jueves, 17 de marzo de 2022

MI VIDA RESUMIDA VII

 

CAPÍTULO VII

 

 NOMBRES PROPIOS 

      1. Encuentro con Josefina Criado y Patricia Degnan

      El primer encuentro con Josefina Criado Costa, ejecutiva de finanzas de Alcatel, tuvo lugar, según ella misma cuenta, en un contexto estrictamente profesional. No nos conocíamos de nada, pero ella consideró oportuno tratar de algunos asuntos personales en profundidad y para ello redactó una guía de cuestiones a tratar con algún profesional de turno. Después me confesó que el día en que tomó esta decisión su gran preocupación fue si tropezaría con la persona adecuada que comprendiera el verdadero alcance del problema que tenía entre manos o, por el contrario, tendría que sufrir alguna dolorosa decepción. Celebramos la entrevista y al cabo de un año volvió, pero no con ansiedad, como la primera vez, sino con gran ilusión. Nuestra entrevista había resultado positiva y Josefina estaba convencida de que había encontrado una puerta de esperanza e ilusión para su futuro personal.

      Al cabo de varios meses volvió de nuevo a verme y la encontré primorosa, radiante y feliz. En el fondo de su corazón latía un sentimiento de gratitud hacia mi persona. Josefina ya no era aquella gran mujer del primer encuentro abrumada por los avatares profesionales y la lucha por la vida sino relajada, cariñosa y con ganas de hacer bien a los demás. Me llamó mucho la atención la forma racional y madura de poner a Dios en el centro de su vida como si del aire para respirar se tratara. Sin aire nos asfixiamos y sin Dios nos vamos a la nada. Josefina me pidió con el corazón en la mano que aceptara yo su ayuda material para editar mi libro La cátedra de la vida. Cuando accedí a su petición no disimuló su contento y me habló de invitarme a su casa como un nuevo amigo de familia. La cita quedó fijada para el día 1 de octubre del 2010 sin reparar yo en que esa fecha coincidía con el día de mi cumpleaños y debía estar en casa para celebrar la efeméride con los míos. Para compaginar ambas cosas a la hora del café vino a buscarme para llevarme a su casa. Fue un encuentro muy entrañable con ella y su marido José Luis Calzada y el día cinco de octubre me encontraba viajando con ellos en su coche camino del bello y malagueño pueblo Casares para disfrutar de unos días inolvidables de descanso en su casa junto a la playa.

      A las once horas y quince minutos del día cinco de octubre emprendimos el viaje Madrid/Casares/Costa haciendo un alto en el camino para almorzar en un restaurante próximo al puerto de Despeñaperros. Nos hizo un día muy agradable y con la ilusión de llegar a casa el viaje nos resultó relativamente corto. La casita veraniega de mis anfitriones se encontraba situada a pocos metros de la playa, donde desembocaba la acera de la calle. A la llegada estaban esperando el personal de mantenimiento y vigilancia y pronto José Luis y Josefina tuvieron que emplearse afondo para poner a punto la casa y resolver los problemas administrativos. Luego llegó la cena en la intimidad y al final consideramos que lo más razonable era renunciar a un paseo nocturno y retirarnos a descansar. Habíamos hecho muchos kilómetros de viaje, habíamos hablado mucho, se habían resuelto problemas administrativos y nos sentíamos muy felices, pero físicamente cansados. Yo descansé muy bien en la bella y confortable habitación que amorosamente me había sido asignada en la tercera planta.

      El amanecer del día siguiente fue agradable en extremo y después del desayuno fraterno aproveché para darme un paseo matinal por la playa. El clima era paradisíaco y el paisaje invitaba al descanso físico, la reflexión y la paz interior. Durante el paseo pasaron por la cinta de mis recuerdos los nombres de muchas personas por diversos motivos queridas o entrañables. De vuelta a casa Josefina y José Luis me explicaron el programa del día, centrado en una visita turística al viejo pueblo de Casares, almuerzo incluido en un restaurante típico por ellos bien conocido.  Era el día seis de octubre. Al día siguiente me agasajaron con una excursión a Jimena. Durante el recorrido por el bello entorno natural admiramos el castillo, el parque natural y almorzamos en el famoso restaurante de La Almoraina cuyo complejo hotelero está ubicado en lo que antes fuera un monasterio en medio del bosque de alcornoques. Era el día ocho de octubre y al día siguiente almorzamos en el restaurante La Choza, camino de Málaga, a donde nos dirigimos para recibir a Patricia Degnan, viuda de Rafael Erquicia recientemente fallecido. Rafael era hermano del famoso periodista Pedro Erquicia, muy conocido por sus reportajes documentales en televisión española.

