jueves, 17 de marzo de 2022

MI VIDA RESUMIDA INTRODUCCIÓN

 

INTRODUCCIÓN

 

                    En el año 2008 creí oportuno consignar por escrito algunos recuerdos relacionados con mi vocación intelectual y religiosa en Retazos de la vida. La experiencia de esta pequeña aventura, cumplidos los setenta años de edad, me indujo a revisar y completar aquella breve semblanza intelectual con siete capítulos más en un intento por desvelar también los rasgos de mi personalidad humana y cristiana. Surgió así La cuesta de la vida, en el 2009. Pero la vida continuó siendo generosa conmigo y en el año 2010 sentí la necesidad de revisar y mejorar La cuesta de la vida. Esta obra fue escrita con demasiada prisa, convencido de que mi tiempo vital estaba tocando a su fin y las posibilidades editoriales podían encontrar serias dificultades. Por otra parte, las noticias que recibía de su lectura eran positivas. Para algunas personas esta obra se había convertido en libro de cabecera y fuente de reflexión saludable. Estos testimonios me impulsaron a introducir en ella mejoras notables de estilo literario, de contenido y un complemento de seis capítulos nuevos. Se trataba pues de obra nueva con título nuevo y no de una mera reedición de la anterior corregida.

                    Superada una nueva crisis de salud, sometí La cuesta de la vida a una revisión profunda, cuyo resultado fue la aparición de dos nuevos volúmenes titulados La cátedra de la vida y El otoño de la vida, aparecidos en los años 2010 y 2012 respectivamente. Aprovechando los días buenos de mi recuperación de una grave intervención quirúrgica de corazón, conseguí actualizar el contenido de estos dos volúmenes, reduciéndolos a uno solo, eliminando capítulos, introduciendo otros nuevos y mejorando la redacción del texto y estructura del mismo, con el título Recuerdos y pensamientos. Autobiografía. Se trata ahora de una confesión de acción de gracias a Dios, a la vida, a mis padres, familiares y amigos, así como a todas aquellas personas que, directa o indirectamente, habían hecho posible que la cuesta escarpada de mi vida alcanzara y superara los setenta años de edad, que nunca había yo soñado vivir. A estos motivos se añadió otro muy significativo. Me refiero al cumplimiento de los 50 años de mi ordenación sacerdotal.

                    Toda esta historia comenzó a raíz de una experiencia de infancia, que provocó en mí el despertar de la razón. Nació así mi vocación intelectual como una llamada imperiosa a buscar la verdad por encima de todo. Y como tirando del hilo sale el ovillo, con la búsqueda de la verdad surgió de forma natural la vocación teológica, que culminó con mi ordenación sacerdotal y el ministerio pastoral en la Orden de Predicadores.

                    Dicha autobiografía fue el resultado de un diálogo constante con la vida buscando su sentido último, sin prejuicios ni lealtades a nada que no sea esa realidad en su dinamismo diario. Traté de descifrar el enigma de mi existencia personal y el sentido último de las cosas con total independencia, evitando el pesimismo, así como el optimismo ingenuo frente a la realidad pura y dura de la vida. El resultado final de esta metodología fue en términos generales positivo. Los aspectos más negativos de mi proyecto vital fueron relegados a un segundo plano, o simplemente condenados al olvido terapéutico de mi memoria histórica personal. Hay cosas que merecen ser recordadas, pero hay otras que sólo merecen ser olvidadas. La propia naturaleza con el paso del tiempo, a medida que vamos entrando en años, nos va despojando de forma natural de la capacidad de recordar lo pasado. La pérdida de la memoria suele ser uno de los síntomas inequívocos de envejecimiento psicológico y hemos de respetar siempre a la naturaleza evitando hacernos violencia para rememorar cosas que la propia memoria se niega a recordar. Con esta observación sólo quiero decir que mi vida, como la de cualquiera otra persona, no puede ser reducida a lo que se dice en unas páginas escritas haciendo equilibrios memorísticos.

                    Pero no me di ya por vencido y planifiqué una nueva obra autobiográfica con el título Así fue mi vida. Recuerdos y pensamientos, como contribución personal a la celebración del jubileo de la fundación de la Orden de Predicadores (1216-2016), en 6 tomos, de los cuales el primero apareció en el 2016, y el VI, en el 2020, en plena pandemia mundial del Covid-19. El monto total de páginas fue de 2.676, en formato 24/17. En el tomo VI aparece el índice analítico completo de los seis tomos, de los cuales el V es un álbum fotográfico ilustrativo de cuanto quedó dicho de palabra a lo largo de toda la obra.

                    Para llevarlo a cabo, suprimí cinco capítulos del tomo I y las crónicas de viajes que aparecen en otros tomos, amplié brevemente algunos capítulos y añadí los capítulos X, XI, XII y XIII, que son íntegramente nuevos. La foto de portada y la de solapa fueron tomadas en mi habitación y despacho particular en el convento de san Pedro Mártir de Madrid. La foto de contraportada se refiere a la presentación de un libro mío en la librería S. Pablo en la ciudad de Concepción, Chile.

                                                                                                         NICETO BLÁZQUEZ, O.P.

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