89
LA
ORACIÓN DE UN CIEGO
Señor
y Dios mío en la luz y la oscuridad,
Yo
he nacido sin saber dónde ni por qué,
He
crecido a la luz con muchas sombras,
Sólo
quiero aprender a perdonar y amar.
No
me asusta caminar por tus senderos,
Aunque
me asalten enemigos a traición,
Pues
sé que Tú me acompañas siempre,
Como
padre amoroso con infinito amor.
No
pretendo desvelar tus grandes cosas,
Con
las ciencias actuales o del porvenir,
Me
basta con saber que me acompañas,
En
esta vida dolorosa y luego al morir.
No
pido más enfermedades ni miedos,
Para
seguirte en tus
penas y dolores,
Sólo
te pido que potencies mis fuerzas,
Para
vivir sin tristezas y sin rencores.
Yo
quiero ir contigo y sin saber a dónde,
Porque
eres mi Padre amoroso inmortal,
Contra
quien no podrá jamás la muerte,
Aunque
ella espere paciente en mi portal.
Yo
soy ese tu hijo ciego y de nacimiento,
Que
a ciegas quiere caminar por la vida,
Guiado
con la ayuda de tu diestra divina,
Como
quien busca con hambre comida.
Si
los científicos se ríen de mi simpleza,
Y
los poderosos de mi visión de la vida,
No
me abras los ojos para verlos tristes,
Perdidos
por senderos sin el agua viva.
Yo
nací sin la visión de los ojos bellos,
Pero
recibí a cambio gran inteligencia,
Para
ver en la oscuridad de las noches,
El
rostro brillante de tu divina esencia.
No
me turba morir ciego en el mundo,
Si
tu amor divino ilumina mi corazón,
Para
amarte y perdonar a los enemigos,
Deseando
sólo ser invitado de tu amor.
Cuando
mis ojos se cierren en la tierra,
Espero
que Tú me los abras en el cielo,
Para
poder contemplar tu rostro divino,
Con
tu luz divina y mi corazón de ciego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario