición en el
ordenador, me salió esto que te mando. Actualmente no tengo programa y he
olvidado lo poco y mal que aprendí. Pero me sigue gustando esta versión de la
Salve. Por ello, me haría mucha ilusión que tú, con este borrador, la
redactaras musicalmente como Dios manda, con tu maestría habitual. Y pienso yo:
¡Qué osado soy aprovechando la fiesta de los Reyes magos para pedir este regalo
a Faustino! Pero luego he pensado, anda, que Dios se lo pague en este año de
crisis.
- Querido P. Niceto. Esta
Salve está llena de unción expresiva pues te salió del corazón, del alma. Está
perfectamente transcrita y la incorporo con tu permiso a nuestro repertorio del
Coro Marinero Manin de Llastres. Cuidaros del frío y de la nieve. Aquí no ha
llegado todavía. Un abrazo.
Confieso que yo mismo quedé
sorprendido de cómo pude componer y cantar esta versión de la Salve Regina
clásica y que ahora un ilustre director de música como Faustino Martínez,
decidiera incorporarla sin más al ilustre repertorio del Coro Marinero de
Manin, que él mismo fundó y dirigió año tras año con éxito indiscutible.
Por otra parte, doña Rosario
García, a la que en su día dediqué un poema de acción de gracias por sus
amorosos cuidados conmigo, cuando estuve confinado por causa del coronavirus,
me sorprendió con una hermosa camisa disimulada como regalo de Reyes. Le dije
que no besaba su frente por prudencia elemental en tiempo de pandemia, pero que
sí la besaba en mi corazón. Como usted no tiene ya madre para que le haga
regalos, replicó, me creí en el deber de hacerlo yo. Pero hay más.
Patricia de Grandis me
informó por wasap de que su anciana madre se había caído y fracturado una
muñeca. A otros dolores físicos y morales se sumaron ahora estos. Patricia me
facilitó el teléfono de contacto directo de su madre y pocos minutos después ya
estaba yo hablando con ella. La encontré muy amorosa conmigo y con buen ánimo,
a pesar de sus penas, se lo comuniqué a Patricia y ésta me respondió
lacónicamente así: “Ay, qué alegría me das. Mil gracias, corazón. Te adoro.
Eres mi ángel preferido”. Pero con se conformó con eso. A cara descubierta hizo
un comentario en Facebook con este mensaje: “Tu vida fue, es y será
maravillosa, porque has vivido por y para el amor hacia los demás. Has ido
sembrando semillas de cariño y bondad. Has ido regalando palabras de apoyo y
consuelo. Has ido dando tu mano piadosa a los que más lo necesitábamos. Por eso
te quiero tanto”.
De momento me quedé parado
leyendo estas palabras pensando que el lector se daría pronto cuenta de la
categoría humana de esta persona que yo tuve la suerte de conocer entre mis
antiguos alumnos de la Universidad. Pero luego lo pensé mejor y me pareció
obligado dedicarle unas palabras de agradecimiento por su magnanimidad habitual
conmigo. Mis palabras de gratitud fueron estas:
BESOS BLANCOS DE AMOR
Buenas noches corazón.
¡La nieve que está cayendo!
En copitos muy chiquitos
Juguetones y contentos
Son como besos del cielo,
Para Patricia mi amor,
Pero yo retengo algunos,
Para alegrar mi corazón.
Besos blancos para Patricia,
Que es blanca como la nieve,
Más bella que los jardines,
Cuando nieva y cuando llueve.
En contrapartida, ahora, mi
hermano Ángel me informó de que tenía problemas con un ojo, y que pocos días
después se sometería a una intervención quirúrgica con la esperanza de que se
resuelva satisfactoriamente el problema. Por su parte, la esposa de mi amigo
José Manuel Muñoz me sigue informando sobre el estado crítico de su marido y me
pide consejos para afrontar la situación. El caso es muy difícil de resolver
clínicamente por su gravedad, con el agravante de su edad avanzada y el
descomunal costo económico que supondría implantarle un DAI con unas
previsiones de éxito muy escasas si no nulas.
María Luisa Quílez Cervera, por
su parte, me llamó por teléfono para desahogarse contándome sus penas y
pidiendo a Dios fuerza para seguir afrontando la situación familiar, debido a
las enfermedades y la imposibilidad de recibir la ayuda necesaria por causa de
la pandemia. Dios mío, ¡cuánto amor y sufrimiento a la vez! Está claro que sólo
la pasión de Cristo y su resurrección pueden ayudarnos a soportar con dignidad
amorosa las penas y quebrantos de esta vida. El amor de Dios está por encima de
todas las miserias humanas y sólo esto puede aportarnos el consuelo y esperanza
que necesitamos.
Mientras escribo estas líneas
nieva copiosamente en Madrid y desde la butaca y desde la cama puedo ver y
admirar dirigiendo la vista a la ventana, el bello espectáculo de la
naturaleza, como si los copos de nieve fueran besos caídos del cielo para
blanquear y embellecer nuestras almas manchadas por los pecados de desamor,
odio y rencor entre las personas. Pero, belleza estética aparte, la nevada fue
proverbial.
El sábado día 9 de enero del
entrante año 2021 amanecimos rodeados por todas partes de nieve en Madrid y en
nuestro jardín del convento S. Pedro Mártir, O.P., aparecieron muchas ramas
desgajadas de los árboles y los coches dentro del recinto conventual y fuera
ocultos bajo la nieve. Las puertas del convento quedaron abiertas por si los
conductores de los coches atrapados necesitaban refugio para pasar la noche.
Por la mañana muy pronto fui a realizar algunas fotografías en el jardín y a la
entrada del convento me encontré con una señora buscando ayuda después de haber
pasado le noche metida en su coche cerca del convento. La agasajamos con el
desayuno adecuado y algún medicamento de emergencia y ahí terminó la triste
historia. Yo publiqué muchas fotos en FB de nuestro entorno conventual nevado y
abundaron los mensajes de simpatía y admiración. Pero el sábado continuó
nevando prácticamente todo el día por lo que todos los servicios religiosos del
sábado y en domingo en la iglesia conventual quedaron suspendidos hasta que el
temporal de nieve permitiera reanudarlos.
Así estando las cosas, mis
conversaciones telefónicas desde casa culminaron con una muy especial con mi
amigo D. José Manuel Muñoz, ingresado en la Unidad de servicios intensivos de
un hospital. Me contó una vez más sus últimas penas, pero sin disimular la
alegría contenida por el simple hecho de poder hablar conmigo a corazón abierto
en tales circunstancias adversas, tanto por la gravedad de su enfermedad como
los pocos recursos ya existentes para superarla. Nuestra despedida consistió en
tenernos en cuenta en nuestras oraciones ante Dios Padre misericordioso y
clemente.
29. El fusilamiento de la
verdad
El día 10 de enero 2021
amaneció con un tímido clarear del nuevo día que hacía pensar en la aparición
del sol para combatir la nieve y las heladas. Mirando hacia la izquierda hacia
mi ventana podía contemplar el espectáculo de un pino ronchado por el pie de la
copa caída con el peso de la nieve sobre el tejado del edificio del teatro. Fue
entonces cuando abrí la computadora y me encontré con el anuncio del cumpleaños
de Yolande Gimenes, la cual publicaba en su cuenta un gráfico irónico, en el
que una joven señora con los ojos vendados se encontraba de espaldas al paredón
esperado el tiro de gracia del pelotón de la muerte apuntando a la joven con el
“sambenito” fijado en el pecho. Así las cosas, le dirigí las siguientes
palabras de felicitación añadiendo un breve comentario sobre el gráfico mortal
en cuestión.
Hola, Yolande. Deseo de
corazón que tu cumpleaños sea un baño de amor. Todo lo demás vendrá por
añadidura. Tomo nota del espectáculo que denuncias en el que se ilustra el
asesinato de la verdad. Pero sin verdad y amor, no puede haber felicidad en
este mundo caduco ni salvación después de nuestra muerte. Te felicito también
por hacer valientemente esta denuncia contra la muerte de la verdad y la
glorificación del engaño y la mentira, o sea, el nuevo reino imperial de la
postverdad.
La respuesta de Yolande no se
hizo esperar. “¡Gracias, padre Niceto! Los que temen la libertad odian a la
verdad. La que nos ha sido revelada está hecha de amor gratuito, y esto no lo
conciben para todos. Faltaban otros para representarles. En Europa no son solo
los mass media que disparan contra la verdad. Hace ya décadas que se desarrolla
la criminalidad y oficialmente. Feliz domingo, Padre”.
30. El Papa de mis sueños
En las páginas 257- 259 del
tomo I de mis Memorias hablé de mis encuentros y recuerdos con Juan Pablo II. A
lo allí dicho me es grato añadir ahora lo siguiente. Mi ilustre prima Rosario
me sorprende con frecuencia con recuerdos muy gratos. Obligada por el
confinamiento en Madrid por causa de la pandemia y de la gran nevada de la
primera semana del 2021, aprovechó el tiempo en casa para abrir cajones y
descubrir recuerdos como cartas, postales y fotografías entrañables del pasado
más lejano. Por ejemplo, una postal que yo le envié desde Roma expresando mis
sentimientos sobre la elección del Papa Juan Pablo II. Publiqué el texto de la
postal en FB y no hubo dificultad en interpretarla como un deseo premonitorio
consumado. Lo que escribí en la postal de mi puño y letra fue lo siguiente:
“¿Cómo estáis todos, incluido lo más chico? Estoy contentísimo porque ha salido
el “Papa de mis sueños”. Yo le conocía personalmente y de haber hecho el viaje
a Polonia que tenía proyectado, hubiese sido huésped suyo en Cracovia. Ha
recibido su formación intelectual, que es fuera de serie, con los dominicos.
¡Ya veréis qué tipo de Papa se hace en los dominicos! Tiene tal lote de
cualidades humanas que, para que no le faltara nada, es hasta físicamente
elegante”.
La expresión entrecomillada,
el Papa de mis sueños, evoca las jornadas de estudio de las que hablé en el
tomo primero y mi deseo expresado en voz audible de que un hombre como este
fuera elegido Papa. Mi deseo se cumplió y, para que el lector entienda mejor mi
referencia en esta postal a la formación intelectual del nuevo Pontífice,
recomiendo la lectura de lo que escribí en Studium 20 (1/1980) 101-13. Pero
vale la pena ver las dos fotografías siguientes exclusivamente mías.


Estas dos fotos, en efecto,
las hice yo mismo. A la izquierda, la aparición de Juan Pablo recién elegido. A
la derecha, una mirada impresionante que me regaló exclusivamente a mí, en una
iglesia de Roma. En el tomo I renuncié a exponer mis razones para desestimar la
propuesta que tuvo lugar para que yo asumiera el cargo de subdirector de la
SITAE, y de director de un Boletín de información en inglés y español. Ahora me
parece oportuno decir que tomé tal decisión al no encontrar respuesta a dos
preguntas mías. La primera, acerca del ámbito de mis responsabilidades en el
ejercicio de esas dos funciones, y la segunda, acerca de la responsabilidad
económica de mi gestión. ¿A qué persona o entidad pasaría yo las facturas de
mis actividades? No obtuve respuesta ninguna, pero no hay mal que por bien no
venga. Con el tiempo me alegré mucho de no haberme comprometido a nada en
aquella ocasión, pues por diversos motivos como la salud y otras circunstancias
ajenas a mi voluntad, difícilmente hubiera yo podido cumplir satisfactoriamente
con las obligaciones anejas al cargo que me encomendaban.
31. Súplica
de un joven estudiante
“Muy respetado y admirado Sr. Niceto Blázquez, reciba un
cordial saludo. Mi nombre como aparece
en mi cuenta de Facebook es Carlos Daniel Pimienta, soy estudiante de filosofía
de la Universidad de Cartagena, Colombia. Me encuentro actualmente realizando
mi tesis de pregrado titulada: "El concepto de verdad en la ciudad de Dios
de Agustín de Hipona", y una de las bibliografías secundarias primordiales
que además ya he leído, es su libro "Filosofía de san Agustín" que me
ayudado formidablemente. Sin embargo, la biblioteca del Banco de la República
únicamente cuenta con un único ejemplar, y actualmente no está disponible. Por
tal motivo me he atrevido a escribirle por este medio pidiéndole con el mayor
de los respetos si usted pudiera concederme una versión digital de la obra. Con
la seguridad de utilizarla únicamente para fines académicos. Muchas gracias de
verdad por su contribución a la filosofía y la teología”.
- Hola, Carlos. Perdona mi
retraso en responder a tus amables y generosas palabras. Te felicito por haber
escogido el tema de la verdad y en S. Agustín, sobre todo en esta época que
vivimos de pandemia o coronavirus de la mentira institucionalizada llamada
Postverdad. Buscaré lo que me pides y te lo enviaré por correo
electrónico. Un abrazo y hasta pronto.
- “Estimado y admirado profesor Niceto Blázquez, soy
Carlos Daniel Pimienta, el joven que anteriormente le había escrito por
Facebook solicitando como favor académico su obra "La Filosofía de san
Agustín" en formato digital. He tardado en responder a su respuesta y
amplia generosidad debido a que estuve enfermo. En consonancia con lo que usted
llama de mentira institucionalizada fui al médico con síntomas generales y
supusieron sin ningún tipo de revisión ni detenimiento que tenía coronavirus,
sin embargo, después de 3 días empeoré y fue de emergencia. Al llegar al
hospital unos insistían en que tenía coronavirus y otro médico decía que
padecía dengue, en efecto, luego de realizarme exámenes, di positivo para
dengue y negativo para coronavirus. Así como yo, muchas personas padecen
enfermedades diferentes, pero debido al paradigma de la enfermedad en boga, se
quedan sin el debido tratamiento. Y qué decir del desempleo, la pobreza y la
informalidad que las medidas administrativas han traído acá en Colombia y en mi
ciudad Cartagena de Indias, o de las cadenas y las prohibiciones a las
reuniones y cultos religiosos, en fin, un caos a partir de paradigmas científicos
que se mezclan con los sociales. Gracias a la divina providencia que nunca me
falta estoy bien, con muchas ganas de leer su obra de la cual estoy muy
agradecido de haberme podido acercar a ella antes. Le deseo mucha fuerza,
diligencia y paz. Con sumo respeto y admiración”.