      Patricia llegó felizmente en el AVE y volvimos a Casares Costa para compartir juntos unas horas inolvidables, acogidos por Josefina y José Luis en su linda casa playera.  Digo horas porque al día siguente yo tenía que regresar a Madrid. Así las cosas, y con mucha lluvia durante el camino, regresamos a Málaga con el tiempo conveniente para almorzar en un restaurante muy cualificado donde Josefina había reservado cuatro plazas para nosotros. Josefina y José Luis eran allí bien conocidos y nos trataron a cuerpo de rey. Lo que no pude conocer fue el precio del servicio ya que nuestros anfitriones lo único que pretendían era agasajarnos amorosa y gratuitamente. Me dejaron en el tren y tres horas después me encontraba yo en Madrid de regreso como si me hubiera despertado de un sueño feliz.

      En mi memoria quedaron recuerdos muy lindos de nuestras conversaciones y comentarios sobre la vida recordando tiempos pasados, acontecimientos, personas y amigos comunes. Con la llegada de Patricia Degnan nuestra convivencia se hizo aún más grata. La cena de bienvenida en la intimidad de la casa y las horas que compartimos juntos el día después hasta que yo tomé el tren de regreso a Madrid desde Málaga fueron para mí tan felices que no tengo palabras para agradecer a Dios la suerte de haber conocido a estas personas tan maravillosas. Pocos días después regresaron también a Madrid Josefina y José Luis cargados de exquisitas uvas moscatel y otros productos de la región malagueña para obsequiarme con ellos. Desde que nos conocimos, Josefina y José Luis buscaron siempre algún motivo para agasajarme y los almuerzos en su casa terminaron convirtiéndose en animadas e interesantes tertulias sobre cuestiones esenciales de la vida personal y social. Como botón de muestra me parece oportuno recordar el siguiente diálogo entre dos señoras en febrero del 2011.

              Una de ellas dijo a Josefina que se alegraba profundamente por la muerte de algunas personas de cualquier forma que tuviera lugar. Aludía a terroristas y otros delincuentes. Josefina replicó con calma y no poco estupor que estos sentimientos de alegría no cabían en su cabeza. Se alegraba, dijo, cuando los malhechores cambian de conducta para bien de ellos y de los demás o la justicia consigue imponerse a los malhechores para impedir sus acciones eficazmente y no paguen justos por pecadores. Pero que no cabía en su cabeza el alegrarse por la muerte de nadie, incluidos los malhechores. Su interlocutora replicó con agresividad que eso lo decía Josefina porque era creyente pero que ella era atea como si esta circunstancia justificara su alegría por la muerte de los malhechores. El marido de la beligerante interlocutora trató de echar un capote sobre su mujer tratando de mitigar su agresividad. Pero las cosas habían quedado muy claras. La alegría por la muerte de las personas, aunque sean delincuentes, no es signo de calidad humana sino todo lo contrario.

              Al final quedamos todos muy contentos por habernos conocido y haber podido sincerarnos a cara descubierta sin disimular nuestra mutua admiración superando prejuicios religiosos absurdos. Terminado nuestro encuentro alguien me dijo que el marido de la señora tan agresiva estaba muy enamorado de ella y que se identificaba con sus ideas y sentimientos ciegamente, si bien se confesaba razonablemente agnóstico o ateo sin entrar en matices entre lo uno y lo otro. A pesar de todo me pareció ser un hombre bueno y razonable. Excepto en un par de cosas de importancia secundaria, no encontré ninguna dificultad en compartir sus razonables puntos de vista. A su esposa, en cambio, la encontré muy apasionada y agresiva. Luego supe más de su historia personal aquejada de mucho sufrimiento. Pero lo más preocupante para mí fue el descubrimiento de que él había trabajado durante muchos años en una institución financiera vinculada al Opus Dei y ella había conocido de niña a su Fundador José María Escrivá. Ambos conservaban un recuerdo muy negativo de estas vinculaciones.

