31
ELOCUENCIA DE UN AUTORRETRATO
Ojos
misteriosos y suplicantes,
Tristes
y tornados con sonrisa,
No
se sabe qué es lo que miras,
Si
al amado odiado o a la brisa.
¿Qué
ocultas bajo tu cabellera,
Recortada
como la del recluta?
¿Amor
virginal de quince añera?
¿O
el odio oculto de prostituta?
Aunque
pongas oro en tu cabeza,
La
peluca artificial lo desmiente,
El
cáncer no se cura con pelucas,
Sino
amando mucho a las gentes.
Por
mucho que pintes tus labios,
La
pintura no te servirá de nada,
Si
no te pintas mejor el corazón,
Como
si fuera una dulce granada.
Los
pendientes y collar que llevas,
Son
cadenas para los prisioneros,
Para
algún día ahorcarse con ellos,
Si
son acusados de robar dineros.
Si
has amado mucho con frialdad,
Buscando
sólo tu interés y suerte,
No
encontrarás amantes sinceros,
Que
te libren de una triste muerte.
Si
miras con odio y no con amor,
La
gente huirá de ti atemorizada,
Con
gran riesgo de que algún día,
Seas
víctima de una mala jugada.
Al
fin de esta vida breve y terrena,
Hay
otra vida más hermosa y feliz,
Pero
sólo tendrán el acceso a ella,
Los
que aman a todos sin discutir.
Para
que un buen autorretrato,
Merezca
ser mirado por los ojos,
Tiene
que ser como aquel espejo,
En
el que se ven gestos amorosos
No hay comentarios:
Publicar un comentario