- Querido Carlos, siento
mucho todo lo que me cuentas y espero que no te desanimes. La vida es dura,
pero al final Dios la ablanda, aunque a veces parezca que la endurece más. Te
adjunto un archivo con el texto del librito sobre la filosofía de S. Agustín
con la ilusión de que sirva por lo menos para aliviar tus penas y dolores en
este valle de lágrimas. Un abrazo inmenso desde esta parte del Atlántico.
32. Mensajes,
visitas y conversaciones pastorales
-Hola ¿cómo estás? Me estaba
acordando de ti. Y aquí estoy solo para darte las buenas tardes, porque aquí
poca cosa nueva. Covid va cogiendo viento y José Luis acusando el cansancio y
debilidad. Efectos secundarios de la radioterapia, es normal. ¡Bueno! ¡Fuera
penalidades! Yo bien, practicando la paciencia y aceptando el presente. Estoy
bien. No pierdo la esperanza de que pronto el virus nos abandone y pueda darme
una vuelta por Madrid.
- Reina, sólo puedo ofrecerte
mi mísero corazón para acompañarte en tus penas y trabajos en estos momentos
difíciles que nos ha tocado vivir. Sí, que nos abandone el virus y nos deje
solos con Dios y su amor. Todo lo demás vendrá por añadidura. De corazón a
corazón te mando un abrazo para José Luis. Dile que me tienes informado de todo
y que le acompaño con mis recuerdos y oraciones. Os quiero.
La noche del 23 al 24 de
enero 2021 la pasé sorpresivamente bastante mejor que las noches anteriores y
deduje que esto había sido una gracia providencial para atender a los
requerimientos pastorales del domingo. Por la mañana recibí a José Antonio
Corchado Quílez acompañado de Rafael Rafael Portillo, sobrino de Álvaro del
Portillo, sucesor inmediato de José María Escrivá, fundador del Opus Dei. Al
primero le entregué un ejemplar del tomo VI de mis Memorias, y al segundo un
ejemplar de las Memorias del P. Silvestre Sancho, O.P., que ya conocía por José
Antonio. Rafael había sido miembro de la Obra y había ejercido puestos de alta
responsabilidad en Filipinas, pero llegó el momento de decir hasta aquí hemos
llegado, y abandonó la Obra con los traumas propios de todos los que
abandonaron dicha institución. El encuentro fue más largo de lo previsto debido
sin duda a la sensación de agrado por parte de los tres. El Covid/19 no
permitía lujos y tuvimos que despedirnos sin rechistar. Pero en la portería del
convento había gente esperando para confesarse y yo seguí allí escuchando penas
y quebrantos de personas cargadas de ansiedad y dolor moral. Como era mi
costumbre, traté de infundir en ellas esperanza y confianza en el amor de Dios,
ahuyentado el miedo a la muerte y las enfermedades, y haciendo una catequesis
de los sacramentos de acuerdo con las circunstancias creadas por el Covid/19.
Por ejemplo, cómo seguir la misa en la televisión y recibir el perdón de los
pecados sin necesidad de presentarse físicamente ante un confesor, al modo
habitual en circunstancias normales.
Por la tarde sonó el teléfono
y la conversación duró aproximadamente una hora, hablando de la necesidad del
amor a quienes nos han hecho mal, como la única medicina curativa de las
enfermedades del alma. La señora Alice Dubuc me contó historias muy lindas de
su experiencia personal en esta materia y también historias muy tristes, pero
destacando las múltiples formas en las que Dios nos habla a la conciencia, para
superar la pedagogía pastoral del miedo con la pastoral del amor, tal y como
Cristo nos enseñó.
Por otra parte, dos lindos
mensajes. Mi antigua alumna Pilar, me envió un mensaje de voz con estas
palabras. “Niceto, cielo, buenos días. Sólo decirte que hoy es el cumpleaños de
Lidia. Te lo digo por si en algún momento le quieres mandar un wasap. La he
preguntado cómo se sentía y me ha respondido que con más responsabilidad.
Cumple 9 años y nos hemos reído mucho con su respuesta. Espero que tú estés
bien, cielo. Ya hablaremos. Hoy estamos comiendo aquí en casa, haremos una
barbacoa y eso es todo. A ver si hablamos, Niceto. Te quiero mucho”.
Como respuesta a este
requerimiento amoroso de la abuela para su nieta, se me ocurrieron sobre la
marcha las siguientes palabras de felicitación a la niña:
Querida
Lidia la de mi corazón,
Te
deseo un día muy agradable,
Como
merece una joven como tú,
Tan
hermosa y más responsable.
(Niceto:
24/I/2021)
La respuesta de Pilar no se
hizo esperar. “Buenas noches, Niceto. Ya le mandé tu felicitación a Lidia.
Seguro que le va a encantar. Gracias por todo tu amor y que pases una feliz
noche. Te quiero, corazón”.
Pero la penúltima conferencia
telefónica del día fue una lluvia de penas y dolores de una entrañable amiga
andaluza de edad avanzada. Se había caído en casa con grande riesgo de haber
muerto. Una caída que se sumaba a otras muchas en casa y en la calle. Por si
esto fuera poco, una hija suya y otros miembros de la familia resultaron atrapados
por el Covid19 y sus dolores físicos no cesaban con un sistema óseo muy
degenerado. Nos despedimos con las buenas noches de rigor, con el indispensable
consuelo de la providencia de Dios, que sabe sacar bienes de males y alegrías
del llanto. Así las cosas, yo pido a Dios que me siga ayudando a escuchar a las
personas que sufren para hablarles de las maravillas de su amor reflejadas en
la personalidad de su rostro visible Jesucristo. En este contexto, la noticia
de última hora sobre la implantación de un DAI a mi amigo José Manuel Muñoz, me
sirvió de alivio frente a la tristeza contenida por la conversación telefónica
con mi amiga andaluza sufriente.
33.
El Covid/19 desde Venezuela
El interlocutor del siguiente
coloquio, Padre Jesús María Hernández, O.P., es un es un misionero
ejemplar en Venezuela atrapado por el Covid/19. Con este mensaje envía
adjunto un relato pormenorizado sobre su experiencia como paciente del terrible
virus.
“Querido Niceto, espero que
te encuentres bien al recibo de este correo. Te mando un saludo a la vez de
compartir contigo una breve reflexión que he hecho de mi experiencia durante
estos días de enfermedad con covid. He estado doce días hospitalizado. Quiero
que este escrito sencillo sea un testimonio del amor gratuito de Dios por mí y
que se ha manifestado a través de los hermanos. Cuídate. Dios quiera que el
próximo verano nos encontremos por Madrid. Un abrazo fraterno”.
Mi respuesta inmediata, antes
de leer su testimonio adjunto, fue el siguiente.
Querido Jesús María, perdona
que no haya correspondido antes a tu bello mensaje compartiendo tu experiencia
del virus fraternalmente conmigo. Espero que ya estés de vuelta del contagio y
dispuesto a continuar tu apostolado misionero fortalecido con esta experiencia
vital. Esta circunstancia se presta mucho a reflexionar sobre lo que realmente
es valioso y necesario en esta vida y lo que es sólo transitorio y efímero.
Nosotros, gracias a Dios, tenemos ese recurso a la Trascendencia más allá del
tiempo y el espacio con la vista y la atención puestas en la vida, muerte y
resurrección de Cristo. Yo estoy comprobando por mí mismo y por mis relaciones
con los demás, que este consuelo en las adversidades es la mejor medicina del
alma humana para curarnos en salud contra el miedo y la desesperación que tiene
mucha gente que no ha recibido esta gracia nuestra de la fe cristiana. Yo
superé muy bien la crisis del virus, pero con 83 años a la espalda y mis
dolencias crónicas, ya comprenderás que el encuentro con el Padre está cada día
más cercano. Pero pienso que, si ese encuentro con Dios es feliz, todo lo demás
me sobra. Con estos sentimientos te mando un abrazo fraterno y mi oración, que es
lo único que ya puedo ofrecerte. Doy por supuesto que ya estás de vuelta de la
crisis, y que darás comienzo a otra etapa nueva de tu misión apostólica por
esas tierras venezolanas, o donde sea. A fin de cuentas, Dios y su amor está en
todas partes. De nuevo un abrazo inmenso y mucho ánimo.
El texto testimonial adjunto
del P. Jesús María Hernández fue el siguiente: “El COVID: Una visita de Dios a
mi vida. “Año nuevo, vida nueva. Uno empieza el año tratando de hacer
propósitos. Con los años uno prefiere no hacerlos porque no se cumplen o
aprende a hacer solamente uno. Mi propósito en este nuevo año era evitar todo
aquello que me quitara la paz por mis pensamientos.
El día uno de enero me
levanté con esto en mente, pero resulta que ese día no amanecí muy bien. Me
dolía la cabeza y sentía algo de mareo. Lo primero que pensé que era debido a
que me trasnoché viendo televisión y mandando mensajes, ya que como era Año
Nuevo, no quería acostarme tan temprano como otros días.
Llamé al Dr. Carlos para
decirle cómo me sentía. Entonces ante la posibilidad que fuera Covid, me indicó
un tratamiento para sobrellevarlo, ya que no tenía ningún síntoma fuerte.
Vitaminas, paracetamol, ibuprofeno, revisar la temperatura. Al día siguiente
decidí volver a repetirme la prueba del Covid que me había hecho cinco días
antes y di positivo. Ya era claro lo que tenía y había que tratarlo. El domingo
3 fui a hacerme una hematología y una tomografía de los pulmones para ver cómo
estaba afectando el virus en mis pulmones. El resultado no presentaba nada
mayor, aunque sí había evidencia de alguna lesión. De momento permanecería en
casa porque los síntomas no eran fuertes y se podían controlar.
Así estuve en casa desde el
día uno hasta el seis. A todo esto, estaba en comunicación con los doctores
Óscar Mora y Carlos Villamizar, quienes atendieron al P. Edixsandro, y en la
última semana estaban cuidando en la Policlínica del Táchira al P. Antonio.
Además de preguntar por el estado del P. Antonio, yo les comentaba cómo me iba
sintiendo y ciertas dificultades que iban apareciendo. El martes 5, el padre
Antonio regresó a casa con el alta médica y acompañándole Ricardo Chang, para
cuidarle como enfermero. Ricardo subió a mi habitación y se dio cuenta de cómo
me encontraba, con fiebre y de que necesitaba algo más en mi tratamiento. Él
comentó con el Dr. Villamizar de mi situación.
El día seis, día de la
Epifanía del Señor, tenía que hacerme una hematología que el Dr. Mora me había
pedido el día anterior para ver cómo seguía. Sin embargo, ese día amanecí con
una gran debilidad para salir de la habitación e ir a la clínica. Empecé a
solicitar el favor de que alguien me pudiera hacer la extracción de sangre en
la habitación y llevarla al laboratorio. Llamé a la Dra. Ana Navas y ella me
puso en comunicación con Monseñor Mario Moronta, quien movió sus contactos. En
este tiempo, de llamadas y consultas, el Dr. Villamizar me llamó y me dijo que
me fuera de una vez a la clínica. La debilidad era grande y no se debería
correr ningún riesgo, ya que estábamos en el día sexto y hasta entonces no
había tomado ningún antibiótico y la fiebre era alta. Y esa fue la decisión de
ir a la Policlínica del Táchira para que allí me pudieran aplicar el
tratamiento que necesitaba y hacerme el seguimiento para que la cosa no fuera a
mayores.
Me buscó una ambulancia de
Protección Civil, porque no sentía fuerzas para bajar desde mi habitación a la
calle e ir en el carro. Gracias a Dios, el desayuno hizo su efecto y recobré
energía y pude bajar por mí mismo y subir a la ambulancia para el traslado.
Llegué a la policlínica
resonando en mi interior la experiencia vivida con el P. Edixsandro. El día
anterior el P. Antonio había vuelto a la casa recuperado y con mucho ánimo.
Ahora era yo el que se iba.
Desde mi llegada a la Clínica el trato fue muy bueno. Los doctores ya
habían dispuesto mi ingreso sin demoras de la zona de Triaje, ni papeleos. El
P. José Gregorio Goyo se encargó de hacer todo lo demás. El personal sanitario
se volcó y empezaron a aplicarme el tratamiento. Me sentí tranquilo, porque
allí iba a estar bien cuidado, algo que en la casa no se podía por las
circunstancias especiales de un enfermo con Covid. No se puede entrar en la
habitación del enfermo, hay que evitar todo lo que a las otras personas pueda
ponerles en riesgo de contagio. Y así también empezaría el tratamiento de
hidratación, antibióticos, vitaminas, esteroides y todo lo que se necesitara.
A partir de ese momento fue
dejarme llevar por el tratamiento, los cuidados de doctores y enfermeras. No
pensé en absoluto de cómo podía ser, sólo dejarme tratar. No me preocupaba de
cuánto me llevaría estar allí.
He de confesar que me
molestaban los mensajes del celular. Hubo dos cosas que desde el principio
empecé a reaccionar negativamente. Por un lado, contra los consejos, “remedios”
caseros que me trataban de indicar. Las preguntas impertinentes que si me
estaban aplicando esto o lo otro. ¡Porque ahora todo el mundo entiende de
medicina y más de Covid! A mí me interesaba que me dejaran en paz y me ponía en
manos de los doctores y enfermeras y ellos sabían qué tratamiento necesitaba.
“Que si el té de la hoja de guayaba, que la cúrcuma, que el limoncillo eran muy
buenos…” Todos esos comentarios me molestaban. Así como preguntarme por el tratamiento.
“¿No te dan esto o lo otro?” “A mí me vino muy bien, me lo recomendó el
médico”. Yo sólo quería escuchar o seguir a los médicos y enfermeras que me
estaban cuidando. A ellos me confiaba, no quería escuchar otras voces.
Otro inconveniente al principio
era cómo manejar el tema de mi familia, estando lejos. Mi madre nerviosa. Y en
algún momento me culpabilizaba de mi contagio. Que por qué no había tenido
cuidado. Que siempre me lo estaba diciendo que es un virus muy contagioso. Algo
que también que tuve que pedirle, a pesar de ser mi madre, que no me repitiera
tal cosa.
Antes del contagio, he de
confesar que me sentía muy seguro de que estaba haciendo todo en regla para que
no pudiera pasar. La cuarentena estricta sin salir de casa, medidas de limpieza,
uso de mascarillas, (FPP-N95), uso del alcohol. No creí que siendo tan
disciplinado me pudiera llegar a contagiar. Claro, nunca perdí de vista que
había que seguir siendo humano, y que, si tenía a un hermano en la comunidad
contagiado, no lo dejaría de atender a él como tampoco lo hice con Edixsandro.
Siempre era un riesgo, pero la caridad nos lleva a ser prudentes corriendo los
riesgos. Muchas veces en este tiempo he pensado en las otras épocas de la
historia donde también hubo epidemias. Muchas personas, corrieron el riesgo de
la caridad.
A pesar de mi seguridad, de
cumplir con las normas de bioseguridad, Dios tenía un plan muy distinto al que
yo pensaba. El “bicho” se coló. ¿Cómo? No lo sé. Cierto es que entró en mi
cuerpo para cumplir una misión.
La experiencia la considero
una gracia de Dios. El Covid ha sido una visita de Dios y de María a mi vida.
Continuando con lo vivido, uno de los aspectos más duros de estos días ha sido
el batallar con el aspecto emocional, psicológico y espiritual. Estaba aislado
de toda la gente que quiero y que no podía sentir su cercanía física. La
lejanía física no fue lo más fuerte, pues no me sentí abandonado, ni sólo. Lo
que más me costaba era enfrentar el miedo o la depresión. Se agolpaban por
momentos las imágenes de la experiencia vivida con la enfermedad de fray
Edixsandro. Recordaba tantos momentos en los que le acompañé en su enfermedad.
El ver cómo fue su deterioro. Cuando me subían el nivel de oxígeno, ya me veía
que iba en el mismo camino que él. Luego recordaba las crisis que sufrió, las
informaciones de los doctores. Pensaba que donde yo había ido a la clínica a
llevarle lo necesario como medicinas, ropa, ahora estaba yo enfermo. Me venían
los recuerdos de la noticia de su fallecimiento, de cómo tuve que decirlo a los
otros padres. Acompañar sus restos al crematorio, recoger sus cenizas. Sentía
miedo. Yo le decía a Dios: “yo creo que eres bueno, que no quieres nada malo
para mí, confío en ti que nada malo me puede pasar. Pero siento miedo, siento
que no confío en ti como debiera”. Seguía creyendo que “nada nos separará del
Amor de Dios.” Ahora parecía teoría, porque sentía miedo y no sabía cómo
encajarlo eso en mí, en mi confianza en Dios. Y oraba a Jesús y a María
pidiendo que me abrazaran, me arroparan para sentir su consuelo. Sentía
vergüenza, de cómo a pesar de todo lo bueno que es Dios, y lo mucho que me ama,
ahora sentía miedo que me pudiera morir. Me sentía que fallaba a esa confianza,
a lo que creo y predico. Y lloré porque me sentí así.
La enfermedad del Covid
afecta el aspecto emocional. No sólo es lo pulmonar, la respiración, los
ahogos, sino que afecta a los nervios a las emociones. Por momentos me sentía
bajo de ánimo, aunque no creo haberme sentido en ningún momento deprimido.
Y por otro lado pensé, y si
me muero, tanta gente rezando por mi salud. ¿Cuál es el testimonio del poder de
la oración para sanar? A lo cual Dios me habló diciendo, tranquilo, que el
testimonio del poder de la oración lo doy yo, no tú. Y me tranquilizó, saber
que no tenía que preocuparme de nada. Todo estaba en las manos de Dios.
Así fueron pasando los días.
Sólo tenía que estar, dejarme cumplir el tratamiento, dejar que todo hiciera su
efecto. Nada fue forzado. Todo fue gratuito.
La experiencia de la gratuidad
es una de las experiencias más fuertes que he podido experimentar en estos
días. Dejarme hacer, total disponibilidad para que la vida fluyera y recobrara
la salud. Yo no exigía nada y sin embargo todo se me estaba dando. Dios lo
había dispuesto todo, para que en la clínica todo fuera funcionando, no me
faltaran las medicinas necesarias, ni los cuidados. Los médicos estaban
cumpliendo su misión, las enfermeras, los terapeutas de la respiración, el
personal de limpieza, de cocina. Tantas cosas y todas eran un regalo de Dios,
para que yo me pudiera recuperar. Y, por otro lado, mis hermanos de comunidad,
los cercanos como los que están lejos físicamente, tenía en ellos la plena
confianza que estaban haciendo lo posible para que todo fuera en orden. ¡Muchísimas
gracias a todos!
Han sido doce días
hospitalizado. Una experiencia que, a pesar de la enfermedad, ha sido una
gracia de Dios. Es una experiencia que Dios me ha dado a mí, que no la hubiera
buscado de ninguna manera si no es por esta enfermedad. El Covid ha sido una
visita de Dios a mi vida. A pesar de los múltiples cuidados que había tenido
para evitar el contagio. Dios hizo que el “bicho” se colara en mi vida. Me
sentía seguro de creer que cumplía con todas las normas de bioseguriad, uso de
mascarillas, lavado de manos, distanciamiento. Y, sin embargo, el virus me
alcanzó. No sé cómo fue, pero lo cierto que ha dado una nueva luz a mi vida.
Sigo orando para que esta
pandemia acabe. Oro por todos los que trabajan por aliviar el sufrimiento de la
enfermedad, pero sobre todo agradezco a Dios porque a pesar de todo me ha hecho
experimentar su amor gratuito, a través de tanta gente buena, que
desinteresadamente, sin conocerme me han cuidado, han orado y han hecho posible
que me pueda sentir recuperado. Fr. Jesús María Hernández, OP. 21-01-2021,
Memoria de Santa Inés”.
Este texto testimonial se
comenta por sí solo y por ello dejo al lector en contacto directo con el
mensaje del mismo.
34.
Preguntas, respuestas y felicitaciones
Saludos, Padre. Consulta.
¿Por qué a los herederos del trono de España se les bautiza en la pila de Sto.
Domingo de Guzmán? ¿Qué simbolismo tiene? Ejemplo. La Princesa de Asturias usó
esa pila bautismal, pero su hermana no. Lo de usar aguas del río Jordán se
entiende por su simbolismo. Gracias y un abrazo enorme. ¡Qué lindas fotos de la
nieve! Aquí mucho calor en Chile. Mi respuesta fue la siguiente.
Felipe III (1578-1621) quiso
que la pila en la que santo Domingo de Guzmán fue bautizado en la iglesia
parroquial de Caleruega, fuera llevada a Valladolid para bautizar en ella a su
hijo Felipe IV. Luego, la pila fue llevada a Madrid al convento de las Madres
Dominicas de clausura, donde se conserva actualmente como una joya artística e
histórica. ¿Razón simbólica de esta tradición bautismal de los herederos de la
monarquía española? La explicación más probable es, sin olvidar motivos
piadosos, porque los padres de santo Domingo de Guzmán, D. Félix de Guzmán y
Dña. Juana de Aza, estaban emparentados con las diversas monarquías españolas y
portuguesas de aquellos tiempos, y descendían de los condes fundadores de la
Monarquía de Castilla. En este contexto se explica también por qué, hasta
tiempos no lejanos, el Maestro General de los Dominicos, como sucesor de santo
Domingo, recibía el título honorífico de Grande de España. El destinatario de
esta respuesta respondió dando las gracias y destacando el dato desconocido del
título honorífico español otorgado en tiempos pasados al Maestro de la Orden de
Predicadores en tanto que sucesor de santo Domingo de Guzmán.