              Siempre me ha preocupado el hecho de que muchas de las personas que he conocido después de haber roto sus vínculos con el Opus Dei padecen algún trauma espiritual o mantienen actitudes abiertamente hostiles a la Iglesia. Por supuesto que he encontrado también a personas procedentes de otras instituciones religiosas con traumas espirituales, pero sin perder el amor y respeto a la Iglesia tal como la fundó Jesucristo. La Iglesia, de hecho, sigue siendo para esas personas su casa en la que encuentran la comprensión y el consuelo que necesitan para seguir viviendo con ilusión. Después de mucho reflexionar sobre estos hechos he llegado a la conclusión de que el Opus Dei y algunas otras instituciones religiosas actualmente existentes en la Iglesia deben revisar y corregir urgentemente sus métodos de reclutamiento y de formación religiosa, inspirada en muchas formalidades religiosas del Antiguo Testamento que fueron rectificadas o literalmente suprimidas por Jesucristo en el Nuevo.

                   2. Consultorio de bioética familiar

               El mes de agosto del 2010 decidí pasarlo en Ávila transgrediendo la costumbre de ir durante ese tiempo a Almería. En Ávila me encontré muy a gusto y preparé un texto breve sobre la biotanasia que me había pedido el director de Ediciones Montecarmelo en el mes de julio para publicarlo en su editorial. Desde hacía tiempo venía yo pensando en la conveniencia de crear un consultorio de ayuda psicológica y moral para las parejas que no pueden tener hijos y recurren a los servicios de fecundación in vitro. Así las cosas, un día se me ocurrió presentar la idea a María de las Mercedes González García, de la que ya he hablado en otra ocasión, y la llamé por teléfono. Como resultado de nuestra conversación la remití el mensaje siguiente: “A propósito de la conversación que mantuvimos por teléfono te paso los datos siguientes.

              Se trata de un Consultorio gratuito de orientación para las parejas que necesiten ayuda psicológica o moral en un contexto de absoluta privacidad y de secreto profesional. Los tipos de parejas que yo mejor conozco con problemas que necesitan y buscan este tipo de ayuda son los siguientes: 1) Parejas que no consiguen tener hijos de forma normal y recurren a los programas de fecundación in vitro. 2) Conflictos graves de convivencia o de ruptura matrimonial por causa de infidelidad (conocida o anónima) por una de las partes o de ambas. 3) Problemas serios de convivencia debidos a la edad y las enfermedades, los problemas laborales, políticos y sociales. 4) Situaciones personales de angustia y frustración humana derivadas de las separaciones, los divorcios y los abortos. Ya me dirás qué opinas sobre este proyecto y seguimos en contacto”.

              La cita para comentar este proyecto tuvo lugar el día 24 de septiembre del 2010 en la sede madrileña de la Universal Peace Federation ONG con la presencia del director del Centro Armando Lozano. Sobre la oportunidad de crear este Consultorio los tres estábamos de acuerdo. La cuestión era cómo presentarlo como una iniciativa de la ONG familia sin que mi condición eclesiástica fuera motivo de rechazo por parte de la gente. Así las cosas, llegamos al acuerdo siguiente. 1) El proyecto sería dado a conocer como iniciativa de la ONG fijando un día a la semana un horario de acogida en algún despacho de esta institución. 2) Una vez iniciado el proyecto quedaría a mi discreción y prudencia el que los contactos conmigo tuvieran lugar siempre allí o en otro lugar más asequible o deseado por las personas interesadas en acudir a la consulta.

              Pasó el tiempo y no recibí ninguna noticia acerca de la publicidad prometida del proyecto y su eventual repercusión en la gente. Por razones de prudencia tampoco yo me interesé en recabar información sobre las gestiones realizadas en la promoción del mismo. Al cabo de varios meses Mercedes me llamó por teléfono para invitarme a tener una intervención en un acto cultural organizado por ella, para interesarse por mi salud y preguntarme sobre la marcha del Consultorio. Al principio quedó muy sorprendida cuando le dije que nunca más se había hablado del tema ya que Fernando Lozano no se había comunicado conmigo para nada. Durante la histórica reunión en Ronda de Segovia Fernando protagonizó la entrevista y Mercedes quedó marginada, aunque ella daba por supuesto, me dijo, que Fernando se tomaría el asunto en serio. Así las cosas, me pidió que la remitiera a ella personalmente el proyecto para darlo a conocer en una hoja publicitaria. He aquí los términos del mismo y la respuesta inmediata de Mercedes.

