INTRODUCCIÓN
En
el año 2008 creí oportuno consignar por escrito algunos recuerdos relacionados
con mi vocación intelectual y religiosa en Retazos de la vida. La
experiencia de esta pequeña aventura, cumplidos los setenta años de edad, me
indujo a revisar y completar aquella breve semblanza intelectual con siete
capítulos más en un intento por desvelar también los rasgos de mi personalidad
humana y cristiana. Surgió así La cuesta de la vida, en el 2009. Pero la
vida continuó siendo generosa conmigo y en el año 2010 sentí la necesidad de
revisar y mejorar La cuesta de la vida. Esta obra fue escrita con
demasiada prisa, convencido de que mi tiempo vital estaba tocando a su fin y
las posibilidades editoriales podían encontrar serias dificultades. Por otra
parte, las noticias que recibía de su lectura eran positivas. Para algunas
personas esta obra se había convertido en libro de cabecera y fuente de
reflexión saludable. Estos testimonios me impulsaron a introducir en ella
mejoras notables de estilo literario, de contenido y un complemento de seis
capítulos nuevos. Se trataba pues de obra nueva con título nuevo y no de una
mera reedición de la anterior corregida.
Superada
una nueva crisis de salud, sometí La
cuesta de la vida a una revisión profunda, cuyo resultado fue la aparición
de dos nuevos volúmenes titulados La
cátedra de la vida y El otoño de la
vida, aparecidos en los años 2010 y 2012 respectivamente. Aprovechando los
días buenos de mi recuperación de una grave intervención quirúrgica de corazón,
conseguí actualizar el contenido de estos dos volúmenes, reduciéndolos a uno
solo, eliminando capítulos, introduciendo otros nuevos y mejorando la redacción
del texto y estructura del mismo, con el título Recuerdos y pensamientos. Autobiografía. Se trata ahora de una
confesión de acción de gracias a Dios, a la vida, a mis padres, familiares y
amigos, así como a todas aquellas personas que, directa o indirectamente, habían
hecho posible que la cuesta escarpada de mi vida alcanzara y superara los setenta
años de edad, que nunca había yo soñado vivir. A estos motivos se añadió otro muy
significativo. Me refiero al cumplimiento de los 50 años de mi ordenación
sacerdotal.
Toda esta historia comenzó a
raíz de una experiencia de infancia, que provocó en mí el despertar de la
razón. Nació así mi vocación intelectual como una llamada imperiosa a buscar la
verdad por encima de todo. Y como tirando del hilo sale el ovillo, con la
búsqueda de la verdad surgió de forma natural la vocación teológica, que culminó
con mi ordenación sacerdotal y el ministerio pastoral en la Orden de
Predicadores.
Dicha autobiografía fue el
resultado de un diálogo constante con la vida buscando su sentido último, sin
prejuicios ni lealtades a nada que no sea esa realidad en su dinamismo diario.
Traté de descifrar el enigma de mi existencia personal y el sentido último de
las cosas con total independencia, evitando el pesimismo, así como el optimismo
ingenuo frente a la realidad pura y dura de la vida. El resultado final de esta
metodología fue en términos generales positivo. Los aspectos más negativos de
mi proyecto vital fueron relegados a un segundo plano, o simplemente condenados
al olvido terapéutico de mi memoria histórica personal. Hay cosas que merecen
ser recordadas, pero hay otras que sólo merecen ser olvidadas. La propia
naturaleza con el paso del tiempo, a medida que vamos entrando en años, nos va
despojando de forma natural de la capacidad de recordar lo pasado. La pérdida
de la memoria suele ser uno de los síntomas inequívocos de envejecimiento psicológico
y hemos de respetar siempre a la naturaleza evitando hacernos violencia para
rememorar cosas que la propia memoria se niega a recordar. Con esta observación
sólo quiero decir que mi vida, como la de cualquiera otra persona, no puede ser
reducida a lo que se dice en unas páginas escritas haciendo equilibrios
memorísticos.
Pero no me di ya por vencido
y planifiqué una nueva obra autobiográfica con el título Así fue mi vida.
Recuerdos y pensamientos, como contribución personal a la celebración del
jubileo de la fundación de la Orden de Predicadores (1216-2016), en 6 tomos, de
los cuales el primero apareció en el 2016, y el VI, en el 2020, en plena
pandemia mundial del Covid-19. El monto total de páginas fue de 2.676, en
formato 24/17. En el tomo VI aparece el índice analítico completo de los seis
tomos, de los cuales el V es un álbum fotográfico ilustrativo de cuanto quedó
dicho de palabra a lo largo de toda la obra.
Para
llevarlo a cabo, suprimí cinco capítulos del tomo I y las crónicas de viajes
que aparecen en otros tomos, amplié brevemente algunos capítulos y añadí los capítulos
X, XI, XII y XIII, que son íntegramente nuevos. La foto de portada y la de solapa
fueron tomadas en mi habitación y despacho particular en el convento de san
Pedro Mártir de Madrid. La foto de contraportada se refiere a la presentación
de un libro mío en la librería S. Pablo en la ciudad de Concepción, Chile.
NICETO
BLÁZQUEZ, O.P.
No hay comentarios:
Publicar un comentario