Por otra parte, el día 29 de
enero el 2021 amanecí con mejor estado de salud que en días pasados, y me
encontré con mensajes dignos de ser destacados. Por ejemplo, mi hermano Ángel
me comunicó que el proceso de recuperación de la intervención quirúrgica oftalmológica
a que había sido sometido, se estaba llevando a feliz término. Pero mi amigo
Santiago Sánchez Casillas, me comunicó que su madre Juana, de la que yo
conservaba recuerdos muy lindos desde mi niñez, había fallecido. El mensaje
venía ilustrado con una hermosa foto que me llevó a responder con el siguiente
comentario. Muy hermosa es la rosa que nos ofrece tu madre, pero más hermosa
todavía es ella, con un cielo bien merecido.
Luego abrí la computadora y
me encontré con el anuncio de cumpleaños de Mercedes Martín Martín y Janine
Rusneac. Ambos nombres han aparecido con frecuencia en mis Memorias. A Mercedes
la felicité por teléfono y me dijo que se sentía una mujer afortunada por el
simple hecho de existir en un mundo tan convulso y egoísta como el nuestro,
invadido por el coronavirus y el egoísmo humano. Me prometió una pronta visita.
Pero en el blog de “Danzas Hoyocasero” aparecía publicada una entrega más de
las memorias de D. Antonio Blanco, médico de Hoyocasero, y me pareció oportuno
publicar al final de la entrega el siguiente comentario. No recuerdo haber
conocido personalmente a D. Antonio Blanco, pero me hubiera gustado conocerle y
hablar con él. Es consolador que un profesional de la medicina como D. Antonio,
hable en sus memorias de Hoyocasero y la vida de sus habitantes, reflejando una
categoría humana y profesional de la que carecen los promotores políticos,
jurídicos y sanitarios de la eutanasia legal en España como complemento
mortífero del Covid/19.
Como felicitación de
cumpleaños de Janine Silvia Rusneac, le escribí lo siguiente: La multi ani
fericiti, Janine. Te îmbratizez cu mult drag si cu dorintele de sanatate si
bucuriei spiritali. Sa Dumnezeu te binecuventez. Cuando estaba escribiendo este
mensaje, sonó el teléfono y sospeché quién era quien llamaba. No me equivoqué.
Pocos minutos antes había yo pensado en llamar a esta persona. Me ocurre con
frecuencia esa sintonía de pensamientos con los de otras personas. Como
conclusión de nuestra conversación le aconsejé a la anciana señora que dijera a
su médico eso mismo que me había dicho a mí, en lugar de interpretar el
resultado de su medicación por sí sola. Podía hacerlo por teléfono y no lo
hacía. Le dije que el paciente consulta a su médico siempre que tiene necesidad
sin pensar más. Vio la luz, me prometió hacerlo, me dio las gracias y terminó
la conversación.
35. Recuerdos felices compartidos
Un día de la última semana de
enero de 2021 publiqué en FB una fotografía de las ruinas actuales de mi casa
de infancia en Hoyocasero con esta breve descripción informativa: Complejo
residencial de mis padres en Hoyocaseo. A la derecha, la vivienda cuya entrada
era un hermoso jardín con plantas florales y árboles frutales. A la izquierda
estaban la cafetería y el salón de baile conectados por fuera y por dentro con
la vivienda. De frente, un frontón de pelota, actualmente convertido en el
patio de una hermosa y confortable casa de vacaciones y reuniones familiares,
obra de mi hermano Ángel. En frente de la vivienda hay otra hermosa casa
moderna de mi hermano Mariano y mucho más. A las pocas horas aparecieron los
siguientes comentarios.
- PETRI DIAZ: “Qué bien lo
pasamos en el salón de baile. Bonitos recuerdos. Un abrazo padre Niceto”.
- Igualmente, Petri. Vale la
pena pensar en aquellos recuerdos para contrarrestar los malos momentos que nos
está tocando vivir ahora con la pandemia y otras eventualidades.
-
ELEBRO CARPIO GONZÁLEZ: “Es muy espaciosa”. Cuando he leído que tenía sala de
baile, me ha dejado asombrado”.
- Crecí haciendo baile para
los demás y nunca intenté siquiera aprender a bailar. Si te dice alguien que me
ha visto bailar alguna vez, te está contando un chiste. No le creas. ¡Las paradojas
de la vida!
- Sí, el complejo era muy
espacioso con una vista panorámica impresionantemente bella con el famoso pinar
de Hoyocasero y la sierra de Gredos al fondo.
- Me ha recordado a esos
balnearios donde la gente se dedicaba a descansar, pasear, leer, y sobre todo,
separarse de la vida de gran estrés que llevaban en las ciudades; y claro, si
se podía también conocer a la gente, ¡mejor que mejor!
- PETRA DEL RÍO: “Ha llovido
mucho desde entonces. ¡Cómo pasa el tiempo!
- Tienes razón. Yo, con mis
83 años de edad a la espalada, tengo la impresión de que todos aquellos felices
recuerdos de infancia tuvieron lugar anteayer.
Un día meditando por la
mañana en un momento en que no me sentía bien a causa del estado de
hipertensión, se me ocurrió diseñar un cuadro representando el triángulo
teológico del amor.
36. El amor, esencia y néctar de
Dios para repartirlo entre los demás
El precepto de la caridad es
como una moneda con anverso y reverso: Dios Padre, Hijo y Espíritu santo y
nosotros los seres humanos. Dios Trino es la fuente del amor verdadero, que los
seres humanos hemos de repartir los demás. No hay verdadero amor a Dios sin
amor al prójimo, ni amor verdadero al prójimo prescindiendo de Dios. Sin amor
al prójimo nuestro amor a Dios es un engaño. Sin amor a Dios, es filantropía
narcisista y egoísta. Mantengámonos pues todos unido por el vínculo del amor
divino que enlaza nuestros corazones.
Este diseño grafico del amor
trinitario divino se lo envié a una anciana amiga andaluza y me respondió con
el siguiente mensaje:
- A sí es, qué alegría de
poder contar con alguien, que esté unido a mí por el amor de Dios. Gracias.
Este mensaje me da mucha tranquilidad, es un gran regalo de Dios porque, desde
muy joven he tenido el miedo de poder quedarme con alguien y no ha sido nunca
mi intención. He tenido pensamiento y pregunta: ¡Por qué, si yo soy tan poquita
cosa como para que me quiera alguien tan importante! Pero no me dejaba llevar
por eso y se me ha dicho muchas veces que soy demasiado cercana. Nunca me he sentido
demasiado cercana, posiblemente sí humana sin doble intención, y este mensaje
me da una tranquilidad impresionante; es un gran regalo de Dios porque nunca he
dudado de tu buen hacer, pero tampoco nunca me habías dicho lo que esta noche:
Unidos por amor de Dios, personas comprometidas que desean vivir con Él y Para ÉL.