              Consultorio Gratuito de orientación para parejas que necesiten ayuda psicológica o moral en un contexto de absoluta privacidad y secreto profesional. Recomendado para: 1) Parejas que no consiguen tener hijos y recurren a los programas de fecundación in vitro. 2) Conflictos graves de convivencia o de ruptura matrimonial por causa de infidelidad (conocida o anónima) por una de las partes o de ambas. 3) Problemas de convivencia debidos a la edad, las enfermedades, a problemas laborales, políticos y sociales. 4) Situaciones violentas o de sufrimiento como consecuencia de separaciones, divorcios y abortos. Titular del Consultorio: R. P. Niceto Blázquez, O.P. Profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid, Psicólogo médico y autor de las obras: Bioética Fundamental (Madrid 1996); Bioética, la nueva ciencia de la vida (Madrid 2000); La bioética y los hijos del futuro (Madrid 204) y Bioética y Biotanasia (Madrid 2010). A continuación, sigue la información puntual sobre la forma de contactar conmigo. La respuesta de Mercedes a esta propuesta no se hizo esperar: “Me parece, Padre Niceto, una perfecta y muy valiosa información para ayudar a muchos matrimonios. Lo haré y lo distribuiré. Se lo aseguro. Reciba mis más sinceras disculpas por no haber atendido este tema tan importante antes. Sinceramente ¡Perdón! A partir de ahora yo le ayudo y apoyo”.

               3. Bodas de oro en el Parador de Gredos

              Un día recibí una llamada telefónica tan grata como inesperada. Era el primo Eufemio que me anunciaba la celebración de sus bodas de oro matrimoniales el sábado 25 de septiembre del 2010. El programa de la celebración consistía en una Misa familiar de acción de gracias en la Capilla del Parador de Gredos seguida de un almuerzo en el restaurante del mismo lugar. La conversación telefónica fue muy entrañable y acepté el honor de presidir aquella linda efeméride familiar en un lugar tan bello y emblemático de la sierra abulense en el entorno geográfico de los Picos de Gredos a un tiro de distancia de Hoyocasero. El día 24 por la tarde viajé de Madrid a Ávila, donde saludé a mi hermano Pelegrín. Al día siguiente temprano llegó a buscarme el yerno de Eufemio, Felipe, el cual me acercó a Hoyocasero. Después de saludar a mi cuñada Dominica me dirigí a casa de la tía Diosdada, la cual se encontraba ya allí para asistir a la fiesta familiar como decana de la familia y en plena forma a sus 93 años de edad. Nos hizo un día de paraíso. La temperatura ambiental y la luminosidad entre los pinos invitaban al descanso, la reflexión profunda y la paz. Terminado el almuerzo y tomadas las fotografías de rigor volvimos a Hoyocasero todos muy felices y contentos. En la homilía hice un juego analógico con los cincuenta años de éxito de los homenajeados y las cuatro estaciones del año destacando las características felices y menos venturosas de la vida humana en matrimonio bajo la mirada amorosa de Dios. No faltaron los inevitables recuerdos nostálgicos ni las lágrimas que se deslizaban por algunas mejillas a pesar del esfuerzo por contenerlas.

              Pasé la noche en Hoyocasero y al día siguiente me dejó en Ávila la prima Pilar que había asistido con su madre, la tía Diosdada, a la celebración y regresaban a Madrid. Pocos días después recibí el siguiente mensaje electrónico: “Buenas tardes, padre Niceto, soy Felipe, el yerno de Eufemio y Lucía, de Hoyocasero. Estos días he leído cosas suyas y entre ellas he visto que hoy es su cumpleaños. Por este motivo MUCHAS FELICIDADES. Esperamos y deseamos que siga cumpliendo muchos años más. Fue un gran honor para nuestra familia el hecho de que nos acompañase en un día tan señalado para nosotros como era la celebración de las bodas de oro de mis suegros. En todo momento queríamos, y en especial ellos, una celebración íntima, sencilla y muy familiar. Y ¿quién mejor que un sacerdote de la familia para celebrar la Eucaristía ese día? Siempre le estaremos agradecidos. Adjunto le envío dos fotografías de recuerdo. Me consta que tiene alguna más en su cámara. Un saludo y FELICIDADES de nuevo. Felipe”.

