14
Mabel
se sintió cansada de vivir,
Y
esperaba el descanso merecido,
Pero
no buscándolo en el poder,
O
en las cosas carentes de sentido.
Durante
una noche de insomnio,
Buscando
cimentar su esperanza,
Oyó
la voz misteriosa de un ángel,
Que
la infundió mucha confianza.
No
te enamores de tu gran belleza,
Ni
la vendas al instigador maligno,
Aunque
te ofrezca él mucho dinero,
Y
te prometa casarse luego contigo.
Si
tienes muchas ganas de mandar,
Aunque
sólo sea a una sola oveja,
No
te apegues al ejercicio del poder,
Si
no quieres morir con vergüenza.
Si
buscas ser feliz en este mundo,
No
vivas de la humana apariencia,
Confía
en la realidad de todo tu ser,
Como
enseña la verdadera ciencia.
Las
riquezas no son malas en sí,
Tampoco
adquirirlas dignamente,
Pero
no te apegues a ellas nunca,
Con
tu corazón torpe e insipiente.
El
poder de autoridad y las riquezas,
Son
como rocas artificiales de harina,
Aunque
parecen sólidas y resistentes,
No
resisten ni el peso de una encina.
Solamente
en Dios reposa el alma,
Porque
sólo de Él viene la salvación,
Cuando
las personas se consuelan,
Haciendo
obras buenas con amor.
Dios
es la roca de nuestra existencia,
Y
fortaleza firme de nuestro corazón,
Para
hacernos felices a los hombres,
Alimentados
con el pan de su amor.
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