Feliz descanso, buenas noches y un abrazo en el amor que nos une. La
conversación telefónica que tuvo lugar después fue larga y me explicó oralmente
el significado de sus palabras escritas. Desde niña fue siempre muy sensible a
las necesidades de los demás y tenía muy buenos recuerdos del ejemplo de sus
padres. Por ello se acercaba a la gente para ayudarla, pero siempre manteniendo
distancias para no quedar enganchada con nadie con intereses de todo tipo,
incluidos los sentimentales. La conversación terminó comentando una entrevista
con el Obispo de su diócesis para informarle sobre la conveniencia de recambiar
al párroco de su parroquia, debido a los achaques que padecía de salud y la
repercusión de los mismos en sus actitudes pastorales. Tal vez el Obispo pensó
que esta señora iba a hablar mal del párroco, cuando en realidad, fue a pedir
que se tuviera más en cuenta su estado de salud liberándole de las
responsabilidades parroquiales. Cuando estábamos comentando el próximo
reemplazo del Obispo, llegando ya a la edad de jubilación canónica, sonó el
teléfono requiriendo mi presencia en la zona de emergencia para administrar el
sacramento de la penitencia en tiempo de pandemia. Ella comprendió al tiro que
debíamos interrumpir nuestra conversación para que yo fuera a repartir a los
demás el amor que Dios antes nos había dado a nosotros, de acuerdo con el
mandato cristiano de amor a Dios y al prójimo, que era el mensaje teológico
esencial del gráfico triangular que yo había divulgado.
- Buenas noches, reina,
estando Dios por medio, todo lo demás viene por añadidura. Te quiero y doy
gracias a Dios por tu amor.
- Gracias igualmente. Con ese
título de reina no me conozco, me es más cercano hermana Soledad e incluso
madre.
TERESA DEL RÍO tiene una
larga historia conmigo desde que hacía los cursos de doctorado en la
Universidad. Bien entrada ya en años, no desaprovecha ocasión para enviarme
mensajes dignos de recordar. La pandemia del coronavirus suele ser el detonante
de munchos mensajes amorosos como este: “¡Hola, corazón! Hace algunos días que
no sé nada de ti. Si estás ocupado no importa, pero sí quiero saber que te
encuentras bien. Tu saludo me llena de energía. Te mando besos y abrazos con mucho cariño.”
- Buenos días, amor. No cosa
grave, pero con cuidado para evitar que se altere la tensión. Gracias por tu
amor tan saludable para mí. Estás siempre en mi corazón cuando me dirijo a
Dios. Te quiero mucho.
- Eres muy lindo y me tienes
en el recuerdo en el mejor momento, que es cuando te diriges a nuestro Dios y
Padre. Muchas gracias Niceto. Te quiero y que tengas un buen día.
- Pero tú eres un amor.
Pidamos a Dios que nos ayude a mantener nuestros corazones unidos con el lazo
del amor. Estoy convencido de que Dios va a escuchar nuestra oración. ¡Qué
ilusión el solo pensarlo! Como ilustración de la respuesta adjunté una
fotografía en la que aparezco yo teniendo en mano un ramo de fruta recién
tomada del árbol.
- ¡Gracias Niceto! Representas
la abundancia del corazón.
PILAR SEBASTIAN.
- Muchas gracias mi cielo, te
quiero. Para que tengas a mis 4 nietas juntas en una foto. No es fácil hacer
una foto donde estén las cuatro y era el cumple de Lidia. La foto era realmente
hermosa.
- Primero, me como a las cuatro y después te
como a ti. Y no por filantropía sino por amor.
Sí, al mensaje escrito siguió
una conversación telefónica comentando el significado teológico del triángulo
del amor de Dios a los hombres para que nosotros lo repartamos luego entre lod
demás como buenos hermanos hijos de Dios. En este contexto, yo quería evitar la
confusión de la filantropía sin más con el amor al prójimo, pero tenía la
palabra en la punta de la lengua, y no sé por qué, me quedé en blanco como si
dicha palabra se hubiera borrado de mi memoria.
Un día publiqué un Cristo que
tengo en mi habitación, con el siguiente comentario: Cristo murió a causa de la
pandemia de maldad humana existente y el coronavirus de nuestros pecados. Pero
nos devolvió la pelota con su resurrección de entre los muertos y su amor. A
ver quién da más.
PETRI DÍAZ: “Que Dios nos
proteja de este Virus tan malo”.
BEATRIZ BASENJI: “ÉL fue lo
máximo y continúa siéndolo”.
37.
Jasmine Abdul Alfata, luto de la señora Milá y mensajes de amor
Hola Niceto, soy Jasmine, la
chica afgana que conoció en un evento en Madrid. ¿Cómo está? Espero que muy
bien. Por favor, respóndame a este email cuando lo vea, tengo muchas ganas de
saber de usted. Muchos besos y saludos desde Londres.
Jasmine”.
Jasmine, corazón. ¡Qué
alegría me da tener noticias tuyas! ¿Te puedo escribir a tu correo mail normal?
Mándame un mensaje desde tu mail. Cómo te encuentras con el Covid/19? Yo estuve
10 días en el hospital por causa del covid, pero, gracias a Dios, lo superé
satisfactoriamente. Te quiero mucho.
¡La pandemia y
la nieve! ¿Te acuerdas? Cuando paso por aquel lugar donde entramos para rezar
juntos me cuerdo mucho de ti. Fue una tarde maravillosa. Muchas gracias por tu
visita. En mi corazón siempre estás conmigo. Besos y cariños. ¿Cómo están tus
padres y hermanos? ¿Siguen en Madrid?
¡¡¡Niceto!!! Me alegro
inmensamente de recibir noticias suyas y de que esté bien. Siento mucho que lo
haya pasado tan mal durante la pandemia, pero me alegra muchísimo saber que lo
ha superado todo y que ahora esté bien. ¡Dios ha estado con usted! Quería
disculparme por no haberle escrito en todo este tiempo y por haber
desaparecido. Espero que me perdone.
Con 101 años cumplidos, la
señora Milá me anunció la muerte de su hijo víctima de la pandemia. Es el
segundo que ha fallecido de los doce que trajo amorosamente a este mundo.
Confiesa que la muerte de dos hijos es muy fuerte para una madre. Hablamos de
muchas cosas importantes como la pena de muerte y situaciones de la familia,
castigada por la pandemia. Ella misma había superado el envite traidor del
virus y se iba paseando por diversos miembros de su familia. Pero su fe en Dios
Padre la conforta siempre en todas sus penas y angustias existenciales. Se
sentía muy feliz por los padres que había tenido, y orgullosa de su marido
Manuel y nidada de hijos y nietos admirables. Nos confesamos mutuamente la
alegría de habernos conocido en la guerra ganada contra la pena de muerte con
la corrección del catecismo sobre este tema, y nos encomendamos a Dios con la
ilusión de tener un encuentro feliz con Él cuando llegue el momento del
encuentro más allá de la muerte. Cuando descuelga el teléfono y constata que
soy yo quien la llama, se emociona mucho como si fuera algún hijo suyo que la
reclama. Lo mismo me ocurre cuando se pone al teléfono mi querida tía Diosdada,
con 102 años cumplidos. Sólo tienen para mí palabras amorosas y rebosantes de
fe y confianza en Dios. Para mis adentros pienso siempre que he tenido la suerte
de conocer y tratar de cerca a dos santas mujeres como aquellas del Evangelio
que seguía a Jesús con el alma y el corazón. Por lo demás, estos coloquios
tuvieron lugar cuando yo reproducía en la computadora las cartas autógrafas que
mi padre y mi madre me escribieron desde 1967 a 1993.