               4. Visita de Radu y Luminita Filip

              Otro día de la última semana de octubre del 2010 sonó el teléfono. Era la voz inconfundible de Radu Filip. Alo, Radu, ce surprisa placuta. ¿Ce mai faci? No me llamaba desde Carei en Transilvania, como cabía suponer, sino desde Madrid. Me dijo que se encontraba de visita turística en Madrid con su esposa Luminita y algunos amigos. Estaban hospedados en un hotel céntrico y tenían un programa apretado de visitas turísticas, pero en dicho programa estaba previsto un encuentro entre nosotros lo antes posible.

              Después de la consulta obligada con Luminita quedamos en que yo los iría a buscar para llevarlos a mi casa a almorzar y disponer de tiempo para hablar de nuestras cosas personales, así como de las últimas novedades acaecidas en Carei. Dicho y hecho. Al día siguiente tuve el honor de tener en mi casa a esta pareja tan entrañable para mí. Como he explicado en otra ocasión, Radu Filip era el párroco greco-católico de Carei, en Transilvania, y Luminita su esposa. Nuestro primer encuentro en Carei tuvo lugar un mes después de la muerte de su único hijo a los catorce años de edad. La segunda vez el P. Radu había sufrido un infarto de corazón, pero había terminado de construir su iglesia. Ahora la iglesia había sido solemnemente inaugurada el día catorce de septiembre del 2010. O sea, hacía poco más de un mes. Yo estaba invitado a la solemne celebración, pero no me encontraba en el mejor momento para aceptar tan honrosa invitación. Ahora eran ellos mismos, el P. Radu y su esposa quienes venían a visitarme a mí. Luminita había superado felizmente el dolor de la pérdida de su hijo y el P. Radu su infarto de corazón. Además, habían tenido la satisfacción de ver terminado su proyecto eclesial coronado con una solemnísima celebración íntegramente grabada y difundida a los cuatro vientos.

              Pensando en todas estas cosas deduje el significado simbólico de esta visita a Madrid para encontrarse conmigo. Disfrutamos de un día entrañable analizando la arquitectura de la famosa iglesia de los dominicos de Alcobendas, almorzando y hablando de nuestros asuntos de interés común en la intimidad de mi casa. Esta visita sorpresa fue para mí un regalo precioso. Me invitaron a que les devolviera yo la visita para compensar mi ausencia en la solemne inauguración de su iglesia. Yo viajaría directamente a Budapest donde ellos me irían a esperar con su coche. De hecho, desde el aeropuerto de Budapest a Carei hay unos 200 kilómetros de distancia lo que para el P. Radu significa un paseo de carretera. De hecho, para venir ellos a Madrid viajaron en coche hasta el aeropuerto, lo dejaron allí aparcado y a la vuelta lo tomaron para regresar a casa en menos de lo que canta un gallo. Comentando con Josefina Criado esta visita me dijo que si hacía yo ese viaje a Transilvania ella pagaba los gastos del mismo. De donde se deduce que, si decido viajar, mis amigos pagan generosamente todos mis gastos. Mis amistades son así y nunca encuentro las palabras adecuadas para agradecer tanto aprecio a un ser tan ruin como yo. Me consuelo pensando que Dios sí conoce su grandeza y magnanimidad y suplirá con creces las limitaciones de la gratitud humana.

               5. Almuerzo histórico en casa de Patricia Degnan

              Como queda dicho más arriba, conocí a Patricia Degnan en casa de Josefina Criado Costa, en Málaga. Ambas mantenían una amistad muy profunda y nos invitó a los dos a disfrutar de unos días de descanso en su linda casa de Casares Costa. Allí convinimos en encontrarnos de nuevo en fecha próxima en Madrid para consolidar los lazos de nuestra amistad recientemente nacida. Patricia era la directora de la multinacional americana de seguros AON para los países del sur de Europa, estuvo casada con Rafael Erquicia, hermano del popular periodista de televisión española Pedro Erquicia, pero un cáncer acabó prematuramente con la vida de su marido quedando viuda y joven con dos hijos maravillosos, Alejandro y Cristian.

              En principio Josefina y José Luis habían programado un nuevo encuentro en su casa de Madrid conmigo y Patricia. Pero ésta propuso que tal encuentro tuviera lugar en la suya recién remodelada y al que asistirían también el filósofo Ignacio Gómez de Liaño e Inés Ortega, nieta del filósofo José Ortega y Gasset. Pronto comprendí que Patricia Degnan invitó a estas dos ilustres personalidades, convencida de que su presencia iba a ser particularmente grata para mí. Los cuatro invitados llegamos puntualmente a la hora fijada para el almuerzo. Patricia estaba bella y radiante. Primero nos mostró su casa explicándonos las reformas que había llevado a cabo. Luego nos presentó a su hijo Cristian y a un amigo suyo, los cuales hicieron de cocineros y servidores de mesa. El hijo mayor Alejandro se encontraba en Polonia prestando servicios de voluntariado como miembro de una ONG.

              Inés Ortega, nieta de José Ortega y Gasset, dejó voluntariamente la cátedra de francés en un instituto madrileño por razones de dignidad. Me explico. La vida académica la resultaba cada vez más desagradable con la circunstancia agravante de la invasión del consumo de drogas entre los estudiantes. Inés Ortega no estaba dispuesta a pasar por aquellos tragos de humillación hasta el extremo de que abandonó su cátedra de francés para dedicarse a escribir y ayudar a su madre Simone Ortega en sus éxitos editoriales con la mítica obra de gastronomía 1080 recetas de cocina. Inés heredó de su madre las dotes refinadas para la gastronomía y de su abuelo el filósofo las de la comunicación y se comprende que pronto publicara sus propios libros sobre recetas y nutrición y fuera incorporada al equipo de escritores de la popular revista Hola. En un momento dado de nuestro animado encuentro tuve la ocasión de recordar a la nieta de Ortega el comentario de Zubiri ante los amigos de su abuelo que se acercaron a su casa tan pronto recibieron la noticia de su fallecimiento. A los árboles grandes los abate el viento y a los chicos se los comen las cabras.

              Sobre Ignacio Gómez de Liaño cabe recordar su trayectoria académica e intelectual con pocas palabras del modo siguiente. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid y fue profesor de Estética y Composición en la Escuela Técnica Superior de arquitectura de la madrileña Universidad Politécnica. Ejerció la docencia de la filosofía y de la estética en la Complutense por algún tiempo, pero no se sintió cómodo y pronto abandonó el trabajo académico universitario. Fue además profesor visitante de las universidades de Osaka en Japón y de Pekín en China en el marco de la enseñanza del español y colaborador habitual en diversos medios de comunicación social. Ignacio era un hombre muy dado al pensamiento y alérgico a la burocracia docente universitaria por lo que no perseveró en el ámbito de la docencia académica y buscó mejores pastos con sus escritos críticos y sus dotes de buen comunicador.

              A los pocos minutos después de nuestra llegada, nos encontrábamos confortablemente instalados ante unos exquisitos aperitivos y hablando con entusiasmo del cielo y de la tierra. Ignacio Gómez de Liaño es un gran charlista con experiencia de viajero incansable e Inés Ortega una maestra de la comunicación de calidad. Hablamos de política, historia, diferencias culturales, religiones y experiencias universitarias. Pero también de asuntos tan personales como la salud y las amistades. En este contexto me dijo que un hermano suyo había estudiado en la universidad de los dominicos de Santo Tomás de Manila y que allí había él conocido al P. Benigno Albarrán, salmantino también como él. Inés Ortega nos informó de su salud que últimamente estaba algo resentida a causa de la tensión y el estress que producen los avatares de la vida. En los últimos tiempos había tenido que encajar algunos golpes fuertes y esto tiene siempre un precio. A pesar de todo mantenía intacta su belleza y elegancia personal. En un momento dado de la sobremesa los tres hombres por un lado y las tres mujeres por otro quedamos de una forma espontánea separados hablando animadamente de nuestras cosas y experiencias. Pero pasaba el tiempo y teníamos que despedirnos, aunque no sin antes intercambiar los medios de comunicación personales para asegurar en el futuro la continuidad de aquel encuentro feliz.