BEATRIZ BASENJI: Nos agrada
ver fotos suyas, porque constatamos su presencia. Que siga usted muy bien”.
- Muchas gracias, Beatriz.
Con amistades y corazones como el tuyo se vive más y mejor. Que Dios te bendiga
y te lleve siempre amorosamente de su mano. Un abrazo muy fuerte desde esta
parte del Atlántico.
ASUNCIÓN RODRÍGUEZ: “Niceto
está muy guapo en la foto. Es muy inteligente y tiene un corazón muy grande
lleno de amor, siempre dispuesto a escuchar a todos por amor a Jesucristo, con
el fin de acercarnos a Dios. Es un sacerdote entregado a todos con mucho
cariño. Te queremos Padre. Muchas gracias por todo”.
- Muchas gracias a ti, Asun.
Desde tu corazón me ves a la medida de tu amor, que es muy grande y cuando yo
me miro a mí mismo, me veo mucho más chico. Pero lo más importante es que, sean
nuestros corazones más grandes o más chicos, nos amemos los unos a los otros
como Cristo nos enseñó con sus palabras y su vida.
38. S. E. Petru Gherghel,
Obispo de Iasi
No más de dos días antes de
la captación de la siguiente noticia, me preguntaba yo por la vida actual de
este Obispo del que conservaba yo recuerdos muy felices de aquellas incursiones
en Rumania, de las que he hablado en los otros tomos de mis Memorias. Para
satisfacer esta curiosidad, entré en internet y lo primero con lo que me
encontré fue con la noticia de su confinamiento atrapado por el Covid/19.
La noticia en español era
esta: “El obispo emérito Petru Gherghel, de 80 años de edad, está hospitalizado
en un hospital de Iași, tras ser confirmado con el virus SARS-CoV2, informa
este sábado el Episcopado Católico Romano de Iași. O sea, el 6 de febrero de
2021, y que yo descubrí el día 9, un día después del aniversario de nacimiento
de mi padre Emiliano en 1902. La nota informativa continuaba así: “Los
representantes del Episcopado Católico Romano de Iași pidieron oraciones por Su
Eminencia Petru Gherghel, Obispo Emérito, quien se encuentra en el hospital,
con COVID-19.
“Por favor, tengan presente
en sus oraciones a PS Petru Gherghel, obispo emérito, quien, durante varios
días, ha sido hospitalizado en Iasi por varias investigaciones, siendo
confirmado positivamente con Sars-Cov-2”, dicen los representantes del
Episcopado. Según ellos, la condición de Su Santidad Petru es estable, pero
permanece bajo la supervisión de médicos”. Ni corto ni perezoso pensé en cómo
poderle yo enviar un mensaje de acompañamiento en la oración, y se me ocurrió
enviarle por medio del FB de la diócesis de Iasi, el siguiente: Din Parintele
lui Niceto Blázquez, O.P., Pentru Preasfintia Sale Petru Gherghel: ¡Sa ne rugam
ad invicem. Incurajari!
39. Epistolario paterno
Hallado por sorpresa un sobre con cartas de puño y letra de mi padre
Emiliano, y un álbum fotográfico de sus momentos culminantes afrontando la
muerte, me pareció oportuno dejar constancia del hallazgo. La actividad
epistolar de mi padre fue muy intensa y cualificada a lo largo de su vida. Pero
aquí sólo puedo ofrecer un pequeño elenco de ellas dirigidas personalmente a
mí, desde 1967 hasta 1993.
La vida de mi padre Emiliano
tiene mucha envergadura y no es mi propósito hacer un balance memorial de ella.
Me voy a limitar a situar su vida en el contexto social y familiar que le tocó
vivir.
De entrada, cabe destacar que
nació en 1902, lo cual significa que le pilló la primera guerra mundial cuando
tenía 12 años de edad. Terminada esta contienda, le tocó la mala suerte de
hacer el servicio militar en Marruecos en plena época del desastre de Melilla,
el Tercio y la Legión, por parte española, y de Abd el-Krim, por parte árabe.
Él no causó la muerte o heridas a nadie, pero podía haber muerto de hambre o
abatido por alguna bala perdida. Cuando volvió a casa, cundió la alarma por su
lamentable estado de salud.
Recuperado su estado de
salud, y cuando tenía 34 años, trabajaba en obras públicas y criaba a sus
hijos, pero llegó la segunda República y con ella la guerra civil española. Y
por si todo esto era poco, en pleno apogeo de la posguerra civil y el proyecto
político de depuración, estalló la segunda guerra mundial, quedando España
aislada del resto del mundo. Cuando en España se empezó a respirar profundo en
la década de los años 60, mi madre sufrió las consecuencias de la guerra con
una crisis cardiaca, que la puso en silla de ruedas hasta el fin de su vida.
Por otra parte, mis abuelas paterna y materna eran viudas y necesitaban de la
ayuda de sus hijos y nietos. Así las cosas, mi padre se vio en la obligación de
tener que cuidar en su casa a las tres: mi madre y mis abuelas Justa y Sofía.
¡Y cómo se cuidaba de ellas, y ellas deseaban que mi padre las cuidara!
Pero las energías de mi padre
se debilitaron hasta el extremo de tener que ser sometido a una intervención
quirúrgica importante. Con lo cual, cambió todo el panorama y empezó una nueva
etapa de su vida en que mi padre y mi madre tuvieron que ser acogidos en Ávila
en una Residencia de ancianos regentada por las Hermanitas de los pobres.
Fallecida mi madre, mi padre
volvió a su casa de Hoyocasero hasta que empezó a sentir el declive de la edad
y decidió retirarse de nuevo a la Residencia de Ávila donde había vivido con mi
madre hasta que falleció. Allí planificó su segundo matrimonio con una
encantadora señora llamada Filomena, compañera residente, viuda y sin hijos.
Unidos ambos de segundas nupcias, se fueron a vivir a Baños de Monte Mayor,
donde ella tenía su casa. En aquel lugar tan hermoso vivieron hasta que su edad
pidió volver a recluirse en alguna Residencia para mayores, donde poder recibir
la asistencia necesaria y debida. Así las cosas, les tocó en suerte la
Residencia de la seguridad Social de Mérida en la provincia de Cáceres. Fue
otra etapa cada vez más próxima al final de su vida.
Solicitado el traslado a la
Residencia homóloga de Ávila, mi padre consiguió que se cumpliera su sueño
permanente de tener a sus hijos y nietos más cerca de sí, como así ocurrió. Fue
la etapa final de su vida. En esta Residencia abulense falleció a los 100 años
de edad cumplidos. Filo falleció a los 97. Tanto en las Memorias de mi
hermana María como en las mías, damos cuenta y razón de la trayectoria vital de
mis ejemplares padres. Tengo la impresión de que Dios los tiene en su gloria y que
desde allí siguen ayudándonos a sus hijos desde el cielo, como lo hicieron
siempre en la tierra. Reproducidos los textos de estas cartas y postales en mi
computadora, los imprimí y puse a buen recaudo en el Archivo de la Biblioteca
del convento de los padres dominicos, san Pedro Mártir en Madrid. NICETO BLÁZQUEZ, O.P.
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