               6. Encuentro con Carmen Bonelli

              El día 16 del mismo mes de noviembre del 2010 amanecimos en Madrid con un día otoñal delicioso y aproveché tan buena ocasión para trasladarme a Los Molinos con el fin de conocer personalmente a Carmen Bonelli García Morente, religiosa de La Asunción y nieta del ilustre filósofo español del siglo XX Manuel García Morente. Carmen tenía previsto acercarme después a visitar a su tía Almudena, religiosa también de la misma Congregación, e hija del filósofo, pero tal visita no pudo llevarse a cabo.

              A mi llegada a Los Molinos me recibió Carmen, la cual estaba esperándome con el coche en la parada del autobús que hacía el trayecto Madrid/Cercedilla. Llegados a su casa me presentó a otras religiosas que yo había conocido en tiempos pasados y la alegría de este encuentro fue grande por ambas partes. Antes de nada, Carmen se apresuró a entregarme el famoso texto original escrito a mano por García Morente sobre el famoso Gran acontecimiento que cambió su vida, y algunas cartas a su familia. Por mi parte la hice entrega de dos libros míos recientemente publicados. A continuación, me dijo que Almudena, o sea, su tía e hija del filósofo, había tenido que ser ingresada en el hospital. Almudena tení 91 años de edad, pero conserva una lucidez mental y sentido realista de la vida admirables. Por razones de tiempo no pudimos ir a verla como estaba previsto, pero ella ya se había adelantado a pedir a Carmen que me dijera de su parte que su padre, Manuel García Morente, había muerto con la Suma de Santo Tomás a su lado. Cabe pensar sin lugar a dudas que la Suma de Santo Tomás fue el último libro que tuvo en sus manos antes morir. García Morente fue operado de una apendicitis y cuando estaba restableciéndose en casa de dicha operación sufrió una embolia y falleció. Era el año 1942 cuando el seguimiento postoperatorio de las intervenciones quirúrgicas ofrecía pocas u nulas garantías. Lo que quiero destacar es que su hija conservaba bien en la memoria el hecho de que durante ese arriesgado tiempo postoperatorio su padre tuviera a su lado a Santo Tomás.

              La conversación con Carmen fue una felicidad. Hablamos de las relaciones personales entre las familias Ortega y Morente, pero, sobre todo, del fenómeno de conversión de su padre, de las vivencias y experiencias que marcan la vida de las personas y de la falta de hombres y mujeres en el momento actual con las inquietudes humanas de aquellos pensadores, como su abuelo, para los que la búsqueda y vivencia de la verdad preside toda su vida superando los prejuicios y circunstancias adversas de la vida. Carmen estaba convencida de que a su abuelo no le comprendieron los intelectuales anticlericales ni los eclesiásticos del momento. Ni siquiera el Obispo Lahiguera. Según ella, el único que le comprendió fue el Obispo de Madrid D. Leopoldo Eijo Garay.

              Mientras redactaba estas líneas en caliente me acordé de llamar por teléfono a Carmen para preguntarla por su tía. Se encontraba junto a ella en el hospital con la esperanza de llevársela a casa en las próximas horas. Convinimos en que, si todo discurría según estas previsiones, la semana siguiente yo regresaría a Los Molinos para devolverle los textos originales de su abuelo, almorzar con la comunidad y conocer a su tía Almudena, la hija del filósofo. A continuación, me parece oportuno reproducir íntegramente el manuscrito en el que Manuel García Morente explicó cómo pasó del ateísmo práctico al Dios de la vida superando los límites de la reflexión filosófica.

              Manuel García Morente (1886-1942) fue un prestigioso catedrático de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid y una de las figuras más representativas de la filosofía española del siglo XX. Cuando estalló la guerra civil en julio de 1936 era el Decano de la Facultad de Filosofía y públicamente conocido como ateo. Poco después de morir su madre, siendo un adolescente, dejó de ir a la Iglesia y decía que no creía. Fue depuesto de su cargo por el Gobierno republicano y reemplazado por Julián Besteiro. Después del asesinato de su yerno en Toledo él mismo fue avisado sobre la posibilidad de que fuera también encarcelado o asesinado y huyó a París. Debido al deterioro de mi salud no pude visitar a la hija del Filósofo.

                                                                                                                 NICETO BLÁZQUEZ, O.P.

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